jueves, abril 29, 2004



Tres años 


Hoy en el coche he cambiado el disco que más me acompañaba últimamente ("Casualidades" de Miqui Puig) por una cinta-pupurri de las que suelo grabarme para conducir. Siempre lo he hecho, esto de grabarme cintas de batiburrillo (el arte de hacer tal cosa está consagrado en Alta Fidelidad). Cuando grabo una de estas cintas, le pongo la fecha. Luego de oírlas unos días las cintas andan perdidas por el coche durante años, entre la guantera y las bolsas de las puertas, hasta que las recupero por curiosidad, como hoy.

Esta vez he cogido una cinta que dice "Abril 2001". Hace tres años. Y la he puesto.

Oyéndola, he conseguido recordar en detalle cómo me sentía hace tres años.

La mezcla incluye desesperadas canciones de amor místico (Soñar Corín de Julio Bustamante), canciones para maldecir(Brindis de los Enemigos), para gritar "no me dejes" (Go de Pearl Jam); incluye canciones depresivas (Idioteque de Radiohead), depresivas con arte y Smiths (Miedo a la muerte estilo imperio de Astrud); canciones desesperadas (Let me in de REM); incluye vueltas nostálgicas al pasado (The pan within de los Waterboys, Weirdo de los Charlatans), o a la infancia (Sultans of swing de Dire Straits). El conjunto, ya podéis suponer, es gritón, atropellado y marcadamente triste.

Y así era yo en abril de 2001, desde luego. Gritón, atropellado y marcadamente triste. Hacía sólo dos meses que me había llevado el palo más fuerte que me he llevado nunca en cuanto a mujeres (un palo tan grande como colgado estaba yo por la que me lo pegó, y el golpe me hundió el cráneo). Trabajaba en un lugar en que sólo veía desgracias. Mi padre había contraído la enfermedad que se lo llevó dos años más tarde. Por ese motivo, yo había pospuesto independizarme al piso que ya tenía comprado. El mundo se había hundido bajo mis pies. Todo era increíblemente deprimente, sí. Incluso mi grupo favorito, ése de quien yo era fan acérrimo, Los Enemigos, se había disuelto.

Creo que todas esas canciones lo explican. Simulemos otro amor, who's in bunker, who's in bunker? hay demasiada cafeína en mi corriente sanguínea y yeah, all those stars drip down like butter... En fin. Eso era en abril de 2001.

Es abril de 2004, y me asombro al verme a mi mismo tan cambiado. De verdad. Ahora tengo treintaitantos pero no me importa. Recuerdo a mi padre todos los días, pero definitivamente no a aquella imbécil. Hace dos años que encontré a otra chica, mi chica (una de verdad, una de quien no quiero separarme, una que lo merece). Adoro mi trabajo actual y puedo por fin decir que he escrito algunas cosas que me enorgullecen. El futuro ya no me da miedo. Y Josele Santiago, líder de los Enemigos, ha sacado un disco de adulto, más maduro, como quizá también yo sea ahora.

Tres años.

Me resulta muy difícil recordar qué había antes de esos tres años. Las cintas más antiguas que hay por el coche no me suscitan apenas recuerdos: probablemente aquél era menos yo todavía. Me da lo mismo.

Mababo Fritz
(Otras veces he querido explicarle esto a Magma, y hasta hoy no había encontrado la manera)


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miércoles, abril 28, 2004



me he cortado el pelo 


La noticia de un corte de pelo, la verdad, no es para un post. Todos nos cortamos el pelo alguna vez a lo largo de nuestra vida, y no por eso vamos publicándolo por ahí. Lo que sí da cierta curiosidad es un cambio de look. Sobre todo porque te pasaras todo el día mirándote en el espejo, intentando reconocer una cara que vagamente te recuerda a la tuya propia.
Tampoco es para tirar cohetes, vaya, pero como hoy me ha dicho C, un compañero de trabajo que no es ninguno de los Mababos:
-Te queda mejor ahora (el flequillo muy cortito, y la cara se me ve completa), te hace más punkie.
Ante tal modernez sólo he podido que contestar
-Ya, moderno sí que es, pero para las demás. Yo ya soy una mujer adulta a punto de ser madre.
- Hay madres (contesta C) que son muy modernas.

Vale, he pensado. Lo malo de todo esto es que yo ya me creía una madre moderna antes de cortarme el pelo con un miniflequillo. Por eso esta mañana me lo he recogido (flequillo corto, largo por atrás), para parecer más sofisticada, algo que siempre he querido ser y pocas veces lo he conseguido: misteriosa y sofisticada, como esas mujeres de las que te preguntas quiénes son, qué pensarán, a qué dedicarán su vida, también misteriosa y sofisticada. Pero yo, a lo sumo, puedo parecer un encanto (como mi chico me dijo al poco de conocernos). (Bueno me dijo que "era un encanto", no que " a lo sumo puedes parecer un encanto", creo que si me hubeira dicho esto último, ahora no seríamos una pareja a punto de ser padres).
En resumen, que soy un encanto con el flequillo corto estilo punkie y voy camino de convertirme (gracias a las manos de Paco, un peluquero estupendo) en una madre moderna.

P.D.: Ah!, y ayer me mareé en la pelu. Para llamar la atenció más que nada.


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A zigotix 


Dice César Aira que a Kafka no le gustaban las metáforas. Sospechaba que eran un recurso más del simulacro para hacerse pasar por la realidad. "Uno se deja seducir por las bellas imágenes y acaba creyéndoselas", dice. ¿Que quién es César Aira? Pues un escritor Argentino de cuya existencia tuve noticia al mismo tiempo que leía la cita anterior. ¿Que qué tiene esto que ver con el embarazo de la guionista? Pues, sinceramente, nada de nada. Pero la citada cita me ha venido a la cabeza esta mañana mientras repasaba alguno de nuestros blogs habituales. Me ha venido lo de las metáforas y otros malos pensamientos relacionados con la construcción de oraciones subordinadas. ¡Mira que son jodidas! Las unas y las otras. Remito a www.latinamericalinks.com/syntax.htm.

Para intentar arrimar el ascua a la sardina de este blog, digo que todo esto lo escribo para que sea de utilidad al zigotillo el día de mañana. Y si cuela, cuela. Y digo zigotillo porque sus padres se refieren a él en masculino, convencidos de que será varón. De dónde les viene ese convencimiento es algo que se me escapa, y a ellos también, porque la ciencia todavía no se ha manifestado al respecto. Mientras lo hace, yo me digo si el zigotillo fuera galo, lo llamariamos Zigotix y a todos nosotros nos haría mucha gracia. Cronopios que somos.

Resfriado y confuso, Otto Mababo para Diario de una Guionista Embarazada.


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martes, abril 27, 2004



En el bus 


Ayer por la tarde, mientras iba en autobús hacia mi clase de inglés, vi a una señora mayor correr durante tres segundos. No sé qué pretendía con tantas prisas, pero cayó en la acera, delante de la parada, como en cámara lenta. la rodearon un grupo de personas, la ayudaron y la compadecieron. Y me entró una tristeza profunda por las cosas injustas de las ciudades.
Los obstáculos a vencer por las gentes con menos movilidad de lo habitual. Sólo pensaba que la ciudad está hecha para los jóvenes. Jóvenes y sanos, sin trabas de ningún tipo y completamente independientes. Escalones, rampas, obstáculos ocultos, conductores impertinentes e impacientes... Todo hace de la ciudad un sitio inhóspito para una gran mayoría de ciudadanos que la habitan.
Este pensamiento siempre lo he tenido, peroahora se me hace más evidente (puede ser por mi estado). me jode profundamente que los jóvenes no cedan sus asientos en los autobuses, que crean que ese estado (el de la juventud) va a durar eternamente. que sean tan cretinos para no pensar que ellos mismos llegarán a ese estado tarde o temprano. Y me acompañaban las palabras de un conocido, tristes pero realistas, "todo naciemiento, sin la muerte, sería una tragedia". Y eso me hace ver una y otra vez a la señora mayor cayendo en cámara lenta sobre la acera, y perpleja por su falta de reacción, mirar a los que la ayudan y dar las gracias por los brazos tendidos.
Me puso tan triste como rabiosa. por las injusticias de las putas ciudades, inhumanas y feroces para los que viven en ellas. Como una metáfora de la propia vida.

Espero que el siguiente post sea más alegre.


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lunes, abril 26, 2004



no hay ginecólogo 


Hoy tenía una cita con el ginecólogo privado. Y se supone que si nuestro zigotillo se dejaba podríamos verle el sexo (antes de que se convierta en un-a joven con el pudor suficiente como para ir enseñándolo por ahí- aunque yo me lo-la llevaré a la nudista que se está muy a gusto). pero no ha podido ser. A mi chico le ha salido un trabajillo durante toda la semana, y como no me puede venir, lo hemos dejado para la próxima semana.

Me esperan para irme a casita, así que por ahora Chimpón y mañana seguiré...


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viernes, abril 23, 2004



En el chino (Radio Futura) 


¡Tranquilos todos! La feliz inmunidad de la guionista (ver post de abajo) ha sido debidamente celebrada este mediodía con una visita al restaurante chino más cercano a esta redacción. Hemos ido ocho personas del equipo del programa (o sea, el movimiento mababista al completo) y hemos cumplido fielmente nuestra misión de poner a caldo a todo el que no estaba presente. Ejem. Por esas extrañas matemáticas que suceden en los chinos, para ocho personas hemos pedido un menú de seis.

Y sí, amigos: he comprobado que es totalmente cierto lo que dice el prospecto del Frenadol de que lo mezclas con alcohol te entra somnolencia (como con los discos de Polar). Para entendernos: nos han invitado a un orujito, que me tiene algo Zzzzz... entumecido... zzzzz... mentalmente... Y yo ahora mismo intento sacarlo de mi organismo a base de ahogarlo en tres o cuatro litros de agua.

O sea.

Que todo esto era para decir que llevo media tarde visitando el servicio, de a ratitos cortos. Y que esto, lejos de constituir ningún problema, me resulta simpático pues me une en cierto modo al colectivo de las embarazadas (de los enfermos de próstata también, pero eso ya llegará, ya).

De manera que así, urinariamente hermanado con la embarazada guionista que da nombre a este diario, es la mar de bonito desearos a todos un buen fin de semana.

Pasadlo muy bien.

Mababo Fritz


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inmune 


Eso es, queridos lectores. Soy inmune al virus de la varicela, porque la pasé de pequeña. Así que estoy muy, muy, muy contenta y quiero compartirlo con vosotros.
Con la única persona con la que estoy un poco mosca es con mi madre (cosa nada inusual, por otra parte), porque nunca se acuerda de nada de lo que le pregunto. Por ejemplo:
-Mamá, ¿me vacuné de la rubeola?
-La rubeola eixa qué és?, la pigota? (mi madre siempre pregunta sobre cualquier enfermedad infantil si es la pigota, ya sea el sarampión, la rubeola, la varicela o yo qué sé...Y lo peor de todo es que todavía no sabe cuál es la pigota de todas esas enfermedades)
-No, mamá, creo que no es la pigota, aunque igual sí. pero la comadrona me ha dicho si me vacunasteis de la rubeola de pequeña, que a todas las niñas las vacunaban.
-Ai!, clar que et vacunàrem.
-ya, pero yo me refiero a la vacuna de la rubeola
-Aaahhhh, eixa no ho sé. Jo crec que no, però igual sí, no me'n recorde.

Y así pueden ser todas las conversaciones con mi madre. Pero a partir de ahora le haré saber todas las vacunas que me han puesto, las enfermedades que he pasado (y que ella no recuerda), e incluso las que me he inventado para no ir al cole.

Ah!, no he traducido la conversación con mi madre porque me parecía bastante sencilla, incluso para los que no hablan ni entienden el valenciano. No es mi intención ser elitista. Aunque no me podreis negar que el nivel cultural en la casa materna (por eso de ser bilingües) hará de mi retoño un ser sumamente inteligente...Espero no tener tan mala meoria como mi madre, aunque eso sólo me pasa por ser la menos de tres hermanos y algo así como..."un descuido", vaya!


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miércoles, abril 21, 2004



Más análisis 


El Hospital General de mi ciudad es una mole alucinante. Tiene muchos años, pero cuando entras te da la sensación de trasladarte a otra ciudad. Son varios edificios de tres pisos de ladrillo cara vista rojizo con una torre cercana muy bonita. Es como introducirte en un patio mexicano o algo así.
Supongo que me ha dado esta sensación porque no iba a ingresar ni nada parecido, y hemos entrado por el centro de transfusiones, para que el padre de mi amiga (la que tiene el hijo con varicela) me hiciera un análisis inmunológico y ver si yo la he pasado.
No sé si alguno habeis tenido la oportunidad de entrar en un hospital "por enchufe". Yo era la primera vez que lo hacía, y ha sido alucinante. desde el centro de transfusiones hemos ido a la tercera planta del hospital (inmunología), pasando por pasillos repletos de gente que esperaban un análisis o la consulta de algún médico (todo era consultas externas, no la zona de ingresos). Las batas blancas en los hospitales abren muchas puertas. hemos llegado a un cuartito minúsculo muy ordenado donde me han sacado sangre en un nanosegundo. Tan poco tiempo hemos tardado que no he podido ni marearme (me mareo siempre cuando me sacan sangre, y me tengo que tumbar en una camilla). La chica que ha rellenado mi ficha me ha preguntado si quería saber algo más:"ya que estamos", y boba de mí no se me ha ocurrido nada.
-No, sólo lo de la varicela, lo demás ya lo llevo con la seguridad social.
Ella me ha mirado como pensando: "esto también es la seguridad social, sólo que te estamos colando". Y como ha visto mi cara de pardilla incluso me ha sonreído.
En definitiva, que pasado mañana sabré si he pasado la varicela y si estoy inmune al contagio. Si no es así, ya veremos cómo me las apaño, pero no me pienso poner nerviosa antes de hora. Como le he dicho a P, el padre de mi amiga: "si estoy teniendo tan buena suerte con mi embarazo, no creo que se vaya a acabar justo ahora".
Y eso espero.
Me alegra que mi chico me haya acompañado, a pesar de haber dejado de lado las cosas que tenía que hacer y que eran ineludibles. Me gusta que esté conmigo porque me tanquiliza, y porque... me pongo demasiado moñas, así que casi mejor lo dejo.

Os contaré los resultados...


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martes, abril 20, 2004



La varicela, la varicela (Georgie Dann) 


Devoro habas y quicones transgénicos mientras tarareo distraídamente el nuevo éxito de Gerogie Dann. Simultáneamente, pienso para mis adentros: "no es cosa de tomárselo a broma" y "debería escribir un post sobre ello". En ello estoy.

El sábado pasado, la guionista y yo, perdón, yo y la guionista estuvimos comiendo en casa de una amiga común cuyo hijo estaba enfermo. Durante cerca de cinco horas compartimos espacio y vivencias con él. En un primer momento parecía que estaba simplemente resfriado, pero no. El domingo por la mañana, la madre del paciente puso en marcha una ronda de llamadas para advertirnos a los asistentes a la comida que su hijo tenía varicela y que potencialmente todos podríamos estar contagiados. Por lo visto, en adultos, la varicela resulta especialmente grave. Normalmente todos la hemos pasado de niños, cuando es molesta pero habitual. Yo, en concreto, recuerdo que me revolcaba por el suelo y frotaba mi espalda con furia contra las paredes intentando, en vano, calmar el picor de las erupciones. Sin embargo el contagio infantil no nos inmuniza definitivamente y siempre estamos expuestos a contraer de nuevo la enfermedad. Si además de adulto estás embarazada (es decir si además de adulto eres mujer y estás embarazada) la cosa se complica muchísimo. Parece ser que, sí se contagia, el feto puede sufrir todo tipo de malformaciones. ¿Ý quién está embarazada? La guionista ¿Y quién estuvo con el variceloso? ... Así que es posible imaginar la inquietud que ha corrido esta mañana por la redacción. Dado que es más difícil contraer la varicela si ya la has tenido, la guionista confiaba en que así hubiera sido. Para confirmarlo ha llamado a su madre. Ya hemos hablado del tipo de personaje extraordinario que es la madre de la guionista, así que no es de extrañar que como respuesta haya dicho "trobe que els teus germans si però tu no", que en valenciano quiere decir que la guionista, según su madre, no ha pasado la varicela. Gran putada, aterradora incertidumbre. La guionista ha puesto en marcha todos sus recursos para que el ginecólogo la viera mañana mismo y le explicara qué podía hacer para prevenir la posible erupción. Finalmente lo del ginecólogo no ha podido ser pero como alternativa, el padre de nuestra amiga y por ende abuelo del enfermo le ha propuesto que la vea la inmunóloga del centro de transfusiones y le haga una sencilla prueba para ver si está inmunizada. Crucemos los dedos. Yo mientras tanto voy ha seguir rascándome porque tengo una picazón nada tranquilizadora. Esto último no es ninguna broma, me pica todo y no me encuentro demasiado bien. Creo que me estoy obsesionando porque los primeros síntomas de la varicela se manifiestan a los 15 días de haberla contraído y además, el enfermo ya estaba en plena erupción, fase en que la enfermedad es menos contagiosa.

Un aparte: No recuerdo con qué motivo, la guionista me dice que diga que se está tomando unas pastillas llamadas calcinatal. Se descojona y me dice que las pastillas están hechas con esperma de ballena (de balleno, puntualiza acertadamente nuestro coordinador). "Son rosas y cuando las chupas un ratito saben a algodón de azúcar de la feria. Están ricas", dice y me mira con cara de no haber roto un plato en su vida. descojono general. Y yo me pregunto:"Dado que está prohíbido cazar ballenas salvo para los cafres de los noruegos, los japoneses y los islandeses, de dónde sale el esperma de ballena? ¿De los delfinarios? ¿Habrá un operario/a encargado/a de recolectarlo o le darán un botecito a cada balleno para que deje allí su muestra? ¿Les darán revistas de ballenas en pelotas para que se estimulen?". Quedan esas preguntas para quién se sienta capaz de responderlas.

Iba a contar también que el domigo viví en mis propias carnes el argumento de un relato de Stephen King, pero me da pereza. Aún así, dejo para la reflexión de los lectores el siguiente planteamiento: ¿Cómo es posible que en la provincia de Castellón que, salvo excepciones de todos conocidas pertenece al mundo civilizado, digo como es posible que en esta provincia un domingo por la tarde puedas recorrer más de 100 kilometros de carretera sin encontrar un puta gasolinera abierta?

Todo esto es una ocurrencia de Mababo, Otto.


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viernes, abril 16, 2004



Tarde lluviosa, fin de semana largo 


Los viernes por la tarde son inusitadamente tranquilos en esta redacción. Ahora mismo estoy yo totalmente solo, rodeado de ordenadores apagados, con una triste botella de agua al lado y una pastilla efervescente de Eferalgán (porque eso de que la primavera es el tiempo de las cerezas es un cuento: en realidad es claramente el tiempo de los resfriados).

Hoy, antes de que todo el mundo desapareciera, me he pasado la tarde haciendo un rastrero chantaje emocional a la guionista. Chantaje emocional rastrero pero de buen rollo, eso sí. Es que ella prometió que se pasaría esta noche a conocer a este chico (que estará en el programa "El baile de los vampiros" de LP Radio, 92.0 FM de Valencia, en el cual tiene algo que ver un servidor, a partir de las 22 horas); y ella, a pesar de su promesa, está empezando a echarse atrás, ay ay ay. Para que veáis lo malo que he sido, incluso la he amenazado, ya que soy el fontanero de esto, con cambiar el título de este blog a "Diario de una guionista tramposa" (!!). Y con poner una foto de ella fumando (sigue en ello) en vez de la de la fotógrafa esa de niños. Y con nosequé más. Pero nada, creo que es inmune a mis chantajes (menos mal, porque me sentiría muy culpable y muy chantajista). En fin.

Por lo demás, aquí en Valencia es fiesta el próximo lunes gracias a San Vicente, lo cual significa que nos enfrentamos de nuevo a un fin de semana largo. Bien, mejor. Si no tenéis nada que hacer, nuestron consejo es que os enfrentéis a los... ¡¡¡Nanosounds!!!. El juego consiste en adivinar 100 canciones oyendo sólo un segundo de cada una. Nosotros hemos pasado un rato fantástico (el de la comida, para ser exactos, no penséis que aquí no trabajamos, por mucho que lo parezca) hasta que hemos conseguido nada menos que el 100% de los resultados. Y vamos, estamos más satisfechos que si hubiéramos escrito nosotros el guión de El Apartamento. Bueno, quizá no tanto (es que es probablemente nuestro guión favorito, leedlo y veréis).

Bueno, que me enrollo. A ver qué tal se os da lo de los nanosounds: es divertido. Descargadlo en la sección de Downloads.

Buen fin de semana a todos.

Mababo Fritz


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jueves, abril 15, 2004



Te voy a escribir el post más bonito del mundo (La Oreja de Van Gogh) 


A ver por donde empiezo...De veras que no resulta fácil seguir a la guionista. Esta tarde está hiperactiva y va generando información a una velocidad tal que me resulta imposible recorgerla toda para poder volcarla aquí después.

En estos momentos está emocionada consultando su nuevo hallazgo: www.solomujeres.com. En esta página ha descubierto:

a) la edad real de su piel
b) la forma de concebir un niño (varón)
c) la dificultad inherente a la concepción de un niño (hembra)
e) El sexo de su zigotillo, según el método del calendario chino. ["¡Ostras es niño!" (sic)]

Me gustaría llamar la atención sobre este último hallazgo, porque desde la hora de la comida estamos dándole vueltas al asunto del sexo del zigotillo. Es algo así como discutir sobre el sexo de los ángeles pero sin teología. Todo ha venido a cuento de que a la guionista le hacen una ecografía el próximo día 28 de abril. Se la hacen en el hospital, creo que por lo privado, y la guionista tiene depositadas muchas esperanzas en ella. Confía que sea "laaaarga" y le proporcione jugosas imágenes de su zigoltillo. Cuando digo jugosas imágenes de su zigotillo no puedo dejar de pensar en un rollizo y sonrosado lechoncillo, lo siento. Según dice, es probable que en esa ecografía se ponga ya en evidencia el sexo de la criatura. A ella le da exactamente igual una cosa que otra. Lo que realmente le preocupa es que se vean bien las manos y los pies. "Para ver si tiene todos los dedos", dice la muy excéntrica.

En estas cosas estábamos cuando una compañera nos ha recordado que se puede determinar el sexo del zigotillo por el acreditado método del péndulo. "Científico-científico no es", nos ha reconocido la propia compañera y así se lo ha trasladado la guionista a Fritz, que no ha estado presente en la conversación. El método consiste en suspender un péndulo sobre la panza de la guionista --sirve cualquier otra embarazada-- y tocarla por tres veces con el extremo del instrumento (¡Del pendulo, eh!). Una vez ejecutados tan precisos movimientos, se deja que el péndulo se desplace a su libre albedrío, únicamente guiado por la energía procedente del feto. "Científico-científico no es". Por razones que no viene al caso, no se lo hemos podido hacer a la guionista. Ella tampoco ha mostrado mucho interés porque parece que con el péndulo es imposible determinar el número de dedos de la criatura, que es lo que realmente importa.

Eso sí, ella y Fritz, menudo par de energúmenos están hechos, han decidido, pese a mi tímida oposición, que el color de esta página pasará a rosa si el zigotillo resulta ser zigotilla. Desde aquí llamo a la apertura de una campaña, con sus corespondientes suscripción popular y fila cero, para que tal aberración no ocurra. Que la página sea rosa, no que el zigotillo sea zigotilla, se entiende.

Me despido consignando que Otto está escuchando "Si adelita se fuera con otro" silbado por el mismo energúmeno que el otro día silbaba la Flauta Mágica de Mozart.


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Otro intento 


Hoy me había propuesto seriamente controlarme el fumeteo. y para eso me he comprado dos palos de regaliz, los he guardadoo en el cajón y esperaba que me duraran hoy y mañana.
No es que me los haya zampado en una hora, no. la mitad del primero se lo he dado a Otto, que con ojitos de cordero degollado nada más ver la regaliz me ha dicho "¿me daaaaaas?". así que sólo me quedaba uno y medio.
El otro medio del uno me lo he empezado a comer lentamente, para retrasar las ganas de fumar...pero S, un compañero que aún no ha esrito nunca pero sí lee este blog (y por tanto podría ser otro Mababo pero no quiere), me ha dicho
-¿la regaliz es buena para las embarazadas?
Como he puesto cara de gran estupefacción, rápidamente he abierto google y con una búsqueda (regaliz+embarazada), he descubierto que no sólo no es buena sino que es mala.
Puede llegar a producir espasmos uterinos (que no furor) e hipertensión. Dos cositas nada buenas para las embarazadas.
El palo entero que me quedaba se lo he dado a Otto, para gran tristeza mía y gran alborozo de él.
Y encima, el muy guarro, masticaba rápidamente tiras de la regaliz y las tiraba al suelo, de tal forma que luego parecían cagarrutas de cabra seca desperdigadas por el lugar de trabajo.
le he llamado la atención, claro, porque los instintos maternales se despiertan ante las guarradillas de los compañeros....


Y luego me he fumado un cigarro.


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miércoles, abril 14, 2004



la ropa 


Tengo una comunión el 1 de mayo. Y eso, en principio, no tiene porqué ser un problema. No es que me gusten mucho las comuniones, pero sí estar con la familia y reirnos y comer a gusto. El problema, como siempre, es la ropa.
Antes ya tenía problemas para elegir el vestuario, pero ahora, ahora, ese problema cada vez se hace más gordo, como mi barriga. porque claro, tengo más barriga que una mujer no embarazada pero menos que una que ya está, por ejemplo, de seis meses. es como, según palabras de Otto y mirándola (la barriga) fíjamente, una barriga bien, ponderada, una barriga en su sitio.
No es exagerada, una barriga correcta, evidente, pero no exuberante (otra vez según palabras de Otto que define muy bien las cosas porque tiene mucho vocabulario), y ese, ese es precisamente el problema. me cabe la talla S (la más pequeña) en el cómputo de las mujeres embarazadas. pero claro, sólo me viene ahora. dentro de un mes ya no me podré poner ese vestido-camisa-falda...etc. Y entonces me pruebo la talla M. Esa prenda de la talla M me viene gigante por todos los lados (la talla M de las embarazadas es para estar muy, muy embarazada). O para usar una talla mayor de ropa sin estarlo. El caso, el problemilla, es que me viene grande. pero sé que dentro de unos meses me cabrá perfectamente. Pero eso será dentro de unos meses, y yo ahora necesito algo de ropa para dentro de quince días. (espero no ponerme en 15 días como para que me quepa la talla M, sino tendré un bebé gigante)
Todo esto viene porque el otro día me metí en una tienda que se llama Mit Mat mamá (¿por qué lo de Mit Mat?, parece la marca de un reloj de pulsera). me probé un vestido vaquero normal (quiero decir, para diario, no para la comunión, a no ser que quiera que todo el mundo me mire y diga "mira esa, va de excursión campestre"), la talla S me venía muy bien, pero el presupuesto (creo que era 79 euros) me hizo probarme la talla M para no quedarme en la ruina sólo por una mierda de vestido que voy a poder ponerme un mes de mi vida. salí del probardor con la M puesta cual saco de tela colgada de los hombros. me venía grande, claro. pero en ese momenrto, la aviesa dependienta me dice:
-No te preocupes, ahora te dejo la barriga y así puedes ver cómo estarás dentro de unos meses.
Yo la miro estupefacta y me trae una barriga de silicona enoooorme con unas cintas para atar a la espalda
Entro de nuevo en el probador y me pongo la barriga. Suena mi móvil y digo
- Ahora luego te llamo, me estoy poniendo una barriga.
Salgo del probador y me miro en el espejo (dentro del probador no ponen espejos para que puedas salir y presumir fuera de embarazo, como si las que vamos a MIt Mat mamá fuéramos personas no preñadas, vaya).
La dependienta me mira y espera mi reacción. Yo miro mi vestido sobre una barriga de 8 meses o 9 y sonrío. No paro de sonreir, incluso pienso "madre mía, estoy muy graciosa" y se me escapa una carcajada.
la dependienta: -pues te queda muy bien
Yo vuelvo a pensar en los 79 euros y en la ropa que me han dicho que me van a dar
-Vale, quizá me lo lleve de aquí dos meses. por ahora me viene muy grande (excusas de quien no quiere comprar pero tampoco quiere quedar mal con la tienda, algo me dice que tarde o temprano, volveré a pasar por allí).

Una barriga, sólo me persigue ese pensamiento. una barriga de pegas, como las actrices en las pelis cuando salen embarazadas. Y, la verdad, es que me hizo una ilusión enorme!


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martes, abril 13, 2004



Dios le da pan... 


De nuevo por aquí también los Mababos, después de estos cortos días de vacaciones... que no parecen haber servido de gran cosa. Bueno, sí. Para darme cuenta de lo poco que casan las vacaciones con los tratamientos dentales.

Me explico. Desde hace mes y pico, quien esto suscribe tiene la dentadura en proceso de rehabilitación. No, no es nada de lo que deba avergonzarme, así que os lo cuento: por defecto de fábrica, de nacimiento, mis dientes son debiluchos, se desgastan con sólo mirarlos y se habían hecho pequeñitos y todo. Una mierda, vamos. Así que por fin, después de ahorrar lo suficiente (¡ah, si yo os contara cuánto cuesta el asunto!), me he puesto en manos de mi dentista: todos mis dientes han sido tallados y convenientemente ocultos bajo fundas. Oh, ha sido R.E.A.L.M.E.N.T.E doloroso. Pero eso prefiero no recordarlo...

Total: que ahora, cuando me quedan apenas dos semanas de sufrimiento, llevo unos piños provisionales que sólo sirven para no ir por ahí dando miedo, vamos por llevar algo blanco ahí, pero no para masticar ni para usarlos de verdad. Si mastico con ellos, desastre seguro. Me alimento a base de caldos, purés y Biomananes en batido (!). Triste, ¿verdad?

Pues bien. Yo no sé en otros sitios, pero por aquí la Semana Santa se celebra tradicionalmente en plan montañero, en el campo, al aire libre, asando chuletas, torrà de xulles va, torrà de xulles viene.
Así que... preguntese conmigo, amigo lector: ¿cómo coño puede alguien que tiene los dientes como yo, enfrentarse a estas vacaciones?

Pues... Mu Malamente. Porque vamos: ha sido mi familia, la familia de mi novia, los amigos... Todos repentinamente hambrientos de chuletas y de salir al campo y de comer hasta hartarse. Y yo sin poder pegar un bocado a derechas, pidiendo clemencia y pidiendo purés de verduras. Por no hablar de los puntos que he perdido con mi "suegro", porque valiente mariconaeta es subir a la montaña cual fornido leñador... y terminar bebiendo Biomananes de chocolate con pajita. Ay.

Dentista mío, acaba el trabajo de una vezzzzzzzz....

Mababo, Fritz


PD. Sí, este mensaje era para daros pena. ¿Os da? Pues si aún no... os digo la horrorosa cantidad de pasta que cuesta toda esta jugada de los dientes y me venís todos a animar en seguida. Seguro. ;)


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Las madres 


Últimamente hablo con muchas madres, cosa normal por otra parte. Y ellas me dan consejos, o no, pero sí me cuentan sus experiencias. A unas las escucho con más interés que a otras (porque me resultan más cercanas, sus planteamientos son más míos o porque me caen mejor unas que otras). El caso es que hoy he estado hablando durant el almuerzo con R, una madre de un niño de 5 años, con la que me gusta mucho pasar los ratos de ocio. ella me habla y me cuenta con tanta emoción que yo sólo pienso: "como sea así esto de la maternidad, menuda suerte que voy a tener". me encanta que me cuente cosas, sentimientos, descubrimientos, hallazgos profundos que por ahora sólo puedo imaginar. te cambia tanto la vida (en eso están de acuerdo las madres y padres del mundo) que mi imaginación no puede alcanzar ni la más mínima parte de realidad con la que me enfrentaré.
Pero hay que esperar, y como dice R, disfrutar mientras dure. Me encanta hablar con ella (y eso que R habla mogollón), y como sé que nos lee, desde aquí quería dedicarle este post.


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De vuelta 


Aquí estamos de nuevo. Por ahora sólo yo, los mababos vendrán más tarde, pero vendrán (de esto dependen las habichuelas mensuales), y yo voy a intentar resolver un "problemilla" laboral sin importancia.
Este post sirve para deciros que estamos muy bien (eso espero, desde el día 25 no veo al zigotillo), y que seguiremos así (por mi parte haré todo lo posible). Luego, cuando se tranquilice este ambiente de lunes-martes os contamos cositas.


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domingo, abril 11, 2004



Valencia desde arriba 


La guionista y los mababos estamos de vacaciones hasta el martes. Pero yo, Fritz, no he podido resistirme a publicar esto. Tiene que ver con, ejem, nuestra ciudad.
Valencia es una ciudad que, básicamente, se quiere poco a sí misma. Por ejemplo, no es corriente vernos a los valencianos presumiendo de ciudad, o comparándola por encima de otras. Qué va. Hay muchas hipótesis para esto: una, por ejemplo, dice que tradicionalmente los valencianos, por cultura, no nos queremos nada (en serio, hay volúmenes escritos sobre algo bastante gracioso llamado autoodio). No es ninguna ilusión: por ejemplo, es lo que hará que a muchos valencianos (quizá a mis compañeros) les resulte vergonzoso este post.
Hay otra hipótesis que mantengo yo y... nadie más que yo sepa: unos de los problemas de Valencia, en realidad, es que se ve poco a sí misma.
Valencia es una ciudad grande. Pero es plana como ella sola, así que no se ve desde colinas; tampoco se ve desde altos miradores (todo lo más se ve un barrio); tampoco, en fin, se ve dentro de un valle profundo (el humilde y traicionero Turia no produce valle).
Los valencianos no vemos Valencia. Es realmente difícil ver a Valencia desde arriba. Y Valencia es mucho más grande de lo que pensamos.
Quizá desde un avión (y nos sorprende cuando eso pasa, a punto de aterrizar en Manises, y decimos algo tan pueblerino como "cuántas luces"), veamos Valencia. Y quizá acercándonos a la sierra de la Calderona, hacia el interior a la altura de Sagunto, tengamos un buen punto (a los valencianos: visitad cuanto antes el mirador de Rebalsadors, en la Calderona).
Valencia se ve poco desde arriba. Y aquí va mi humilde contribución, en forma de foto.



Esta foto está hecha desde menos altura que desde el pico de Rebalsadors: desde una de las montañas de Nàquera. Son 20 Kms en línea recta de Valencia, más o menos, o sea que hay cierta distancia. Es realmente difícil que la plana de la bahía dé un dia tan claro. Así que es de las pocas oportunidades que hay de ver la ciudad desde arriba. El centro de la foto es la Torre de Francia, el rascacielos más alto de la ciudad (desde esta distancia, queda increíblemente aislado entre el resto), cerca de la nueva Ciudad de las Ciencias, etc.
Mi deseo de Pascua: que os guste la foto. Y el martes, volveremos por aquí con más cosas de embarazadas, etc.


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miércoles, abril 07, 2004



un post de adam green 


Mi chica pregunta por qué no escribo un post de Adam Green, dado que desde hace una semana la torturo con él día y noche. Y me he dicho por qué no. De hecho Fritz y yo hemos pasado de escuchar a los grandes de la Bossa para mover la cabeza al unísono con las canciones de Adam Green. Pues eso.

Yo no iba a escribir pero me ha gustado tanto el post de Fritz que no he podido resistirme a comentarlo. Es tan optimista, tan pascuero. Sólo ha faltado que añadiera "Y tengo dientes nuevos". Él, no yo.

A mi me pasa un poco lo que a él, a pesar de haberme quitado de encima el trabajo de esta semana, no siento la satisfacción del deber cumplido. creo que no la he sentido nunca.

La guionista se ha largado a las tres sin escribir nada de nada. En esta página quiero decir, porque ella es muy responsable y también ha dejado su trabajo acabado. La muy cabrona, tómese esto con todo el cariño, últimamente se pasa el día contándonos a Fritz y a mi divertidísimos detalles y pequeñas anécdotas de su embarazo para, acto seguido, afirmar que no tiene nada que escribir en la página. Nosotros le decimos que precisamente la página está para que escriba todas esas cosas que ella nos cuenta con tanta gracia. Ella replica que son más graciosas si las contamos nosotros, así que, entre gracioso y gracioso, la casa sin barrer. O, lo que es lo mismo, la página sin escribir. En un primer momento decidí recoger yo sus historias para luego transcribirlas pero me he dicho, "Y una puta mierda". así que eso, y una puta mierda, que las escriba ella, que es muy fácil ser lector y luego que si ji ji ja ja cuanto me gustan vuestros post. Que escriba, que escriba, que a los demás también nos gusta leer. Y que conste que todo esto lo digo sin acritud, que últimamente llevo muy buen rollito con ella. De veras.

Ahora, que casi mejor, porque Fritz y yo estamos entre divertidos y acojonados por un par de arranques que ha tenido la guionista estos dias. No con nosotros, válgame dios, si no con otros compañeros de la redacción que estiman que, dadas las fechas, es pertiente conectar ya el aire acondicionado. La guionista no está de acuerdo. Y tanto que no está de acuerdo. Fritz y yo sabemos cuando la cosa está seria porque,en esos casos, la guionista siempre empieza sus argumentaciones con un "pero vamos a ver" que hace temer lo peor. Lo de ayer comenzó así y hoy hemos convenido entre varios compañeros en calificarlo como "agrio debate". La verdad sea dicha, lo del aire acondicionado no es tema baladí. Eso si que genera división de opiniones y no la tan manida disyuntiva entre el Nesquick y el Cola cao. Chinpón.


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Garota de Ipanema 


Aquí donde nos véis, hoy es para nosotros el último día de trabajo antes de las vacaciones de Semana Santa. Tenemos por delante cinco días (hasta el martes) de descanso, y no, realmente nadie entre la guionista y los mababos tiene pensado irse a ninguna parte. Aunque seguro que sí que caen algunas excursiones de un día, eso sí. Ya iremos contando (desde casa, si podemos, imagino).

La guionista ha venido antes y se ha marchado ya (tenía cita con el dentista, ese gran amigo mío), y aquí estamos Otto y Fritz frente a los ordenadores, dándole a la tecla con furia. Estamos rematando la faena que nos queda, para así llegar a los días festivos con la famosa "sensación del deber cumplido" (ésa de la que a veces hablaba mi padre y que muchas veces yo no acabo de sentir por ninguna parte).

Pero, a lo que íbamos: en el viejo radiocassette, hoy Otto ha colocado algo que me encanta: bossa-jazz. Mientras nosotros estamos dale que te pego, por aquí han desfilado desde Stan Getz (loado sea su nombre, yo quiero tocar el saxo como él) a Astrud Gilberto (de la cual tengo un amigo que dice que cantaría bien hasta la guía telefónica).

Así que esta tarde nos sentimos, musicalmente y de lo otro, entre los grandes. Y ahora mismo suena "garota de Ipanema". Tenemos música, el sol luce primaveralmente tras las ventanas, y por mucho que digan que mañana va a llover, tenemos el ánimo hecho para sacarle partido a estos cinco días pascueros que se nos vienen encima.

Y de aquí a nada, el verano...

Fritz Mababo


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martes, abril 06, 2004



el valor de lo cotidiano 


Me siguen oliendo los pies, a Fritz le están cambiando los dientes y a la guionista se le duerme el culo.

mababo, otto


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Julila, la comadrona feliz 


Pues sí, así es ella. Una comadrona simpática y muy, muy atareada.
No sabía que el papel de las comadronas despertatra tanto interés en los Mababos. Y me sorprende que no sepan cuál es la tarea encomendada a estas nobles señoras (aunque sean jóvenes todas tienen cierto aire a matronas, de ahí su profesión) dado el grado de cultura que poseen (tanto Fritz como Otto).
Ahora os paso a contar mi visita de ayer. Fue corta, sólo 20 minutos, pero me resolvió varias dudas y me infló el ego más de lo que está mi barriga. Estoy tan bien y tengo todos los niveles tan en su punto (como un buen motor) que hasta yo misma me sorprendo. Los análisis bien, el peso bien (he engordado un kilo desde hace un mes y eso entra dentro de los parámetros normales de engorde de las embarazadas). Lo único fue al preguntar por el tamaño de la barriga. Creo que la tengo demasiado gorda para las pocas semanas de gestación. Ayer empecé la semana 14, y está hinchada desde la parte de abajo de los pechos. Como dice Otto, no crece hacia los lados, mi prominencia se extiende sólo hacia adelante, mirando un futuro cercano.
Pues eso, yo le pregunto a Julila, ¿no crees que mi barriga es muy grande?. Ella se levanta de su aiento y me palpa por todas partes. Mi útero está a una altura normal (yo no sabía ni dónde estaba), y mi barriga-alta (como Carabanchel alto, dividido por barrios) está llena de intestinos, estómago, viscerillas de todos los tamaños y...gases!!!!!.
Siempre he tenido problema con los pedos. Como la mayoría de las chicas, supongo. Y aunque yo no lo noto, parte de la hinchazón de mi barriga se debe a eso.
Es decir: que además de tener un zigotillo en la barriga baja, debo tener (como en el chiste) unos cuantos peditos vestidos de marineritos que le hagan compañía. mejor, así no sérá un niñ@ solitari@.
En cuanto a la bella profesión de comadrona, la verdad es que está bastante diferenciada de la de los ginecólogos. Ellos (los ginecóogos de la Seguridad Social) se dedican a embadurnarte de gel para hacerte la ecografía. te dicen: todo perfecto, y ahí se acaba la historia.
Julila pregunta y se deja preguntar, parece que no tiene prisa aunque el banco de fuera esté a rebosar de preñeces. te pesa, te toca la barriga, te ausculta, te toma la tensión...y te rellena una cosa que me hace mucha gracia: la cartilla de embarazada
Yo no tenía una cartilla desde hace más de...ya ni me acuerdo.
Y así hasta el próximo mes.

Así que ya veis, la ajetreada vida de una embarazada es sobre todo...de todo menos ajetreada. pero eso sí, a final de mes me voy al ginecólogo de pago (que a diferencia de los ginecólos de la S.S., esos sí que te tocan) y cuelgo la eco que me haga.




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lunes, abril 05, 2004



¿Comadrona? 


La guionista está esta tarde con su comadrona (sí, ésa que se llama Julita y no Julila como ella escribió la última vez, que parecía un personaje de culebrón). Se supone que le iba a explicar más cosas de cómo preparar el momento del parto, qué comer, qué ejercicios hacer, etc. Cosas de embarazadas, ¿verdad?

Pues no. Antes de irse, la guionista me ha hecho (y esta mañana ha hecho lo mismo con Otto) la siguiente pregunta: ¿Qué crees que le puedo preguntar a la comadrona? Es que no quiero que se me olvide nada.

La verdad: no he sabido qué contestar. ¿Qué se le pregunta a una comadrona? ¿Me dolerá mucho el parto, Comadrona? ¿Por qué te llamas Julita, así en diminutivo? ¿Es porque eres muy bajita? ¿Qué te parece que tu trabajo tenga ese bonito nombre de resonancias latinas? Oh, demonios. Se me nota que la pregunta que yo realmente haría es: ¿Y qué coñ... hace una comadrona, en realidad?.

Total: he descubierto una laguna, una gran laguna, en mi conocimiento. Una laguna surcada por barcos y petroleros: un verdadero mar de estupidez, en suma. No tengo demasiado claro qué hace una comadrona. Porque veamos: si la comadrona es quien ayuda al parto y dirige el cotarro, ¿qué hace entonces el ginecólogo? Y si ella no dirige la operación, ¿acaso no es como una enfermera normal? ¿O es sólo una consejera para embarazadas? ¿En qué es especialista? ¿Y por qué las comadronas son siempre mujeres? ¿Y si son hombres, cómo se llaman? ¿Copadrones?

Bueno, acabo de dejar claras al menos dos cosas: una, que no tengo hijos de momento y nunca he necesitado saberlo. Dos, que por desgracia no me da vergüenza exponer mi ignorancia en público y quedar como un idiota... ejem... y la tercera va para mí mismo: cuando mis hermanas y mis amigas estaban en estos temas, ¿en qué estaba yo pensando? Seguramente estaría yo on the vineyard, en la parra, vamos.

Dos trabajos para la guionista mañana: contarnos a todos cómo le ha ido con la comadrona, y explicarme a mí qué hace una comadrona exactamente. Jum...

Mababo Fritz


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viernes, abril 02, 2004



me huelen los pies 


Tengo la sensación de que me huelen los pies. Estoy en el trabajo y llevo las zapatillas puestas, pero hasta mi nariz llega un inconfundible tufo a pinreles. Es un olor familiar, así que descarto por completo que proceda de ninguno de mis compañeros. Ellos no parecen percibilrlo, por eso digo que tengo la sensación, y no la certeza, de que me huelen los pies. La cosa no tiene mayor trascendencia pero no deja de resultarme chocante que le huelan los pies a un tipo --yo-- que se lava y se cambia de calcetines a diario y que ya hace años que superó la treintena. Siempre he creído que era este un mal que sólo aquejaba a los adolescentes en plena eclosión hormonal. Quizá sea porque llevo puestas una viejas converse de cuando yo tenía 17 años y que hace poco rescaté de un armario de casa de mis padres.

Ya sé que esto no tiene mucho que ver con la guionista y su embarazo, pero si que está relacionado, aunque de forma tangencial con algo que comentó ayer Fritz. Él decía que yo he dejado de comer Anitines y, lo siento fritz, lo cierto es que lo hago a escondidas. Todos los días. No sé que me pasa pero tengo un hambre voraz. No sólo como anitines si no que además he recuperado otra costumbre de la adolescencia. Además de las zapatillas apestosas. Para quién no se haya dado cuenta, la recuperación de esta costumbre adolescente es que lo relaciona los dos primeros párrafos de este post. ¡He vuelto a merendar! Después de años sin hacerlo, he vuelto a comprarme cruasanes, palmeras y caracolas de chocolate a media tarde. No me siento orgulloso de ello. Ni tampoco me avergüenzo. Simplemente está ahí y lo dejo fluir.

Siempre he sido comedor compulsivo. Compulsivo y grosero, y con esto ya me voy acercando más al tema del embarazo. Digo que siempre he sido comedor compulsivo y grosero porque soy de esos que, cuando los invitan a una casa y en ella se saca algo de picar para agasajar a los invitados, se avalanza sobre los boles de panchitos y no dice ni buenas tardes hasta que no los vacía. Me importa bien poco si los afitriones o los otros invitados tienen hambre. Si quieren disfrutar de mi agradable presencia y de mis ingeniosos comentarios, deberán dejar que sacie mi hambre primero. Las cosas como son. Todo esto viene a cuento de una visita que hice ayer a casa de unos amigos que acaban de ser padres. Sacaron unos panchitos y una bandeja de bonbones que trajeron otros amigos que tambien venían a ver a la hija recién nacida. Mi madre me tiene muy bien enseñado, así que primero empecé por lo salado y me hice con ello en menos de cinco minutos. Acto seguido ataqué el dulce. Por suerte, había bombones para todos y mis amigos son prudentes, así que todos comimos y nadie me afeó la pulsión.

Como los afitriones acaban de ser padre y la otra pareja están en trance de serlo --la hembra de la pareja fue fecundada en la misma abducción que la guionista-- la conversación giró en torno al milagroso hecho de la maternidad-paternidad. No se salió y un tanto así del cauce marcado. Pude comprobar que mi vecindad con la guionista y la improba tarea que desarrollo en esta página, contra todo pronóstico, sirven para algo. A pesar de que la paternidad no está por ahora entre mis prioridades --y mucho menos la maternidad-- pude participar activamente en la conversación y referir toda una serie de datos y ocurrencias sobre la preñez que fueron muy del agrado de los contertulios.

Quiero hacer hincapié en uno de los temas tratados ya que la guionista y yo mismo lo habíamos abordado con profundidad la misma tarde de la visita. La misma tarde pero antes. El tema era --es-- la barriga. Todo vino porque la hembra de la pareja preñada lo está de 17 semanas y el abultamiento abdominal comienza ahora a hacerse evidente en ella. Ha sido de golpe, dijo el macho de la pareja. Esta mañana, comentando esta afirmación con la guionista, ella ha respondido mientras se frotaba su panza con evidente delectación: "ves, a mi eso no me pasará". Y es que ayer mismo comentábamos que su barriga, la de la guionista, está sorprendentemente desarrollada para ser de 13 semanas. Ella decía: "Yo me la miro y pienso: ¡joé, esto es como un empacho!". Campechana que es la guionista. Por cierto esta es la divertida conversación entre la guionista y yo mismo a la que hacía referencia Fritz en su post anterior.

Otra cosa. Hoy es el santo de la guionista. Felicitémosla pues y recordemos para años vinientes que el 2 de abril es Santa Guionista.

En cuanto a las vacaciones a las que se refería Fritz, he de decir que yo me conformo con que, en este año convulso, las vacaciones sigan siendo pagadas. Para los que no estén familiarizados con la profesión el concepto vacaciones pagadas para un guionista es algo así como lo que decían Monthy Pyton de la inteligencia militar: términos incompatibles. La disyuntiva entre playa y montaña se la dejo a Thelma y Louise. Si las vacaciones son pagadas habrá un poco de todo y si no lo son, nada de nada. Así es la vida del guionista. Por lo que hace a estas Pascuas, todavía no tengo ni idea de lo que haré. Chinpón.

Mababo, Otto


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jueves, abril 01, 2004



Triunfa la salud... 


Día tranquilo, y por fin un poco más primaveral. Todo tranquilo en el frente guionistil, y quienes tienen algo para salir por ahí en estos días de Semana Santa ya se están frotando las manos. No es el caso de la guionista ni de los Mababos, vaya. Me parece que todos nos quedamos en la ciudad o en los lugares habituales. Qué lástima.

Por el contrario, ver brillar ya el sol "en serio" hace que empecemos a soñar con las vacaciones de verano. Con casas en Formentera, Menorca o el Cabo de Gata, donde pasar el día entre mar y arena. Cosas así. Creo que los tres coincidimos en querer pasar las vacaciones en plan ballenato. Los tres somos bastante tropicales, desde luego. Pocas cosas hay mejores que tirarse un día entero, digamos, en la playa de Macarelleta, si me preguntáis a mí. Por cierto, que esa playa me la recomendó la guionista y le envié desde ella un SMS para agradecérselo. Yo quiero una como ésa, este verano. Eso es lo que sueño. [suspiro]

La guionista no ha destacado hoy por nada en especial, excepto por una conversación bastante divertida que creo que quiere contaros Otto mañana. No voy a chafarle la exclusiva (eso entre periodistas está muy feo).

Lo que sí quería reseñaros es el triunfo dietético que hemos conseguido entre todos. Por un lado la guionista ha conseguido bajar un poco el consumo de galletas Oreo (verdadera bomba dietética que tiene todo lo que no tienen que tener, según dicen los expertos). Por su parte, hace tiempo que a Otto no se le ve devorar anitines (o al menos no lo veo yo, que a veces no tengo el mismo horario que él). Y en cuanto a , ya es la tercera llamada que recibo de Atlanta haciéndome responsable de la caída en las ventas de Coca-cola... En serio: yo era de los de dos o tres latas diarias, y ahora ya sólo bebo agüita (y lo hago con cierta resignación, preguntándome cómo es posible que cueste lo mismo una botella de sanísima agua de origen gratuito que un mejunje azucarado en el que se han invertido años de sobresaliente y carísima investigación química, millones de dólares en publicidad y hasta el trabajo de esforzados agentes secretos norteamericanos y asesinos varios; ¿es que todo eso no tiene precio?). Font-vella no hace nada de eso y cobra lo mismo. Es claramente injusto.

Total, que esta redacción parece últimamente el estandarte de la dietética y el nutricionismo, ¿qué os parece? Grande Covián estaría contento, je je.

Fritz Mababo


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