miércoles, marzo 31, 2004



Quiero un pueblo! 


Fritz todos los días me dice lo mismo: "escribe un post, escribe un post, escribe un post..." y así hasta que me pongo a escribir. Aunque no tenga nada que contar. Que vale, que ya sé que en los blogs no siempre es necesario escribir cosas de alto contenido humorístico, o importantes, o lo que sea, pero también pienso que (como guionista de profesión) debería contar algo mínimamente elocuente. que os deje enganchados hasta el fin del post, y así cuando lo hayais leído no tengais más remedio que sonreir y pensar "mañana me vuelvo a pasar". Es un poco como los índices de audiencia de la TV, pero sin tanta presión.

Así que aquí va mi historia de hoy: "quiero un pueblo". eso es lo que le pasa a la gente nacida y criada en la ciudad con familiares desarraigados de sus propios municipios. Mi madre es de pueblo, pero ya sólo va allí a visitar a su prima Rosita. además no es un pueblo con demasiada solera, está a 9 Km de la ciudad y viajar hasta allí es un corto trayecto que no te lleva a un lugar paradisíaco.
Lo del pueblo viene por lo de las dichosas preguntitas de ciertas épocas del año, como ahora. la "semana santa" les sirve a los que pueden para viajar. a los que no podemos nos sirve para estar tranquilitos en casa, y eso me gusta. pero me aterra que se acerque el verano, el mes de vacaciones y no tener un lugar a dónde ir.
Este año me gustaría pasarlo en un lugar a remojo (tipo piscina o playa), para parecer un ballenato boca arriba y no sentir el cada vez más evidente peso de mi embarazo.
Así que me he puesto a buscar un lugar de playa...¡Menudos precios!. Con lo que te gastas una semanita allí (en la playa) puedes vivir el resto del año sin pegar ni "brot" (o sea, sin trabajar). Y como lo de tener un niño-a me han dicho que sale caro, creo que al final me pondré una Toy en el balcón y haré unos cuantos baños de asiento, una forma fina de decir que pones el culo a remojo y el resto del cuerpo torrándose bajo el sol infernal de agosto.
Todo esto (lo de la casa en el pueblo y buscar un sitio de alquiler para quince días en verano) mi chico aún no lo sabe. Supongo que cuando le diga "cariño: ¿qué te parece si alquilamos algo para agosto?" me mirará, sonreirá y me propondrá que me apunte a un cursillo de verano en una piscina municipal.
me sentiré igual de ballenata y saldrá bastante más barata.

Por cierto, como hasta dentro de dos meses no vuelvo a ir al ginecólogo, he buscado a otro para que me haga una consulta-visita dentro de un mes. El naturista lo he dejado de lado. Como he decidido no tener un parto natural (que me pongan la epidural, el gotero anti-dolor y todo lo que haga falta), tampoco me parece "natural" volver a ir allí (al naturista). Así que me han dado un teléfono, una buena referencia, y dentro de quince días más o menos, llamaré.
Además, el lunes, tengo visita con la matrona, Julila, a la que rindo homenaje. por lo simpática y amable. Al fin y al cabo, la seguridad social es buena. (espero que lo sea, por lo que me toca)
Ala!, ya está, otro post sin interés, pero lleno!!!! ;)



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martes, marzo 30, 2004



El pensamiento absurdo 


Siempre se me ocurren los mejores post por la noche, cuando estoy a punto de dormir. Y claro, me duermo y se me olvidan. Las cosas funcionan así. Una vez leí en una novela de Douglas Adams la historia de un tio que a punto de dormirse resuelve los problemas del planeta tierra. puede poner fin a la destrucción del globo azul, pero lamentablemente, cuando despierta (y todavía recuerda su sueño), el planeta Tierra desaparece porque estan construyendo una autoestopista galàctica. El libro se llama "guía del autoestopista galàctico", es de humor (off course) del humor típico de principios de los 80, por si os lo quereis leer.
Todo esto venía por los pensamientos de justo antes de dormir, yo los llamo (no sé si lo he copiado de alguien, o ha sido ocurrencia innata) "pensamientos absurdos". Porque la mayoría de los que tengo antes de dejarme llevar por los brazos de Morfeo son así, absurdos total.
Un ejemplo: pienso en las cosas que he de hacer al día siguiente, la compra, llevar a arreglar un pantalón para que me lo ensanchen, llamar a fulanita, y de repente, ahí en medio, entre el pantalón y la llamada aparece, como quien no quiere la cosa:"cebolla". Dentro de mi propio pensamiento me doy cuenta de que he tenido un pensamiento absurdo (da igual cebolla, cualquier tubérculo, cosas para comer, leer, escuchar...). El caso es que justo después de "cebolla" uno-a cae rendido, duerme, y al día siguiente sólo recuerda que una vez pensó algo sobre hacer algo con una cebolla, y que era muy bueno, quizá la solución de todos los problemas del mundo. Pero no lo recuerdas.

Lo que sí acabo de recordar es quién bautizó ese tipo de pensamiento como "pensamiento absurdo", así que, por si lo lees, que sepas querido Fer que no soy una plagiadora y que a cada uno lo de cada uno.
Pero, eso sí, sigo teniendo pensamientos absurdos que arreglan el mundo.

Y me encantaría compartirlos con vosotros, pero no me acuerdo.

Magma: no he entendido muy bien la historia de la foto, ni lo de la nevera, y por el amor de Dios ¿que es el lado de "la piedra de al lado"?. estoy hecha un lío.


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lunes, marzo 29, 2004



Prueba superada 


Duro día de vuelta al trabajo, vaya. Hoy nos ha caído encima uno de esos trabajos de "lo quiero para ayer", y... hemos superado la situación sin demasiado sufrimiento (bueno, eso lo digo ahora, que ya está hecho). Nosotros, como guionistas, tenemos la sensación siempre de trabajar con mucho tiempo por delante, y hoy ha sido todo lo contrario.

Me explico: en un programa que está en marcha como el nuestro, el guión es lo primero que se hace. Nosotros nos inventamos la historieta, se planifica la realización, se graba, se posproduce, entra en la cola de emisión y se emite. Para entendernos, en un día normal, lo que nosotros escribimos lo va a ver la gente... mes y pico más tarde.

Hoy, en cambio, hemos escrito guiones que se graban mañana y se saltan todos los pasos, por motivos que no vienen al caso. Como podéis imaginar, cuando la cosa es más urgente es cuando menos te piensas las cosas... aunque no creemos que vaya a bajar la calidad, porque tenemos la sensación de que cuando la presión es más grande, mejor respondemos (eso supongo que le pasa a todo el mundo, pero aquí hay pocas oportunidades de comprobarlo).

En resumen, que hoy en lo laboral estamos bastante contentos.

En cuanto a la guionista y su embarazo, ella vuelve a decir eso de que no tiene nada que contar (¡¡como si eso fuera necesario para tener un blog!!). Pero si que tiene, claro. El viernes pasado estuvimos a punto de hacerle fotos a su creciente barriguita, pero luego no pudimos. Es una pena, porque creedme: hoy se le notaba mucho, pero mucho. Claro, es que dicho en semanas despista más, pero ya está de tres meses y medio, y su barriguita ya se ha expandido bastante. Sorprendentemente, le queda bien. Lo digo porque de ella es de natural delgado, y algunos por aquí sospechaban que su vientre gestante le quedaría como si Olivia la de Popeye se tragara un melón sin masticar. Como pinchar una aceituna con un palillo, vamos. Pero no, qué va, está muy bien, el resto se ha hecho más grande también. Y como cada vez parece que esté más contenta, da muy buen rollo verla expandirse.

Hablando de buen rollo, he aquí el regalito que nos hizo nuestro amiguete Magma, que demostró lo majo que es enviándonos esta foto, que contiene nuestro nick.



No sabemos ni de dónde la sacó, ni si el sitio existe o no, ni si está retocada ni nada, así que esperamos alguna explicación. Pero de momento nos hace ilusión porque somos así de tontos. ;)
Mil gracias, Magma, eres el mejor.

Mababo Fritz

(Por si a alguien le interesa, desde ahora recibimos correo y regalos en guionistaembarazada@yahoo.es dejad aquí aviso de que habéis enviado algo, si la usáis.)


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Los he mandao de gira... 


El viernes pasado los Mababos (los dos, sí) estuvimos en el concierto de



JOSELE SANTIAGO


Y qué pondemos decir: nos pareció fantástico. Josele, con todo lo que ha sido, lleva ahora en su nueva etapa una banda magnífica, unas canciones acojonantes. Derrocha simpatía y madurez. Tampoco se olvida, para los más nostálgicos (seguramente todos los que fuimos) de hacer algún que otro homenaje acústico a Los Enemigos. En fin, un concierto fantástico. Si tenéis oportunidad de verle, os lo recomendamos. ¿Os gusta la foto?
Fritz Mababo


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viernes, marzo 26, 2004



Dejemos que se presente él mismo... 






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Aquí seguimos, y seguimos muy bien!!!! 


Aquí estoy de nuevo. espero no haberos hecho padecer demasiado, pero en realidad ayer fue un día de máximo aturdimiento. Os lo cuento:
Primero- llegué al hopistal a las 9:30. Esperé durante una hora para que me abrieran el historial, que sólo consiste en una mega-carpeta con un mini-folio con tu nombre.
Después de eso me fui a almorzar cagada de miedo, porque estaba rodeada de mujeres muy, muy-preñadas, unas menos contentas que otras, y muchas de ellas realmente malcaradas. Pensé, joer, la que me espera. Y esperé la llegada de mi chico.
Segundo- a las 11:30 tenía la visita con la ginecóloga para hacerme la primera prueba pre-natal, la translucendia natal (miden el pliegue de piel de la nuca del feto y te dicen el tanto por cien de riesgos de que padezca una alteración cromosomática)
Esperamos y esperamos durante casi dos horas (a pesar de ello sigo creyendo en la sanidad pública), y al fin cuando dijeron mi nombre me entró un súbito ataque de pánico. Entramos por la puerta de la consulta, mi chico ni siquiera se sentó (estaba tan nervioso como yo pero él no lo decía), y la ginecóloga (simpática, amable, sigo teniendo suerte) me explicó la prueba que me iba a realizar: una ecografía un poco más minuciosa, en la que le miden además, el tamaño de la cabeza, mientras la enfermera introduce los datos de él (el feto) y míos (la madre) en el ordenador para poder sacar conclusiones.
Mientras realizaba las mediciones yo no podía ver el monitor, pero mi chico sí, y sonreía, y yo le miraba y pensaba cosas maravillosas.
tamaño: 6 cm, pliegue 1,6 mm...Dio la vuelta al monitor y ahí estaba, y así lo podreis ver dentro de unos momentos, en cuanto Fritz cuelgue la eco. Con su cerebrito, sus ojos, su mandíbula, su nariz (que me tiene obsesionada porque el padre y yo somos de narices prominentes), su corazón latiendo a un ritmo frenético...Y esperando el resultado de la prueba.
-Muy bien, esto está perfecto...Y me entraron unas ganas de llorar tan grandes que lo único que pude hacer es decirlo. Y la ginecóloga se rió a gusto, porque creo que soy graciosa en esos momentos, a qué negarlo.
Hay cierto riesgo, es cierto, pero 1 entre 1007, así que me aconsejó que no me practicara la amniocentesis, a no ser que sí quisiera hacérmela. Pero el riesgo de aborto en esa prueba invasiva es de 1 entre 200 casos.

Todo esto es más cuestión de sentimientos, por eso me resulta difícil ponerlo en palabras. Me gustaría tener la fluidez de los Mababos para poder escribirlo, pero cuando algo te resulta tan cercano, es muy difícil poderlo expresar. Y creo que nunca he tenido nada tan cercano a mí como lo que tengo ahora.

Tercero- por si os perdeis con mi explicación (que no será nada difícil), lo mejos es un resumen conciso. El zigotillo está bien, yo estoy bien, y esperamos seguir así hasta dentro de seis meses.

Cuarto: lo prometido, dicen, es deuda, así que os presento al zigoto marciano que ahora se abre paso dentro de mi. vale, sí, cuando abrais la página dentro de unas horas lo primero que vereis ahí arriba será su carita, y puede que os parezca feo, que no sintais nada o que os produzca repulsión...pero lo que no podeis negar es que en estos momentos soy de las fábricas más ingeniosas que hay sobre el Planeta Tierra. y eso lo estoy fabricando yo solita, la burra cibernética. Quién me lo iba a decir a mí!


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jueves, marzo 25, 2004



ilusionados y emocionados 


Mababo Otto está escuchando: La flauta mágica de Mozart silbada por un energúmeno.

Realmente estamos emocionados. Ayer batimos nuestro récord de visitas: 86. Además son 86 visitas reales. No es que nos visitara la Familia Real, que bastante trabajo tenía ayer como para venir a vernos. Me refiero a 86 paseantes de verdad que se acercaron, muchos de ellos por primera vez, a visitar a la guionista. Sólo una vez, con anterioridad nos habíamos acercado a esa cifra. Fue el día que dimos a conocer la página. El día que Fritz y yo le dijimos a la guionista que tenía un diario en la red. Ella, emocionada, corrió la voz por la redacción y los compañeros se echaron en masa a sus ordenadores con el fin de cotillear en las interioridades de su embarazo. Del embarazo de la guionista, no de los compañeros, pues no hay constancia de que ellos compartieran la preñez. Ese día recibimos 81 visitas, la mayoría de ellas de nosotros mismos. De la gente que nos leyó ese día, gran parte no ha vuelto a acercarse hasta aquí, así que rápidamente nuestras visitas diarias se estabilizaron en torno a las 25 ó 30. De nuevo, nuestras en gran medida. Ahora es diferente y por eso estamos emocionados. Como decía Fritz, sólo nos falta que nos raje Borjamari.

Estos días nos llevamos entre manos un pequeño debate a propósito de nuestra línea editorial. Esto tiene que ver con la primera parte de post porque hay quiénes consideramos que nos miramos demasiado el ombligo y no nos centramos en lo sustancial: las pericipecias de la guionista y su tripa. Por cierto, cada dia más evidente. Otros consideramos que puede haber de todo y que no son incompatibles las disquisisiones sobre el sexo de los ángeles con el relato de la preñez. Como somos buena gente, lo hablamos sin acritud. Al fin y al cabo todos estamos de acuerdo, además de encantados, en escribir este blog.

Dos temas: por una parte, la guionista propiamente dicha está desaparecida en combate y nada sabemos del resultado de sus pruebas. Cruzamos los dedos para que todo haya ido como es debido y desde aquí la emplazamos para que escriba un post en cuanto lea estas líneas. Guionista, no nos tengas en ascuas hasta mañana, por favor.
Dos, ya sé que escribo poco. Más bien que dilato mucho mis apariciones. Es muy posible que alguno, puede incluso que todos, no hayan reparado en ello, incluso que lo prefieran, pero es así. Escribo, pero muy de cuando en cuando. Ayer pensaba en ello y elaboré una hipótesis: para mí escribir aquí es como un regalo que me hago. Pura gratificación. Generalmente tiendo a gratificarme si lo que he escrito (no aquí, en el trabajo) está acabado, bien acabado, y me gusta. Últimamente, ya lo he dicho más de una vez, me apetece un culo escribir y procuro dejarlo para el último momento. No acabo de estar convencido de lo que escribo, así que dudo en gratificarme. Como dudo en gratificarme, dudo en escribir aquí y por eso se dilatan mis posts. Chinpón.

¿Qué qué tiene que ver esto con la guionista y el zigotillo? Realmente nada de nada, pero ahora me estoy gratificando yo. A ellos los gratifico otro día. En mi descargo he de decir que había pensado en el zigotillo y quería escribir para él un post sobre la pornografía en internet pero lo dejo para mejor ocasión. ¿No?

(Sí zigotillo, el mismo sitio donde lees esta página, tan útil para tu desarrollo intelectual y tu equilibrio mental, permite ver señores y señoras en cueros, incluso animales en cueros, que unas veces alegran la vista y otras revuelven el estómago. Pregunta a tus padres si puedes mirar, ya verás como te dicen que te esperes a ser mayor).

Mababo Otto, qui vous veut du bien.


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Hoy 


Hoy la guionista está en revisión, y además de las completas: con pruebas, ecografía y demás. Esperamos noticias. Permanezcan a la escucha...

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miércoles, marzo 24, 2004



Recapitulando... 


Qué cosas tiene este mundillo. Resulta que la gran Lady404 nos dedicó ayer un post precioso (gracias, guapetona, queremos ir a tu boda) y ahora tenemos muchos más amiguitos nuevos. Así que... ¿por qué no aprovechar y recapitular la situación? Tengo la sensación de que quien entre nuevo aquí no va a entender nada. Veamos...

¿De qué va este asunto?
Por una parte, está la guionista, que está embarazada de 12 semanas (En sus palabras: "bueno, según el ginecólogo trece, pero yo creo que doce, aunque mañana lo confirmo"). Una mujer felicísima (por aquí decimos que se le está quedando cara de "buda feliz") que deseaba este embarazo con todas sus fuerzas,y que lo ha conseguido a la primera, nada más ponerse en faena. Estaba tan contenta el día en que "el predictor se tintó de rosa en el cuarto de baño" que nos lo dijo al mismo día siguiente, sin la mínima prudencia de los primeros días: "Voy a tener un bebé", dijo. Y como todos la queremos mucho, embarazada o no, nos llevamos un alegrón.
La guionista lleva un embarazo perfecto, lleno de ilusión y sonrisas. Para entendernos: hoy en día, ver a la guionista da un buen rollo que te cagas. Parece un anuncio de Kinder Bueno, (ésos de los niños arios felices entre los bosques de Silesia). O de Oreo, que son las galletas a las que se ha enganchado sin pensárselo dos veces, en lugar de dejar de fumar (sí, sigue fumando: reñidla). La guionista dice que ahora es una fábrica andante y tiene que comer por dos. (Se supone, pues, que a los dos les encantan las galletas Oreo y las rosquilletas Anitín). Ah, a la guionista no le gusta pensar que lleva dentro un feto, y se refiere a él o ella por su nombre anterior (el del nuevo ser), mucho más bonito: zigoto.

Y luego estamos Los Mababos, que además de estar al fondo a la derecha (donde están siempre los mababos, ja ja ja), somos sus amiguitos y compañeros de trabajo. O sea, más guionistas. Los mababos le montamos este blog a ella como un regalo de embarazo, porque sabíamos que a la guionista le haría ilusión. Sobre todo porque uno de los Mababos (Fritz, o sea yo) llevaba ya años enganchado a este invento, y poco a poco había conseguido que ella se enganchara también; de hecho algunas de las historias (es evidente cuáles) las seguíamos con la avidez de un adicto a los culebrones.
Los Mababos habituales somos dos, Otto y Fritz. Otto se puso ese nombre en un ataque de celos, cuando lo llamaron "el otro (el otto) Mababo". Y a mí no me quedó más remedio que ser Fritz. En realidad en esta redacción somos más de tres (somos seis), pero los demás no participan, al menos a menudo. Aunque podrían hacerlo cuando quisieran.

¿Y qué guionizan la guionista y los mababos? Pues... guiones de televisión, pero hasta aquí podemos leer, como decía Mayra. De todas maneras, siempre suponemos que si alguien lee esto, atando cabos puede llegar a alguna conclusión (¿promovemos un concurso entre los lectores?). A nosotros nos gusta nuestro trabajo, eso sí, y por si alguno nos tiene envidia, resulta más duro de lo que parece. Además no sé si sabéis que el guionista es el último mono en cualquier producción audiovisual pero en televisión más aún, con lo cual este trabajo, de glamour, cero patatero.

Bueno, y eso es todo; ya he resumido un poco la situación para que los nuevos se reenganchen. Efectivamente, este diario tiene la fecha de caducidad en el nombre: cuando la guionista dé a luz, el diario morirá. Y será, oh, la mar de simbólico, porque juntaremos la muerte y la vida en un solo paso, oh, noche y luz, oh, ying y yang, oh, etc etc etc, oh. Simbologías aparte, ya veremos qué pasa cuando lleguemos allí (septiembre u octubre). Mientras tanto, el programa ha de seguir en antena y el embarazo adelante. Haced fuerza todos, vamooos... :)

Mababo Fritz


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martes, marzo 23, 2004



¡Escribid, escribid, malditos! 


Sí, yo también odio el country. Este post podría acabar así: "Mababo Otto escucha Rainy Day de los Jayhawks", pero para ello me siento obligado a explicar que el country no sólo no me entusiasma si no que me parece absurdo. Son opiniones, ya lo sé, pero me parece tan coherente escuchar country como rumba catalana o, anteriormente, copla. Al fin y al cabo, no son más que destilados culturales de masa elaborados a partir de un batiburrillo de referencias procedentes de folklores tradicionales. Se trata de crear algo que suene como propio a todos pero que en realidad no pertenezca a la tradición de nadie. Puro artefacto cultural masivo. A mi no me llegan, ni una cosa ni la otra, porque, paradójicamente, me resultan demasiado locales a pesar de haber sido creados precisamente para deslocalizar. Ambos obedecen a la necesidad, surgida a lo largo de los siglos XIX y XX, de integrar flujos masivos de inmigrantes de las más diversas procedencias en las cadenas productivas de sus países de acogida. En definitiva, de crear un referente cultural, absolutamente nuevo y controlado, que supliese las necesidades de sentido que las tradiciones culturales de los paises de origen habian dejado de satisfacer. Creación de consenso, vaya. El country sirvió para integrar a los inmigrantes anglosajones y centroeuropeos en la naciente sociedad Norteamericana de la misma forma que las sociedades catalana y madrileñas recurrieron a la rumba y la copla para crear un pseudofloklore adaptado a las necesidades de los campesinos andaluces, manchegos y extremeños que se incorporaban a las fábricas de la incipiente industralización española. Por eso no entiendo que alguien pueda apreciar el country y despreciar la copla o la rumba. Personalmente, nunca he sentido como propias las dos últimas y por ende me resulta imposible entender el country. Toda esta disquisición viene a cuento de los Jayhawks. Con ellos me pasa una cosa muy curiosa: me gustan. Hacen country, dicen, y me gustan. Lo curioso es que si tuviese que emparentar su música lo haria antes con REM, Buffalo Springfield o Moby Grape antes que con las corrientes clásica del country (de las que no cito intérprete alguno por desconocerlos todos). Para acabar, la cuestión es que mientras escribo esto estoy escuchando Rainy days y me gusta.

He de reconocer, como lo hacía hace un ratillo la guionista, que escribo esto bajo presión. Ellos, Fritz y la guionista, no me dicen claramente "¡escribe!" pero de tanto en tanto se les oye decir "claro, es que Otto, no escribe casi" o "Otto escribe muy poco, pero cuando escribe...". Sin ir más lejos esta misma tarde he tenido que aguantar insidias de este jaez. Yo trato de hacerme el loco pero ellos se lo hacen más. Lo cierto es que tengo putas ganas de escribir. No de escribir aquí. De escribir en general. Desde que tengo ansiedad, se me hace un mundo escribir. Es juntar dos líneas y acabo agotado psicológicamente. Y Eso que me gano la vida escribiendo sandeces, que si escribiese cosas serias no sé que sería de mí. No me apetece lo más mínimo escribir. realmente no me apetece nada de nada. Además en la redacción ha empezado a hacer un calor de la hostia y resulta imposible escribir en condiciones. Yo cuando escribo me acaloro así que, si además hace calor exterior, acaban hirviéndome las meninges. ¡Que escriban otros, coño! Yo les doy las ideas...Y las cobro, y las cobro, por supuesto.

Otro tema, alguien, además de mí, ha notado que recientemente se ha producido una abducción masiva de hembras humanas fértiles que han sido covenientemente fecundadas por alguna suerte de civilización extraterrestre. Ellas creen que han sido su respectivos consortes de forma espontánea. Pero no es cierto. A mi alrededor no dejan de declararse casos de gravidez. Demasiados para que sean casualidad. La que no ha dado a luz recientemente, hace tres meses que está preñada. Y así iHasta el infinito y más allá! Tanta casualidad no puede ser casualidad. Me dirán que las hembras de mi edad están en edad de procrear y que por eso procrean. ¡Y un cuerno! Las hembras de mi edad hace más de 10 años que están en edad de procrear. Y eso siendo generosos. Digamos, que han tenido tiempo de apurar hasta la hez el caliz de la juventud y después ponerse a parir. Con perdón. En esta tesitura, perfectamente podrían estar acarreando cachorros de 4 ó 5 años. Pues no. ¡Se están poniendo a parir ahora! Confio que, por lo menos, la civilización que las ha abducido y fecundado sea una civilización pacífica que sólo busca el progreso de la Humanidad. ¡Porque, anda que si vuelve a pasar como hace unos 20 años, cuando las hembras humanas fueron cubiertas por una horda de descerebrados! ¡Creo que la humanidad no podría soportar otra generación de bakalas! Lo siento creo que estoy desbarrando. Es lo que tiene obligarme a escribir sin ganas.

Tercer temita: Los mababos y la guionista tenemos una amiga común que también ha sido abducida. Desgraciadamente no con fines reproductivos, sino por puro afán de lucro. Por el becerro de oro. He de decir que todos la apreciamos mucho. Muchísimo diría yo. Pero sin saber cómo, en un descuido nuestro, ha sido captada por una empresa pirámide que promete enriquecimiento rápido a coste cero. Basta con que convenzas a tres personas de las bondades del negocio. Asu vez, estos tres deberán convencer a otros tres et ainsi de suite. Curiosamente los involucrados en su cadena me merecen cierto respeto intelectual. Eso me ha hecho dudar un segundo cuando ella ha intentado convencerme de las ventajas de participar en el negocio. Sinceramente, siempre he sido un pésimo vendedor. Por eso me hice guionista. No me veo convenciendo a nadie de que haciéndome rico a mi se hará rico él también.

Bueno, pues ya está, he escrito, como querían mis amigos. Y otra vez he vuelto a no ser breve.

MABABO, Otto.




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Escrito bajo presión, que lo sepais 


Hoy escribo obligada. Por Fritz. Porque me mira con carita de cordero degollado (creo que es porque ha venido del dentista) diciéndome "escribe, escribe". Y aquí estoy, escribiendo sin tener nada que decir. No es que no tenga nada que contar (que tampoco, la verdad), pero ayer me acosté a las 19:30 con una jaqueca increíble (cómo me gusta la palabra jaqueca, me recuerda a las señoronas de los años 50), y hasta hoy mismo que me he recuperado (después de tomarme el milagroso Gelocatil, menos mal que puedo tomar paracetamol sin sentirme demasiado culpable) no he dado pie con bola.
Ahora me voy a tomarme un cafetito (es un decir, porque el café me lo he dejado) con mis amigos, a una terraza con solete y a cotillear de nuestros asuntillos durante un rato. Os dejo con los Mababos, ellos tan diligentes y trabajadores (y poco madrugadores, porque sino saldrían antes de currar) que espero que escriban algo, aunque no tengan nada que contar. Como yo.


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lunes, marzo 22, 2004



Post-fallero 


Aquí estoy de nuevo, después de la semana fallera (que es un poco como venir a decir, en Valencia, lo que el corte Inglés dice sobre la primavera). Y no es que esté totalmente recuperada, incluso después de huir y no oír ni petardos, ni "ná de ná", como a mí me gusta (y como Loreal, porque yo lo valgo). Eso sí, lo tengo que confesar, la noche del 18 de marzo, mi chico y yo, cual pareja idílica-futuros padres con ganas, tiramos un castillo de 18 euros en la orilla de la playa. Y, para los que lo querais probar, fue corto pero intenso (vaya!, creo que esto lo he vivido en una anterior etapa). valió la pena el gasto, aunque no pude sacar a hombros al señor pirotécnico porque mi condición de embarazada me lo prohíbe.
Y aunque no tengo nuevas noticias sobre el embarazo, sí os aviso que el jueves por la mañana voy al hospital (para los que os gusta seguir la rutina médica de las preñaditas). tengo muchas ganas, a qué negarlo, porque me han dicho las madres de las que me rodeo, que en esta ecografía ya sí se ve el feto totalmente formado (nuestro zigotillo, vaya), y eso sí, sí, me hace UNA ILUSIÓN!!!...vale, espero que todo vaya bien, no creais que mis miedos han desaparecido así como así, pero como hoy, a pesar de ser lunes, me encuentro muy bien y muy contenta (puede ser también porque me han dado unos vaqueros con los que me vuelvo a sentir una persona normal), quería ponerlo aquí, para compartirlo con vosotros.
después de mi paseo diario por los blogs, veo que hay muchos de bajón, otros con post cortitos, otros que no escriben y uno, especialmente uno, hundido en la miseria.
Pensad en mí, voy a tener un hijito-a y os nombro a todos TIOS-AS CIBERNÉTICOS (por si os ilusiona, no por otra cosa). Desde luego, cuando el zigotillo tenga conciencia y vea lo que los mababo (tíos de carne y hueso) y su madre la guionista han hecho en internet, va a ser uno de esos famosillos cutres que no les importa airear su vida privada.

Si sigue así lo encerraré en un internado.


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domingo, marzo 21, 2004



El fontanero contento (post de mantenimiento) 


A veces es bonito sacar los tópicos a pasear: este fin de semana es de "resaca fallera". En la práctica eso significa que antes "Valencia olía a fallas" y ahora el centro huele, y mucho, a orines. Qué asco, de verdad.
Mi chica tuvo un lapsus recurrente la noche de la cremà: durante horas y horas, insistía en llamar a los bomberos "fontaneros". ¿Habrá sido eso lo que me ha hecho dedicarme este domingo a la fontanería de esta página de nuestras alegrías? No sé. Lo que sí sé es que sólo da satisfacciones.
1.- Por lo pronto Google nos ha vuelto a admitir en su grupo de amiguitos. No entiendo cómo fue que nos había dado de baja (!!!), pero ahora ya volvemos a estar en el directorio. Espero que esta vez dure.
2.- Por otra parte, he cambiado a Pucca (la niña oriental favorita de nuestra guionista, pero que al os mababos ni fu ni fa) por Shin-Chan, al que todos queremos mucho por motivos que no vienen al caso, y que hará buen juego con Calvin y Hobbes. No en vano son nuestros niños de dibujos favoritos, Calvin y Shin-Chan (y Himawari es un bebé, con lo cual es adecuado al tema del blog).
3.- Tercer punto: nos he apuntado a Blogtree, que es una especie de árbol genealógico de blogs, y allí he nombrado a nuestros "padres": los blogs que nos animaron a pensar aquello de "esto parece divertido", y más adelante "esto parece un regalo bonito para nuestra embarazada favorita". Visiten el enlace y vean a quién rendimos merecido homenaje.
4.- Y ahora lo más bonito de todo: mirando el blog de uno de nuestros recién nombrados "padres", , he encontrado esto:

->->->->->-> <-<-<-<-<-<-<-


Es decir, que el bueno de Xavi nos ha diseñado un banner para nosotros solos. Pequeñito, pero bien chulo. Y qué queréis que os diga, esto para mí supone mucho: por una parte que un veterano ha decidido enlazarnos a nosotros, que somos novatos y pardillos. Por otra, que se ha tomado la molestia de diseñarnos un banner (y me gusta). Y por otra, en fin, que ya no tenemos que sufrir esa sensación de escribir para el vacío: que tenemos 15 visitas diarias de mierda, pero al menos ya son de lectores de verdad: ahora ya hay quien nos lee por gusto, no son sólo los amigos a quienes les dimos la dirección. Ahora ya, por fin... ¡estamos haciendo amiguitos nuevos!

Llamadme idiota, pero me hace mucha ilusión.
Mañana contaremos cosas de las de siempre, pero hoy tenía que decir esto.
Mababo Fritz


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jueves, marzo 18, 2004



El día de cal y arena 


Ayer fue un día de cal y de arena. Y dicho así puede parecer más poético de lo que realmente fue, aunque la queja tampoco hay que elevarla hasta el máximo. Empezó siendo un miércoles normal: escribí un guioncillo (de ahí que este blog se llame la guionista), pasé la mañana sin pena ni gloria y me dispuse a esperar a mi chico para huir de la Valencia en fallas que tan poco nos fascina. De camino hacia el apartamento de mi hermano paramos en Kinépolis y vimos "21 gramos" (otro día haré la crítica, ahora estoy demasiado ocupada con las circunstancias del día). En la sala se veía un ligero reflejo en la pantalla y se oía, también ligeramente pero molesto, el audio a toda caña de la sala de al lado (creo que proyectaban Could Mountain). Cuando terminó la peli (éramos tres en la sala, eso fue lo mejor), nos dirigimos a los amables chicos del cine para comentarles las incidencias, y hablamos con el encargado de sala, un tipo joven muy amable que tomó nota de las deficiencias del cine para pasarlas a dirección. Y después de todo eso nos devolvió el dinero de las entradas, aunque nos daba mucha vergüenza que lo hiciera. Resultado: la primera de cal, cine gratis en el kinépolis.
A la salida cogimos el by-pass hacia Barcelona, siempre huyendo, siempre huyendo de la "València en flames", y a mitad camino nuestro gran coche de 14 añitos nos dejó tirados en mitad de la carretera. Rodeados de camiones a tutiplén (una expresión de alta cultura italiana) circulando a una media de 140 km/h. Mi chico se ponía nervioso no porque el coche se hubiera jodido, sino porque su chica embarazada miraba con cara de estupor el motor del coche y una pequeña raja en un manguito por la que salía un humo de que te cagas. Él sólo era capaz de decir, ponte ahí, ponte ahí (señalando el lado contrario al de la carretera). En fin, que con la noche cerrada y con mi chico pareciendo un guardia con su chaleco reflectante, esperamos a que le bajara la temperatura al coche y conseguimos llegar a Rafelbunyol. ésta es la arena
Ya allí entramos en un bar para que nos llenaran una garrafa de cinco litros de agua, refrigerar el coche y poder dejarlo bien aparcado. En el bar vimos cómo el chico de Pasapalabra se llevaba un millón de euros. Y esa es más cal, aunque no me toque ni de cerca, pero una (y más si está embarazada) padece y se alegra con los padecimientos y las alegrías ajenas.
Conseguimo aparcarlo justo enfrente de un taller (más cal) dejando un reguero de agüita cual Garbanzito con sus miguitas de pan.
Cogimos el metro y nos vinimos a nuestra casa de Valencia. Inmersa en el máximo mogollón fallero y la mínima tranquilidad posible. Aquí empieza la arena.
Ilusa de mí pensé que como en nuestra calle la falla que hay es tan pequeña, quizá no hubiera mucho jaleo. Justo al doblar la esquina vislumbramos estupefactos unas torres de megamillones de watios de potencia con luces de colores al compás de la música verbenera-tecno-machacona.
Todo eso sucedió en nuestra imaginación, claro, porque eran las 10 de la noche y los falleros cenaban plácidamente dentro del casal. pero luego, cual, sueño, se iría haciendo realidad.
Decidimos que ya que estamos rodeados de falleros, nos convirtamos en uno más de ellos, así que yo me subo a casa (5ª sin ascensor), le cojo el fajín de presidente a mi chico, me planto los moños y el blusón en un santiamén y nos vamos a recorrer esas bonita calles tan bellamente engalanadas de nuestro barrio de Ruzafa. Toma arena tras arena, como la que necesitan los falleros para plantar la falla.
La verbena de mi calle empieza a las 12 y acaba a las tres (tenemos contactos dentro del mundo festero valenciano. Más concretamente mi hermano es el presidente de la falla), así que decidimos cenar tarde, ir a por una copa, bailar en la verbena y después subir a casa, cuando los millones de watios empiezen a descender.
Sólo cumplimos el plan en cuanto a la cena. En un italiano, yo, la guionista abajo firmante, se dormía sobre la lasaña a las 12 en punto de la noche. Sólo me mantenía la mano de mi chico debajo de la barbilla y el pensamineto "sólo tres horas más y la verbena acaba", "sólo tres horas".
A las dos estábamos en casa. llevamos el colchón al salón para huir del fragor de la calle y nos reímos mucho. El colchón pesa un huevo y mi chico (como cuando lo del coche) sólo me decía, aguántalo, pero no lo subas. A mí me entraba la risa y dejaba caer el colchón en mitad del pasillo, él lo arrastraba, le entraba a él el ataque de risa, dejaba caer el colchón mientras yo lo cogía y me entraba la risa. y así breves instatntes, porque nuestra casa es pequeña y tampoco hay mucho que recorrer entre la habitación y el salón. Aquí hubo cal y arena, porque el suelo quedó más limpio que una patena, con tanto arrastre de colchón. Y la arena porque no está nada bien que una embarazada lleve un colchón de látex que pesa más que ella.
La máxima cal es que, después de todo, dormimos muy bien. El esfuerzo se paga.
El coche sigue en Rafelbunyol, porque (lo digo con la boca pequeñita y que me perdonen los que son de allí) en ese pueblo son un poquitín (y sólo un poquitín, eh?) freakis. Cuando entras a los talleres mecánicos te miran muy marcianamente y no entienden que haya población de "fuera" de su propia demarcación que han ido a para allí por tener un simple "día de cal y de arena".


¡menudo tocho de post!


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miércoles, marzo 17, 2004



¡Qué maravilla! 


No os podeis ni imaginar lo que me gusta leer mi blog contado por otras personas. Soy una suertuda.
Porque no todo el mundo se puede reir con post tan ocurrentes y lúcidos como los que me escriben los mababos. Una lee y lee, y sonríe, y ríe a carcajadas. Y después de todo eso se da cuenta de que lo que están contando es la vida propia de una. Y que esa una no lo podría haber escrito mejor ni más divertido. Lo vuelvo a decir: soy una suertuda.
Porque me hace verme desde fuera (y me gusta lo que veo porque los mababos son amigos y lo edulcoran todo- ¿será porque estoy embarazada y no me quieren ver sufrir?-), y desde fuera mi vida parece muchísimo más interesante de lo que es en realidad. Cualquier vida de cualquier persona escrita con gusto por una tercera (persona) sería para la primera mucho más interesante (vale, esto está entre la prosa febril y un problema de física y locomotoras). Incluso podría superarse una crisis de baja autoestima.
Dejad que los amigos hablen por vosotros, eso sí, en total libertad...Bueno, que tampoco se pasen. Abrid vuestros blogs y que escriban, y leed, y aprended (Dios!, parezco una maestr¡lla). Y, jo, maravillaos de que sean tan divertidos. Una carcajada vale millones hoy en día.


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martes, marzo 16, 2004



¿Señorita, por favor, donde están los mababos? 


Este post iba a titularse "ansiedad (nat king cole)" para seguir en la línea abierta por la guionista esta mañana. Era pues otro pequeño homenaje, irónico pero bienintencionado, a uno de nuestros lectores. En el último momento he cambiado de opinión y me he decidido por un chiste que ha hecho Fritz cuando estaba a punto de ponerme a escribir. Me ha parecido muy oportuno para lo que ha pasado estos días en que los mababos hemos estado un poco perdidos. Yo por lo menos.

Lo cierto es que hacia mucho que no escribía un post. Por una parte, la guionista ya ha tomado conciencia de que esta página es suya y escribe en ella con regularidad. Por otra, Fritz la asiste a la perfección en su tarea. así que yo he preferido descansar un tiempo. ¿Por qué? Pues ese era el motivo de que este post fuese a llamarse ansiedad, como la canción que Nat King Cole cantaba en Español.

Un ex-cursus (qué hermosa palabra). Yo fuí a un colegio que estaba fuera de Valencia ciudad, así que, durante cerca de ocho años, hacía dos largos trayectos diarios en autobús. Aunque había años que cambiaba, mi ruta tuvo casi siempre el mismo chófer. Siempre llevaba la radio encendida. En concreto el casette, donde no recuerdo que sonara otra cosa que la cinta de "Nat King Cole cantando en Español, anunciado en TV". Yo dejé el colegio pero el chófer siguió allí, con su cinta de Nat King Cole. Al cabo de los años me enteré que había acabado en prisión por contrabando de alcohol. Por lo visto, aprovechaba el autobús para llevar abuelos a Andorra los fines de semana. A la vuelta le pedía a cada uno de ellos que le comprara un par de botellas de Whisky. Así que en cada viaje se traía no menos de 120 botellas que luego vendía a clubs y discotecas. Así durante años. Eran otros tiempos. Zigotillo, si alguna vez lees esto, no sigas el ejemplo del chófer.

Fin del ex-cursus, vuelvo al cuerpo de mi post. Estaba hablando de la ansiedad. Porque la médico de la empresa me ha diagnosticado ansiedad. Me hizo un electrocardiograma, pero eso no quiere decir nada. Tu llamas a la puerta de su despacho, te abre, tu dices hola y ella responde "te voy ha hacer un electro". Así que no te queda más remedio que tumbarte resignadamente en la camilla con el torso desnudo y dejar que ella te unte el pecho con gelatina y te ponga los electrodos. Luego te coloca una especie de esposas de plástico en muñecas y tobillos y lo conecta todo al lector. Aunque a alguien le pueda parecer exitante, no lo es en absoluto.

A los cinco minutos sale tu electro, que es una línea quebrada en un papel milimetrado muy chulo. El resultado: en mi caso plenamente satisfactorio. Mi corazón va como un reloj suizo a 54 pulsaciones por minuto y mi tensión es "perfecta" (textual). Como no daba síntomas de otra cosa ella determinó que tenía asiedad y me envió al médico de cabecera. Era la primera vez que iba. Contra todo pronóstico, no tuve que hacer cola, el tipo me atendió bastante más de los tres minutos que indican los protocolos de la Seguridad Social y lo hizo con suma amabilidad. Sin embargo lo único definitivo que me dijo fue "mirate las pecas de la espalda y cuando tomes el sol ponte mucha protección". Luego me encargó unos análisis y me dijo que volviera cuando tuviera los resultados. El lunes fuí a hacerme los análisis y ví la ficha que había hecho el médico. Yo le había dado mi nombre alto y claro pero él había entedido lo que le había dado gana, algo que por otra parte es habitual.

De todas formas, es bastante probable que realmente tenga ansiedad. El mes de frebero ha sido muy duro desde el punto de vista profesional. Mucho trabajo, muchos proyectos diferentes, muchas horas en el centro de trabajo. Además de eso un par de cursos que han acabado por solaparse y que requerían un montón de trabajo paralelo. Eso suponía escribir, escribir, escribir y escribir durante horas, durante, días. Incluídos fines de semana. Si a todo ello añades la puesta en marcha de esta página y y mis intentos denodados de llevar una vida social y personal activa fuera del trabajo, se entiende que tenga ansiedad. Durante estas dos semanas he odiado escribir. Ha habido momentos que me enfrentaba a la pantalla del ordenador y me entraban ganas de llorar de desesperación. Zigotillo, otra vez te lo dijo, si alguna vez lees esto, no sigas el ejemplo de este señor, porque encima le pagan poquísimo por tanto esfuerzo.

Ya está bien de hablar de mi. Voy ha hacer algo mucho más interesante. Por lo menos para mí. Voy a contar algunas cosas que le han pasado últimamente a la guionista y que, por supuesto ella no ha querido contar. En primer lugar ha seguido con sus frases lapidarias. Lástima que yo no tuviera ánimo para nada y no las haya ido apuntando. Ahora no recuerdo ninguna.

Básicamente, durante las últimas dos semanas, la guionista ha revivido. Ya no se dormía sobre el teclado del ordenador. Ya no se pasaba el dia royendo todo lo que desde la máquina de vending caía en sus manos. Parecía pues que volvía a ser persona y no sólo embarazada. Sin embargo, ultimamente ha regresado a sus costumbres primarias. Se duerme y me contagia su somnolencia. zampa y yo zampo. Semejante cuadro de síntomas físicos tenía que ir acompañado por otras tantas manifestaciones psicológicas y así ha sido. La guionista vuelve a tener miedos infundados sobre su embarazo. Dice que no siente nada de nada y eso le produce desazón. Debería estar tranquila, su barriga crece día a día y lo ha hecho precisamente durante la semana que menos ha zampado. Así que, o está reteniendo líquidos o su placenta está aumentando de tamaño, como sería de esperar dado su estado de buena esperanza. Hemos estado infomándonos, ella en esos manuales que consulta y yo através de su testimonio directo, del que por otra parte no tengo porque dudar. Todavía. Decía que hemos estado informándonos y parece que lo que está creciendo ahora no es el zigotillo sino la placenta. Más adelante, será él quién poco a poco vaya ocupando toda la bolsa anmiótica haciendo que la panza de la guionista se convierta en el opulento promontorio que todos esperamos. Ya lo he dicho, ella no se cree nada de nada y espera ansiosa el momento de volver a consultar al ginecólogo. Zigotillo, te lo vuelvo a repetir, si alguna vez tu madre te deja leer esto, no sigas su ejemplo. Tu padre parece un tipo mucho más centrado. A tu madre todos la queremos como es, pero no es ejemplo que deba seguir un niño que pretenda ser algo en la vida.

Por asociación de ideas. Estimo que ha llegado el momento de introducir un nuevo personaje en nuestra pequeña saga familiar. Se trata de la madre de la guionista. Me he informado de su vida de la misma forma que lo hice sobre el crecimiento de la placenta, por lo que me cuenta la misma guionista. Su madre es una señora estupenda, ya mayor, eso sí.

Durante estos tensos y trágicos días, la madre de la guionista ha protagonizado su pequeño momento de gloria. Cuando su hija le preguntó a quién había votado, ella respondió: "Ai, filla, no t'enfades!" [en valenciano, ¡Ay hija, no te enfades!". Nota para los que son de fuera (de fuera de valencia): la traducción del valenciano al castellano no siempre es tan fácil]. Cuando tu madre te dice "Ai filla, no t'enfades!" ya sabes que te vas a enfadar. La madre confesó a quién había votado y la guionista montó en colera. La madre, asustada (menudo genio tiene la guionista cuando se enfada), trató de defenderse argumentando que lo había hecho porque las papeletas estaban en el buzón y era tan cómodo usarlas. En término legales, lo que pasó por la cabeza de la guionista se denomina parricidio y la sociedad, que debería ser indulgente, suele castigarlo con prisión mayor (de 20 a 30 años). así que la guionista trató de olvidar el incidente y de ver en su madre a un ser humano con todas sus debilidades.

Arrepentida de su acto electoral, la madre de la guionista ha telefoneado hoy a su hija y le ha dejado un mensaje en el contestador de Telefónica. Ese que a mi me informa de que no tengo amigos. Después de interesarse por el estado de salud de su hija y su yerno, ha venido a decir que se alegraba de que hubiesen ganado los que habían ganado y que no eran los que ella había votado. No satisfecha, al no hacerse con su hija, la ha llamado al móvil para insititir en su felicidad por la victoria electoral de los ganadores de las elecciones, que eran los que ella quería realmente que ganaran. La guionista, lógicamente le ha preguntado que si quería que ganaran los que han ganado por qué había votado a los otros. Con ingenuidad desarmante, la madre ha insistido en la tesis de las papeletas en el buzón. La guionista, enternecida, ha perdonado. En fin, son cosas que pasan entre madre e hijas. Yo que soy hijo y no hija, creo que hubiera matado a mi madre de darse el caso.

Parece que yo también he vuelto a las buenas costumbres, olvidando aquella vieja promesa de brevedad, claridad y concisión que hice cuando todavía escribía cotidianamente en esta página. Iba a escribir sobre los conciertos de Trash Can Sinatras, Fleshtones (memorables a pesar de los años) y Bell and Sebastian con Adam Green, pero no lo haré por no extenderme más. Por eso y porque cuando el zigotillo pueda leer esto es muy probable que todos esos grupos hayan caído ya en el olvido. De todas formas, dejo aquí sus nombres por si, cuando los lea, le apetece dedicarse a la arqueología musical.



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La felicidad, ah, ah, ah, ah. (Palito Ortega) 


Hace mucho, mucho tiempo, conocí a una chica que tenía el carácter amargo. Y digo tenía porque con los años, menos mal, ese carácter se transformó en algo amable y simpático. No fue un cambio abrupto, ni siquiera lo notamos en un principio. Pero ella dejó de enfadarse a la mínima, con esos cambios de humor tan típicos de los que no se salen con la suya. Comprendía y aceptaba sus propios errores e intentaba enmendarlos. Era más fácil sonreir que ser quejica. Dejó de comparar su vida con la de quien la rodeaba, y dejó de sentir envidia por las pequeñas cosas que ella creía injustas y los demás siempre conseguían. Su discurso cambió: donde antes sólo se oía “es que los demás, los demás, los demás…porque a mí, a mí, a mí” pasó a ser “no sé, quizá, ¿por qué no?”.
Pero lo que más cambió en su vida fue, por fin, que pudo verse a sí misma, como un ser completo, sin necesidad de los demás. Los demás, tan necesarios y tan dañinos. Notó que los demás están ahí y que continuarían estando, con o sin ella, y que por mucho que les mendigara su amor, ellos no se lo darían. No hay nada que ganar con los demás, no hay nada que perder, simplemente están. Y uno puede hacer que sea divertido o no.
Y lo divertido no se gana, ni se pierde, es o no es. Y si no es, no se puede obligar a que cambie.
El cambio es personal, sólo uno lo puede hacer. Y ni siquiera en el momento en el que lo pida. Sólo cuando se es de verdad.
Hace mucho tiempo que no veo a esta amiga, mucho, mucho, pero la tengo en mi mente como si siguiéramos siendo íntimas. Cada una por un lado, pero con el recuerdo vivo.
Creo que ella es feliz.

Todo esto, tan largo, y tan obtuso, lo escribo después de visitar mis blogs favoritos. Y leer lo que piensa la gente, y creer saber cómo están. Y pensar, todo esto es una farsa, nuestra propia vida es una farsa, porque la podríamos cambiar en el momento en que queramos. Lo único que necesitamos para hacerlo es valor. Y eso es difícil de conseguir. Pero la felicidad, ¡ja!, la felicidad es mucho más sencilla.


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lunes, marzo 15, 2004



La culpa fue de haloscan 


Después de una semana un tanto inquieta, aquí estamos de nuevo. Aunque, todo he de decirlo, le agradecemos a Mababo Fritz que escribiera la semana pasada. Fritz está un poco mosca porque no le hacemos mucho caso a este blog, y esta mañana, como un niño, ha dicho "si no escribes lo quito". Así, tal cual, y le hemos pedido que no, por favor, que no lo descolgara, que sabemos que quedan unas cuantas personillas por ahí que nos leen (no más de cinco, la verdad), y que nos debemos a nuestro público.
hablando de vosotros, ya no tenemos comments, y no es porque no nos guste compartirlo todo con vosotros, sino porque haloscan nos putea una y otra vez. Pero el fontanero Fritz intentará resolverlo pronto.
Podría comentar tantas y tantas cosas que han ocurrido, y podríais compartir mi punto de vista, o no. Pero sólo acierto a recordar un comment anterior firmado por name, que, aunque no son las palabras textuales, decía algo así como "ahí afuera lleno de invasiones y guerras y nosotros a lo nuestro entre nuestras cuatro paredes". Y así es como se debe sentir mi zigotillo, a salvo entre las paredes (espero que confortables) de la placenta.
Por cierto, creo que ya tenemos un posible nombre, tanto si es niño como si es niña, pero no quiero adelantar acontecimientos. Al menos hasta que vuelva del hospital y me hayan dicho que todo "va bien". (¡Dios!, ahora que lo pienso, ya no la volveremos a oir, se acabó, ahora España irá como mejor pueda funcionar...y sin bigotes)


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jueves, marzo 11, 2004



Dolor 


Hoy la guionista y los Mababos nos unimos al dolor de todos.
Hay días en que resulta realmente difícil escribir. Hoy es uno de ellos.
No entendemos que alguien sea capaz de hacer una cosa así.
No entendemos que alguien pueda, siquiera, creerse con derecho a hacer una cosa así.
No creemos que quien ha hecho algo así sea capaz de sentir amor y tener amigos y disfrutar y cantar a gritos dentro del coche.
No queremos creer que quien ha hecho algo así fue un día niño, ni bebé, ni zigotillo querido dentro de una embarazada llena de alegría, como la nuestra. No lo creemos porque no es posible. Esa persona es un mostruo.
Nuestras condolencias a las familias de las víctimas.


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miércoles, marzo 10, 2004



De miércoles... 


"En suma, me gustaría tener algún tipo de mensaje positivo que dejarles, pero no lo tengo. ¿Aceptarían dos mensajes negativos?" Woody Allen.
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¿Estamos en días apáticos y por eso escribimos menos por aquí? Podría ser. Dice la guionista que no tiene nada que contar, y Mababo Otto afirma que no está de humor (tiene pendiente un post sobre la Ansiedad, gran canción de Nat King Cole). Así que por hache o por be (la expresión queda más estúpida aún escrita así), parece que esta semana no tiene nadie muchas ganas de postear. Me parece que yo contribuí algo con mi cutre-post sobre las fallas (vale, un poco fuera de temática, lo reconozco). Lo siento, pido perdón.

Os cuento: el trabajo bien, gracias. Seguimos en días de bastante apretón, pero sobrevivimos bien, entregamos a tiempo y últimamente nadie de arriba se ha quejado demasiado, lo cual es bueno.
La guionista, por su parte, sigue con su rutina habitual de futura madre, a saber: hacerse análisis (¿cuántos es capaz de hacerse?) y hablar con otras madres sobre pruebas y cosas así. De vez en cuando se encuentra con alguien (como explicamos, esta casa es bastante grande y puedes no cruzarte con algún compañero durante meses) y en seguida ese alguien la abraza y la besa con alegría. No, no exagero: como además ella sigue con su actitud de buda feliz, a la gente siempre le dan ganas de estrujarla un poco. Normal. Eso y su creciente pancheta hacen que nadie pase por su lado sin dedicarle una sonrisa. El otro día ella nos comentaba que está flipando con la cantidad de buen rollo que genera en todo el mundo el hecho de que esté embarazada. Tiene razón, es que lo genera.

La guionista está, pues, perfectamente.

De hecho, tiene una nueva foto de su zigoto en casa, pero falta que se anime a pasarla para que la veáis por aquí (haced fuerza). Hay que ver lo que ha crecido Zigotín, creedme: ahora ya se mide en centímetros. A la guionista le hace mucha ilusión verlo, aunque asegura que todavía no ha notado en su interior eso tan raro que las mujeres llaman "espíritu maternal". Lo dice porque no le hace ilusión ver fotos de recién nacidos. Ya me lo explicará cuando vea al suyo o la suya. Por cierto, ¿cuándo sabremos de qué sexo es el/la Zigotín?

Lo que ya pasa de castaño oscuro, si puedo ser un poco crítico por una vez, es que... no está dejando de fumar. Ella lo prometió por aquí y todo, todos lo leísteis, pero no lo está cumpliendo. Fuma menos, o eso dice (yo no lo creo). Echadle la bronca también vosotros, porque es capaz de pasar del tema, y me siento un poco culpable porque soy el único que se lo recuerda. Pero vaya, es que tiene que hacerlo...
En fin, mañana cuento más cosas si nadie más se anima.
Mababo Fritz


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lunes, marzo 08, 2004



El tiempo mejora y vienen las fallas. 


Se nota mucho: estos días está haciendo mejor tiempo, y se hace más tarde de noche. Parece que el invierno se acaba (claro que, en Valencia, el invierno viene a durar dos semanitas de nada). Si a esto le unimos que llegan las fallas, parece que a uno se le levanta el ánimo un poco más. Este Mababo que os habla, al menos, tiene corazón tropical: llevo fatal el frío y los días nublados.

Lo que quería contaros, de todas maneras, tiene más que ver con las fallas que con el tiempo.

A los de fuera las fallas, seguramente, les deben de parecer una locura. Pues bien: son una locura. Calles cerradas por todas partes, ruido infernal hasta dentro de casa... Tanto es así que la guionista, en su estado, tiene ya preparada la huida a un pueblo de las afueras. Los que nos quedamos en la ciudad la comprendemos bien.

Me explico:

El área metropolitana de Valencia tiene millón y medio de habitantes. En cierto modo, mola mucho que tanta gente vaya a detener su vida para hacer fiesta. Es como decir que la vida no es todavía tan cuadriculada, que aún podemos ir de fiesta todos juntos, y que aún nos creemos lo de que cuantos más seamos, más nos divertiremos. Sí.

Lo malo es la contrapartida: la ciudad se detiene de verdad. Millón y medio de personas, en las próximas dos semanas, van a tener difícil incluso salir a la calle. Y eso incluye a los bomberos y los médicos de urgencias. Los enfermos, y las embarazadas van a estar deseando minuto a minuto que, si algo tiene que ir mal, no sea en estos días. Por eso la guionista se va fuera, por descansar y por si pasa algo. Nadie cuenta las víctimas de las fallas porque no interesa, pero os aseguro que las hay. ¿Verdad que da miedo?

¿Hay derecho a esta locura? No creo.
¿Hay solución? Claro. Hacer la fiesta igual, pero sin que la ciudad la sufra tanto.
¿Hay alguna posibilidad de que esto cambie? Ninguna. La ciudad recibe mucho dinero con su fiesta. Los falleros tienen cada vez más poder (antes eran festeros, ahora los dirigentes son grandes constructores y demás: los mismos mafiosos que ocupan las presidencias de los clubes de futbol para medrar). No hay nada que hacer.
Bien.

Mis compañeros deben estar flipando con este mensaje, porque de esta redacción, precisamente soy yo el que más suele disfrutar de las fallas.
Precisamente por eso quería escribirlo yo.
Fritz Mababo.


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De lunes 


Lo que más me cuesta a veces es encontrar un título para estos post. Porque muchas veces empiezo a escribirlos sin saber qué voy a contar.
Los Mababo me tienen un poco abandonada, la verdad, pero mi vida empieza a ser más "normal" y tampoco tendría tanta gracia contar la nada de una guionista embarazada. Hoy he notado que mi barriga ha empezado un movimiento de recesión en cuanto al engorde se refiere. O por lo menos lo hace tan lentamente que pasa desapercibido. Mejor, porque como siguiera en la misma línea, lo de la vaca burrez iba muy en serio.
Sigo bien, espero continuar así y que lo leais con gusto.
Como dice un conocido: la vida sin la muerte, se convertiría en una tragedia.
Un final un tanto aciago, como el día de hoy.


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viernes, marzo 05, 2004



El primer día sin hambre 


Hoy mismo, hoy ha sido ese día. Y me ha sorprendido, para qué nos vamos a engañar. No siento el hambre canina y voraz que me ha acompañado durante este casi primer trimestre. Y cómo soy un poco paranoide, no sé si preocuparme o no. Por un lado pienso: bien, así sólo engordarás lo que tengas que engordar. Por otra no puedo parar de darle a la bola " a ver si de anteayer a hoy ha pasado algo extraño, a ver si esto no va como debería ir...etc". Está bien largaros mis preocupaciones aquí, preocupaciones que creo que son más banales que otra cosa, pero que ahí están, dentro y persiguiéndome sin cesar.
Me pregunto si seré capaz de llevarlo como, por ejemplo, lo hizo mi madre. O muchas de las madres mayores (más de 70) que hay por el mundo. debía ser algo así como: vale, estoy embarazada durante nueve meses, está bien, ahora a otra cosa, porque tengo mil cosas y me encuentro bien. Pero ahora es bastante más difícil, puede ser por el alud de información que te llega de todos los lados, y que devoro con fruición, aunque ello me lleve a comerme la cabeza en vez de a tranquilizarme. Y en el fondo, en el fondo verdadero, tampoco estoy tan preocupada, sólo impaciente.
Ayer por la noche, mientras miraba las cajitas que me había dado la comadrona, casi se me escapan las lagrimillas. Y eso que no estoy demasiada moñas. pero te dan unos pañalitos muy, muy pequeños, de recién nacidos, y da mucha cosa cogerlos y decir "aquí dentro irá una personilla, qué pequeña será, madre mía, y la tengo que cuidar yo". Y mi compañero me mira con una media sonrisa y los ojos iluminados.
Y me entra un orgullo de madre que tira p'atrás.
Gracias de nuevo a todos. No sabría decirlo mejor.


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jueves, marzo 04, 2004



Esto ya va!!!!!! 


Pues sí, esto ya va p'alante. Y estoy muy contenta. Aún es pronto para cantar victoria, creo que lo puedes hacer después del parto y también cuando un hijo-a se independiza, pero la ilusión que tengo encima no me la quita nadie.
Esta mañana, muy prontito, he ido a conocer a la comadrona de mi centro de salud (seguridad social, se entiende) y me he llevado otra grata sorpresa, como ayer con el hombre que toca (tocólogo). Es una comadrona super-enrollada y más joven que yo. Bueno, lo de ser más joven tampoco es ninguna novedad, pero ha servido para varios chistes sobre la edad y lo de empezar a tener barriga tan pronto en un embarazo. Los músculos no aguantan igual, y la cosa se expande.
Hemos hablado durante casi tres cuartos de hora, me ha aclarado muchas cosas y me ha regalado dos cestillas "Mi bebé y yo" y "Chiquitín" con muchas cosas dentro: un chupete (que todavía no he abierto pero igual para calmar mis ansias de comida lo pruebo), unas cuantas revistas que meteré en mi bolso en cuanto tenga tiempo tipo "ser padres" "mamá feliz" y cosas así, toallitas húmedas de bebé (que tienen múltiples usos aunque no estés embarazada), un paquete de snacks de trigo integral y arroz con sabor a queso super-guarros que me he zampado en un santiamén, folletos varios de lactancia, parto, cuidados del bebé, masajes relajantes, etc... Y me encanta!. Sólo tengo ganas de llegar a casa para ponerme a cotillear entre esas cajitas (rositas con mujeres con hijos que en realidad nunca han sido madres y que probablemente tienen 15 años menos que yo) para darme cuenta de que sí, que estoy esperando un bebé.
Porque esto de darte cuenta de que estás embarazada no ocurre así como así. Puede ser porque (igual que estoy teniendo suerte con los médicos de la seguridad social) tengo mucha suerte con mi embarazo, y no me doy cuenta de nada.
Lo de las náuseas de la otra noche fue algo inusual. Eso y que me lavaba los dientes con un cepillo nuevo que era un poco grande, y como el embarazo produce caries si no mantienes una higiene bucal perfecta, puede que me pasara un poco frotando.
Algunas respuestas que quizá querais saber:
Lady 404, el bolso de la guionista es cada vez más como su barriga. Se expande para dar cabida a todas las cosas que una debe llevar dentro
Afortunadamente, Magma, tengo una pareja muy estable y que me sirve de apoyo en las múltiples paranoias. Eso y que nos reímos mucho juntos con el proceso del embarazo.
En dos semanas me hacen una prueba con un nombre contundente "ecografía del pliegue nucal", para comprobar el índice de riesgo que una mujer de 35 puede tener con su feto. O sea, detectan malformaciones (tipo cromosoma 21 duplicado o síndrome de Down, o malformaciones genéticas). En fin, que quiero que me mandeis suerte para que todo salga bien. Con que lo penseis me sobra.
Y ya os seguiré informando.


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miércoles, marzo 03, 2004



síntomas sin tomas (jua jua) 


Bien, al fin pasó lo que tenía que pasar. La guionista sufrió ayer sus primeras náuseas. Siento ser tan fino pero es que me da reparo decir que echó las papas. Sí, sí. al parecer, la cena le dió "acidez". "Tenía cebollita -- ha dicho-- y no me sentó bien". Fritz, en un ataque de escatología ha empezado a imaginar en voz alta la consistencia de los tropezones y la guionista lo ha mandado callar. Lástima, porque a mí la escatología me hace mucha gracia. Definitivamente, la guionista esta llevando un embarazo perfectamente normal: antojos, vómitos, somnolencia, bulimia, ecografías...

Porque hoy la guionista se ha hecho su tercera ecografía. En el ambulatorio del seguro y --esto es para los incrédulos-- todo ha sido rápido, agradable y eficaz. Es la primera ecografía externa que se hace: con la barriga untada de gel y la especie de plancha esa que te pasan. Las anteriores se las hicieron de otra forma que, por pudor, no voy a contar aquí. Ni aquí ni en ningún sitio.

Para sorpresa de la guionista, y de todos, resulta que no está embarazada de 8 semanas sino de 10. Así que alberga en su interior un humanoide, al que seguiremos llamando zigoto, zigotín o zigotillo por expreso deseo de su progenitora. Zigoto todavía no tiene sexo pero sí que está provisto de dos piernas con pies y dos brazos con manos. Lo hemos visto en la ecografía, que confiamos acabe colgada en esta página lo antes posible. Hoy por hoy zigotillo es un 50 por ciento cabeza y un 50 por ciento todo lo demás y la guionista está emocianada comparándolo con la ilustración de una revista tipo "Ser padres" que no ha dejado de sacar del bolso en toda la mañana. Si no lo ha hecho tres veces en dos horas, no lo ha hecho ninguna. Lo que compara es, evidentemente, la ecografía y la ilustración.

También hemos podido comprobar que ya tiene barriga. Barriga de embarazada porque de la otra ya tenía antes. El médico le ha dicho que es normal que vaya apuntando redondeces y ella, sonriente, nos cuenta mientras saca tripa que, como en realidad tiene la cintura estrecha, sólo puede crecer hacia adelante. "Estoy haciendo sitio en la parcela" dice con la campechanía que la caracteriza.


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Los Mababos explican sus apodos 




OTTO Y FRITZ

Esta es la portada de un libro de los años 20 del siglo pasado, que recopilaba chistes de Otto y Fritz, dos alemanes muy dados a meterse en líos. El dibujo sólo es la interpretación del dibujante (¿no es fantástico el "perro salchicha"?), pero ya veis. Esta pareja se hizo famosísima en los años 20, 30 y hasta 40, parece que en toda Europa, aunque en la práctica servía para contar los mismos chistes que se cuentan desde siempre con miles de parejas ficticias (por ejemplo: "Otto, ¿conoces a Thomas?" "¿Qué Thomas, Fritz?" "Whisky doble, gracias"). Si digo que eran famosísimos es que hay que imaginar un nivel de "presencia en la calle" similar a Chiquito de la Calzada o las empanadillas de Encanna: vamos, que no había ni Dios que no contara chistes de ellos. Eso sí, en la época tenía gracia que los protagonistas fueran una pareja alemana, por lo del estereotipo de gente cuadriculada, y además es evidente que había cierto resentimiento de entreguerras. Los nombres vienen a ser sólo "típicos nombres alemanes" a los oídos de todo el mundo, como nota curiosa también aparecen juntos (y con grado de tenientes) en un relato de 1882 de Guy de Maupassant, así que igual viene de ahí.
En todo caso, los Mababos que solemos escribir en este diario estamos orgullosos de llevar los nombres de esta pareja famosísima que está en la historia del humor o algo. Nosotros somos igual de chorras.

Para el Diario de la Guionista, informó Mababo Fritz.



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martes, marzo 02, 2004



¡oreo! ¡qué buenas! 


Últimamente me da mucha pereza escribir aquí. Me resultan más inmediatos los comentarios. Los nuestros y los ajenos. Me resultan más inmediatos, menos solemnes. Además, prometí ser breve y yo soy un Otto de palabra. La propia guionista está haciendo muy bien su trabajo y escribe casi a diario y Fritz Mababo la complementa perfectamente. Así que mis posts ya no son tan necesarios como al principio.

Antes de seguir con esto y de que se me vaya de la cabeza, me gustaría decir que yo también prefgería que mababo permaneciera en la indefinición de género y número pero resultaba muy farragoso escribir en plural. Era como Estar embarazado (he he). Además, y esto es lo relevante, Fritz, en su función de fontanero, ha hecho una labor envidiable poniendo en pie esta página y, en opinión, no es justo que yo me apropie de parte de su mérito. De ahí también la necesidad de diferenciar. También es cierto que, para que quedase constancia de que mababo es uno y trino, pero en primer lugar es mababo, he preferido firmar mis posts y comentario como mababo OTTO y no como OTTO mababo, que sería la forma natural de hacerlo.

Hechas estas aclaraciones, paso a relatar, como prometí en un comentario anterior, la pequeña anécdota de la guionista con el paquete de oreo. Nuestro centro de trabajo es grande, muy grande, con dos edificios y varias plantas. Pues bien, sólo hay una máquina de vending que tenga galletas oreo. Está en la primera o segunda planta del edificio que no es el nuestro.

Así queme daréis la razón cuando afirmo que la guionista tuvo ayer su primer antojo. Como se entiende si no que, con el frio que hacía ayer por la tarde, cruzara la explanada que nos separa del otro edificio, subiera hasta la planta ciorrespondiente y se hiciera con el ansiado paquete de galletas. para a ser exactos, antes de llevar a cabo semejante gesta, dijo, y eran las 16.00 horas, "M'apetecen unas oreo y aquí no hay!.

Con las galletitas en su poder, desandó el camino, volvió a su sitio y, al grito de "¡Oreo, qué ricas!" destrozó el envase y fue zapando hasta mediar el contenido del mismo. Lleago ese punto sufrió un momentáneo ataque de culpa y, alejando las galletas de sí, dijo: "no, que me voy a empachar". Fue sólo un instante porque segundos después las volvía a tener en su mano y , efectivamente, acabó con ellas. No, no eruptó, pero creo que en mi recuerdo quedará grabado que sí lo hizo.

Satisfecha, se volcó de nuevo en la lectura de sus blogs habituales hasta que, al cabo de unos 20 minutos, se volvió hacia mi y soltó: "creo que me han dado acidez". ¡¿A quién no?!

¿Es o no es eso un antojo?





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Un chinorrín tocando rock con un taco de billar... 


Quien esto suscribe (Fritz, aunque yo era más partidario de no señalar) ya tiene a buen recaudo las entradas para el concierto de Josele Santiago (Valencia, 26 de marzo, Palau de la Música). De veras, estoy emocionado: pocos conciertos pueden hacerme más ilusión.
Fui fan acérrimo de los Enemigos durante años (13 años desde que los vi por primera vez, y cerca de 10 conciertos vistos), y debo decir que me daba algo de miedo ver a mi ídolo Josele, ahora sin Fino, sin Animal, sin Benítez. Bueno, se ha demostrado que no tenía nada que temer. Josele ha iniciado una nueva época que no tiene nada que ver con la anterior (eso es evidente), pero es una época fantástica, adulta, llena de poesía y humor, llena de libertad en lo musical. Como él dice, canciones en las que pasan cosas. Es anti-pop. Para mí ahora mismo es importante que sea anti-pop. "Las golondrinas etcétera" es un disco impresionante de principio a fin.
Y tiene una canción agridulce (serrín) en que nace una niña de una pareja indigente, lo cual me recuerda... ¿alguien quiere jugar al viejo juego de decir canciones adecuadas por su letra para nuestra embarazada?
Venga, yo empiezo: "The beginning of a great adventure", de Lou Reed. Ah, y "Mi pequeño tesoro" de Presuntos, claro, ésa es demasiado fácil.
Fritz


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lunes, marzo 01, 2004



Perdido en la traducción 


Pues sí, yo también he visto Lost in traslation, y si tuviera que definirla pondría esta carita :(
No es que no me haya gustado nada, sino que he echado de menos una historia. Una historia sobre algo (amor, desamor, crisis de los cincuenta, la banalidad de la juventud...). Sin querer ser demasiado "listilla" con una explicación, me gustaría poder definirla no como una historia de "amor" (no creo que lo haya en la peli), sino como una historia de maestro-alumno llevada a una pareja de sexo distinto y occidental. Tipo: mira tengo el doble de edad que tú, con una crisis mucho más profunda que la tuya y sin embargo sigo tomándome la vida como si tuviera 25 pero con más melancolía. Por eso pocas veces me río.
En japón existe ese tipo de realción, el maestro y su "kohai", un alumno que observa maravillado todo lo que el maestro hace, no porque sea perfecto en sus quehaceres, sino porque el maestro siempre suele ser el doble de mayor que el alumno y, por supuesto, sabe más el diablo por viejo que por diablo.
Me enterneció una frase de Bill Murray, cuando habla sobre los hijos. "es lo más aterrador que te pasa en la vida...pero vale la pena". Por lo menos ahí me sentí identificada con el personaje.
También entiendo que esta peli le parezca de culto a mucha gente, probablemente al tipo de personas que no se plantean la vida desde la madurez, sino desde el eterno adolescente. Cada vez hay más gente así, y la adolescencia dura más años que antes (incluso Murray actúa como un adolescente en la peli). A ver, que nadie se tome esto a mal, me parece bien que se siga siendo adolescente (normalmente se sigue siendo porque uno quiere), pero es muy fácil caer en ello con 25 ó 30 años y sin tener que mantener un curro, una casa, con un trabajo super-fashion...etc, como le pasa a los personajes de la peli. A ella la mantiene su marido, y él cobra dos quilos por un anuncio de un whisky. Él podría divorciarse, sin embargo sige con una mujer neurótica (por qué?), y ella podría volverse con sus amigos y no sentirse tan mal (si es que se siente mal, eso tampoco me queda demasiado claro). En fin, que después de este rollazo, creo que he llegado a una conclusión: Sofia Coppola sigue siendo una adolescente a la que le gusta la buena vida y los viajes a ese lugar tan exótico. Ella tampoco pasa necesidada de ningún tipo.
P.D: Mi zigotillo bien, cada día más inteligente.


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