lunes, junio 28, 2004



Primer mensaje desde la nueva ubicación... 


Sí, amigos. Este mensaje, por primera vez, está escrito desde la nueva ubicación veraniega de los mababos: el edificio de enfrente. Aquí (recordamos por si alguien nos sintoniza ahora) nos han enviado para cubrir las bajas vacacionales en un programa bastante diferente al nuestro habitual. Bueno, de momento el balance es... más bien aburrido... Echo de menos mi ordenador de siempre, mis temas de siempre y hasta mi plantilla de word de siempre. Pero bueno, aquí al menos se está fresquito y no hay tanto ruido como hacen los odiosos realquilados del otro edificio. Por lo demás, repito, es una tarde realmente aburrida, porque aquí se trabaja de otra manera: yo por ejemplo no tendré trabajo en serio hasta las nueve de la noche, más o menos. Otto, en cambio, sí que está aquí delante de mí escribe que te escribe. Me ha enseñado un texto y le hace gracia el cambio de registro. Se ha adaptado en dos patadas, y espero que a mí me pase lo mismo.

Lo que queda claro esta tarde es que, al menos mientras tengamos este horario, Otto y yo sí que podremos seguir nutriendo este blog de posts y comentarios. De hecho Otto promete que dentro de poco él también os pondrá un post (ya oigo las aclamaciones de sus fans!!). Imaginamos nuestro regreso a esta página pondrá la mar de contenta a la guionista, que esta mañana se quejaba de haberse quedado abandonada. Pobrecita, nosotros tampoco queríamos abandonarte... snif snif...

Por cambiar de tema: este fin de semana he estado en Barcelona, y creo que no podría haber elegido un momento mejor para ir. Seguramente a causa del puente de Sant Joan, los barceloneses habían abandonado en masa la ciudad. ¡Hasta podíamos aparcar en el centro sin dificultades! Barcelona, por cierto, sigue la mar de bonita, y como buenos valencianos no dejamos de discutir sobre si es mejor o peor que Madrid, por supuesto sin llegar a ninguna conclusión. Yo creo que me quedo con los camacos: a mí me encanta Barcelona (si acaso, por poner un pero, la encontré un más sucia de lo que esperaba, porque parece los servicios de limpieza se dedican más a hacer eslóganes y logotipos bonitos -BCNeta, muy ocurrente- que a limpiar; esto, en todo caso, es muy barcelonés).
No, no se nos ocurrió ir al Fòrum. Y eso que miramos la programación...

Mababo Fritz


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Abandonadita me tienen 


Así es como me siento: abandonada. Puede ser porque es el primer lunes que los Mababos no están conmigo. Y tienen turno de tarde, y ni siquiera comen conmigo, así que hoy, después de largos meses viéndonos todos los días...me siento abandonadita.
Y la culpa no la tienen toda ellos, no. La culpa la tiene el estado de nervios que tengo desde esta misma mañana. Y digo yo que debe ser por estos calores que me atormentan. No quiero estar en el curro, me quiero ir de tiendas, al mercadillo, a...a mil lugares para empezar a hacer el nido.
Por fin me han entrado las ansias!, necesito comprar peleles, peúcos, canastillas de bebé (con una creo que tendré bastante). Mirar cochecitos, hacerme listas de cosas necesarias, ir a por la cuna, preguntar quién me da el Moisés...¡tantas cosas por hacer y yo aquí escribiendo guioncillos!.
Y además, para poner la guinda al estado de nervios, hoy me apetece más que nunca fumarme un cigarro. ya llevo casi un mes sin hacerlo, y no sé por qué hoy ha decidido atacar.
tengo ansias de hacer de todo, menos lo que estoy haciendo.


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jueves, junio 24, 2004



El peto de embarazada (pruebas gráficas) 


¡¡¡Cuántas veces, amiguitos, hemos gritado al viento esa verdad indiscutible: "una embarazada que no lleva peto, ni es embarazada ni es ná"!!! Pues sí, la guionista embarazada es una embarazada como Dios manda, con peto y todo. Y para muestra, mejor que un botón, una foto.

Por eso, hoy os ponemos un par de fotos interesantes. A la izquierda, la guionista con su bonito peto vaquero lavado a la piedra, en una foto que bien podría formar parte del catálogo premamá de cualquier marca, con el siguiente pie: La guionista viste camiseta gris y peto pre-mamá, con sandalias modelo 'para que no se hinchen los tobillos'. Bonito, ¿eh?
La foto de abajo ya no es tanto de modas como de descripción psicológica (toma ya). Se trata de la guionista en su conocido papel de BUDA FELIZ: esa actitud mental, mitad felicidad absoluta, mitad estar en la parra, en que suele encontrarse actualmente. ¡Qué descriptivo! ¡Qué bonito! ¡Qué paz y tranquilidad!



En fin, una vez más se demuestra que este blog no sólo sirve para hablar de rollos sobre la edad y tal, ni tampoco para enseñar sobre pliegues nucales y ecografías. También vale, por supuesto, para que las embarazadas del mundo tengan un nuevo ídolo en el vestir: nuestra guionista

Por poderes, Mababo Fritz
(el cual pasa hoy su último día en esta redacción, antes del traslado del lunes)


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¿La edad de quién? 


Hoy los Mababos y la Guionista hemos discutido. Y eso que cada uno, casi, vivimos en un lugar diferente de este, nuestro trabajo.
Pero ha sido vernos, empezar y...liarnos.
Y toda la culpita la ha tenido el post del lunes que escribió Fritz. Sí, ese que tiene tantos comentarios y que tantas visitas tuvo (verde de envidia lo digo). Sí, ese que a mí me parece triste (pero creo que sólo a mí de entre los tres), y que ha desatado la polémica.
¿De verdad estamos en la mediana edad?, esa era la gran pregunta. Más aún, si a los 20 y pico largos empieza la mediana edad, ¿a qué edad acaba?. Porque papá mababo se sintió herido.
Si Fritz, que tiene 32, ya está en la mediana edad. Los que tienen 45 ¿en qué edad estan?. ¿Puede mi madre con 71 seguir diciendo que ella es "de edad mediana"?, ¿será verdad que Otto es un señor con un niño dentro?. Estas y otras preguntas serán respondidas en este largo post (porque todavía no he empezado a decir nada y ya me estoy alargando).

He de decir a mi favor (o en contra, no lo tengo muy claro) que soy la de más "mediana" edad de los tres. Es decir, la mayor. y además la única futura madre (menos mal, porque sino Fritz y Otto serían auténticos monstruos), por lo que lo de discutir se me da cada vez mejor.
Y todo ha empezado porque Fritz afirmaba que ya no era adolescente, y por lo tanto miraba la vida desde otro punto de vista (ya no es pop, creo que ponía). Sí, por supuesto, tiene toda la razón. Pero de la misma que a los 14 se cree uno maduro porque ha abandonado la niñez...y claro, maduro, maduro, uno no está.
De la misma forma, también, los de más de 35 miran a los de más de 25 como pensando: "Ay, eso se te pasará". Y los de 45 mirando a los de 35 diciendo: "Ay, eso a mí también me pasó". Y los de 55 mirando a los de 45..y así se puede pasar la humanidad entera, echando miradas retospectivas a la década anterior (por eso funcionan tan bien los remakes de las pelis y los remembers).

Total, que cada uno está en la edad más madura en la que está en ese momento. Y no podemos decir: ya está, ya no voy a ser más maduro de lo que soy. Y después caerte del árbol.

A Fritz todo esto, en el fondo, le daba un poco igual. Es más, ya ha dicho varias veces que estuvo a punto de borrar el post antes de editarlo.
Y todo porque la frase de "estamos en la edad mediana", no es de Fritz, sino de Otto.
Y como en todas las dicusiones, siempre cada uno quiere tener la razón. No, no es que "la quiera" tener, es que "la tiene". Que es muy diferente. Así, Otto, defiende que estamos en la edad mediana. Y aquí podríamos dejar la discusión, pero a mí me parece que, a partir de cierta edad, creemos que estamos en la edad mediana, y luego nos damos cuenta, cuando vamos madurando, que no es así.
Si entendemos por la edad mediana aquella en la que nos establecemos, tenemos un trabajo que nos hace independizarnos, una familia que queremos formar..etc, a cada uno esa edad le llegará cuando toque. A los 20, 30, 40, 50, 60 y a algunos no les llegará nunca.

A todo esto tengo que añadirle un poco de fuego, y ha sido que (sin quererlo) he insultado a Otto.
Tanto defendía él que estábamos en la mediana edad, que yo le he dicho
-No, tu no estás en la mediana edad, tu has sido un abuelo desde que naciste!
Y Otto se ha enfadado.
He intentado quitarle importancia a la frase (eso se me da bastante bien)
-A mi chico le digo que es un señor y no se enfada. Sonrío.
-A tu chico le das más dignidad que a mí. No es lo mismo ser un señor que un abuelo. Dice Otto con el ceño fruncido y haciendo morritos (aunque esto de hacer morritos seguro que lo niega rotundamente. Pero creedme, cuando Otto se enfada hace morritos)
Así que su gesto me ha llegado al corazón y le he dicho que iba a rectificar mi insulto públicamente.
Que lo sepa todo el mundo, Otto no es ningú abuelo, si acaso es un señor con un niño dentro (como la serpiente que se ha comido el elefante de El Principito). Pero no creais que Otto se ha comido un niño, no, que a él lo que le gusta es el arroz al horno que hace su madre Sino que, de vez en cuando, entre tanta seriedad, se le escapa alguna que otra espontaneidad.

Y para acabar, decir que puede ser que todo este rollo del post de la mediana edad, venga porque Fritz (el artífice) se va a casar. Y lo comenta así de pasada, como si nada. Y yo, futura madre y a la que lo de discutir cada vez se le da mejor digo:
¿No será que Otto se nos hace mayor?. Porque lo de casarse, aunque uno lo diga así, sin más, da un poco de vértigo. Y claro, te hace plantearte muuuuchas cosas de tu vida: la edad, la estabilidad, el paso del tiempo... Y no sé si tiene que ver con la mediana edad, sólo sé que SÍ tiene que ver con la edad.
En fin que la discusión ha quedado en nada (los Mababos y yo siempre estamos de acuerdo, excepto en lo de en qué momento empieza la tercera edad).

Aqui os dejo este post largo, pero que conste que yo, a diferencia del hombre con el niño dentro, lo aviso desde el primer párrafo.

Por cierto, yo soy una mujer con una niña dentro :)


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miércoles, junio 23, 2004



la ropa del Corte Inglés 


Ayer quería comprarme camisetas de tirantes. Y no me apetecía entrar a las tiendas de ropa de premamá, porque son muy feas (las prendas y algunas tiendas), y porque quería ahorrarme un poquillo de dinero (ya sabeis, si me compro camisetas normales dos tallas más grandes, luego las puedo utilizar). En fin, que en mi periplo por buscar camisetas que me vinieran, acabé recalando en el Corte Inglés. Antes de subir a la planta "joven" (sí, se llama así, las comillas las pongo yo porque me hace mucha gracia visitar la planta "joven"), me paré en el primer piso.
Planta moda mujer y premamá.
En un rincón recóndito encontré, por fin, la ropa que buscaba. Bueno, la que creía buscar porque cuando llegué los ojos se me abrieron como platos y sólo pude decirle a la dependiente que quería ayudarme
-¿Esto es lo que hay de pre-mamá?
-Sí. dice ella.
-Pero si parecen unos almacenes de Alemania del Este!!!. Digo yo, compungida porque no encuentro camisetas que me gusten y sobre todo, que me vengan.
-¿Quéeee?. dice ella (no sé qué es lo que no entendió, si Alemania, del este o almacenes)
-Pero de cuando todavía era comunista!. Digo yo para redondear un chiste que me parecía bueno y haciendo caso omiso de la cara de estupefacción de la pobre dependienta (ella también era de Alemania del Este).
-No entiendo...Intenta ella entablar conversación y vender un poco.
-No importa, gracias. le digo con mi mejor sonrisa.
Y me voy con la sensación de haber retrocedido unos años y haber recorrido unos cuantos kilómetros. Estoy en plena Gran Via de Madrid, en el Sepu, y sigo flipando con los maniquíes.

No me compré ninguna camiseta. y ni siquiera visité la planta "joven". Quizá otro día.


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martes, junio 22, 2004



Parapá PA, pa PA, pa PA, pa. 


Otto dice que tiene que encontrar tiempo, desde su nueva ubicación, para escribir aquí. La guionista, como ya sabéis, sólo escribe cuando tiene ganas. Y parece ser que hoy no las tenía (pero en todo caso, cuando no decimos nada es porque su embarazo va por buen camino, sin contratiempos, como debe ser: ¡Álex viene bien!).

Así las cosas (ya os expliqué que un día sin posts a mí me deja como a medias), aquí estoy yo de nuevo, aunque hoy prefiero ser más ligerito. No estoy muy seguro de por qué ayer me vinieron ese tipo de pensamientos sobre el tiempo, etc. ¿Pudo ser también porque ayer tuve un reencuentro realmente agradable, de ésos que te dejan un sabor de boca la mar de dulce?

He aquí al Pájaro Aracuán. Ayer me lo reencontré, aunque ni siquiera yo sabía que lo conocía.
El caso es que llevo al menos veinte años cantando su canción, que dice "parapapapapapá, parapá PA, pa PA, pa PA, pa". Es enloquecida, es divertidísima. ¡Los PAs en mayúsculas son gritos que hace asomándose desde varias partes de la pantalla! Y se repite una y otra vez. El pájaro Aracuan pone de los nervios a todo el mundo.
La canción de este pájaro la llevaba yo en la cabeza siempre, una de esas tonadas que recuerdas perfectamente y que te vienen a la mente de vez en cuando, sin venir a cuento de nada. La llegué a poner hasta como tono de mi móvil hace unos años. Yo recordaba que era de un pájaro de unos dibujos animados antiguos... pero eso era todo, no recordaba más. Después, cuando me ha tocado saber más sobre animación y tal, hubiera jurado que era un pájaro sacado de algunos dibujos de la Warner de esos que en los 40 eran tan locos. O que era un precedente del Pájaro Loco de Walter Lantz.

Ayer, en cambio, descubrí la verdad donde menos lo esperaba. Veía una película por obligación y de pronto... zas, el pájaro que aparece cantando y me deja con los ojos como platos. Ah, qué cosas. Es un personaje secundario en Los tres caballeros, película de Disney de 1944. Película que, si me hubieran preguntado, hubiera jurado que nunca había visto. No tengo de ella el más mínimo recuerdo consciente, y todo en ella me resultaba nuevo. Pero vaya, sí que la conocía y sí que la había visto, y no puedo negarlo: la prueba irrefutable es que he llevado la canción del pájaro Aracuán en la cabeza durante años.

A veces, y esto lo tengo hablado con mis compañeros, cuando escribimos algo en el trabajo, que después se convertirá en un programa que verá un determinado número de gente, nos preguntamos si servirá a alguien, si lo recordarán como nosotros recordamos programas que vimos en el pasado. A lo mejor es una muestra de inseguridad, no me extrañaría, pero yo me pregunto a veces si mi trabajo es de los que perduran en las personas, o no. Vale, el programa se guardará grabado en el archivo de la empresa, pero ¿se habrá metido realmente en la cabeza de alguien, como el pájaro estaba en la mía hasta de manera inconsciente?
¿Será bonito cuando, dentro de unos años, alguien nos diga que recuerda el programa que actualmente escribimos? ¿y si dice alguno de los chistes recurrentes? ¿Y si repite la catchphrase de algún personaje? ¿Y si (¡OH, EN ESTE CASO LLORARÍA DE EMOCIÓN!) recordara entera alguna de las canciones?

Mababo Fritz
Que en realidad no espera que pase nada de eso.


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lunes, junio 21, 2004



Meditando sobre el paso del tiempo y sus asquerosos crímenes... 


¿A qué edad empieza la mediana edad?
Juraría que a la mía todavía no, pero Otto lo dijo el otro día tan tranquilo; definió a alguien como de mediana edad, un poco más que nuestra mediana edad, que era como meternos ya en ese saco. Bien, yo tengo 32 años, para 33. Incluso sabiendo que soy el más joven entre quienes escribimos este blog... ¿tengo que empezar a considerarme de mediana edad? O, por decirlo de otra manera, ¿se me ha acabado la juventud, ahora que empezaba a dominarla?

Los poppies, verdadera plaga estética de principio de siglo (son cada vez más peligrosos porque otorgan valor moral a la infancia), lloran y se tiran al suelo y patalean y chillan si su mamá les hace esta pregunta. Hablo de gente de mi edad, no creáis. Pero yo, afortunadamente, no soy Poppy ("Family son una mierda", gritó el sacrílego). Y no me da miedo crecer, ni santifico mi adolescencia. Justamente cuando veo que no me da miedo reconocerme mayor, me siento mayor por primera vez.

Si ya no soy poppy es porque ya no trago con todo ese sentimentalismo tópico y blando. No me basta. Esto es así porque he vivido la emoción real, el drama, la felicidad o a la tragedia, y no he tenido que ir a buscar estas emociones a ninguna rave ni a ninguna fiesta: han venido a buscarme a mi casa. Porque tengo una casa, tengo una vida propia y he visto morir a quien más quería. Esto me confirma que los "tiempos fáciles, en que éramos jóvenes y nadie había muerto" han pasado. Quizá no por mi voluntad, pero así ha sido.

Y puesto que tengo la experiencia, tengo la distancia. Tengo la sensación de dominar las situaciones. Veo las cosas que les pasan a los más jóvenes y me reconozco. Yo también sentí ese aburrimiento espeso de que se habla en los blogs. A mí me rompieron el corazón y la cara, y fue justicia poética por haber hecho yo lo mismo a otra y otros. Todo así, en fin. No presumo de nada de ello, porque nada elegí: todo eso me cayó encima, a la cabeza. Cuando vuelvan mal dadas encajaré los golpes con la misma intensidad, claro: pero también con una serenidad que ahora poseo y que antes no estaba por ninguna parte. Lo llamo serenidad y espero, deseo, que sea la madurez aquella de que me hablaban en los cuentos y que pocas veces he visto.

Me veo con más experiencia, más sereno, más cínico (y de esto ya venía surtidito de fábrica, os lo juro). No sé si esto es suficiente para pensar que no soy joven, pero sí para tomar decisiones que antes no podría siquiera haber pensado, y tomarlas con una valentia inusitada. Por ejemplo, casarme dentro de unos meses. O, como la guionista, tener hijos. O crear un espacio en la radio para hacer el ridículo. O planear cómo arreglar el jardín. De pronto me doy cuenta de que construyo, de que hago cosas mucho más importantes, duraderas, radicales, de las que hacía. Voy hacia arriba, sí señores. Es precisamente esto lo que me hace gritar: ah, joder, entonces todavía soy joven... De hecho, soy mucho MEJOR JOVEN de lo que era antes.

En fin:
Este fin de semana estuve oyendo a los Smiths. Hacía un par de años, quizá. Los Smiths eran siempre MI GRUPO porque me definían. Me lo tomaba así de a la tremenda: Morrissey cantaba en las canciones toda mi vida, o algo. Os juro que era así. Y este fin de semana, en cambio, yo ya no estaba dentro. Las canciones seguían igual de fantásticas, si acaso un poquito más frescas, pero el adolescente torturado de esas canciones ya no era yo.
¡Y COÑO, CÓMO ME ALEGRO!

Mababo Fritz
Quien, como puede verse, este fin de semana escuchó cinco veces seguidas la canción de los Smiths Rubber Ring, que va sobre el tema, y estuvo sacando conclusiones...


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Empiezan los cambios 


Hoy Otto ya nos ha abandonado. No todo lo que él creía, la verdad, porque en el programa al que lo envían no lo esperaban tan pronto, y se ha pasado toda la mañana subiendo al segundo piso para preguntar
-¿Qué hay de lo mío?, dice Otto
- Pues aquí no sabemos nada. espérate a que venga la jefa.
Y Otto vuelve a bajar y se sienta en su sitio de siempre, y nos mira, y deja pasar el tiempo y vuelve a subir.
-Hola. ¿Qué hay?, vuelve a decir Otto
Y por arriba siguen sin saber nada.
Esperamos que Otto encuentre su ubicación pronto y no bambe (hace unos días nos colgamos con este verbo: bambar) por ahí como alma en pena.
En cuanto a Fritz, lo tendré a mi lado hasta el lunes que viene.
¿Por qué os explico todo esto?, porque los-las fans de Otto van a tener que aguantarse un poquito hasta que su ídolo vuelva a escribir.
En cuanto a Fritz, él, como el resto de los fontaneros del mundo, hace lo que le da la gana.
Pero una servidora estará al pie del cañón, os guste o no, que para eso es mi blog.
Por cierto, gracias por los complidos sobre mi barriga. Sí, la verdad, es una barriga fabulosa, espero que Alex esté muy, muy cómoda ahí dentro.

La guionista inamovible informando desde la planta baja.


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viernes, junio 18, 2004



Diario de una guionista embarazada, y veraniega 


Cambios, tensiones, despedidas... de todas esas cosas hemos tenido por aquí esta semana. ¡Oh, ha sido tenso! Pero todo, todo eso está a punto de quedar olvidado: venga hombre, que a fin de cuentas estamos casi en verano y ya es tiempo de ir a la playa, de tomar el sol, de tomar el aperitivo, de tomarse la vida con filosofía veraniega, de disfrutar de la vida en fin, fumafín.

La guionista es una firme creyente en estas cosas. No en vano, su postura vital (y hasta filosófica!!) es actualmente la de una especie de BUDA FELIZ, de inmensa barriga e inmensa sonrisa beatífica y tranquila. Así que... dejemos atrás las preocupaciones, pongámonos el bikini, vayamos a la playa y... ¡¡hagamos fotos!! He aquí...

LA BARRIGA DE LA GUIONISTA, EN LA PLAYA



...en la que se muestra la evolución barriguil de nuestra protagonista. ¿A que la cosa ha crecido desde la última foto barriguera que pusimos? ¡¡Y tanto que ha crecido!! ¡¡Disfrute con nosotros del crecimiento barriguista de nuestra guionista!! ¡¡Bárrig Power!!

La guionista recomienda, este fin de semana, que vayamos todos a relajarnos a la playa. Y si no, a la piscina.

Por poderes, Mababo Fritz


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Consecuencias 


Tenía previsto escribir un post sobre el agua invisible y las rosquilletas suicidas que sirve nuestra máquina de vending, nuestras máquinas, porque hay varias, pero las circunstancias me obligan a cambiar de tema.

Fritz ya explicó qué va a ser de nuestro futuro profesional más próximo y de la forma en qué afectará a este diario. Las últimas noticias dicen que yo me incorporo al nuevo destino el lunes mismo, mientras que Fritz y el otro compañero lo harán escalonadamente en las próximas semanas. Al final del proceso, la guionista sólo estará acompañada por nuestro jefe y por otra compañera. Nuestro traslado se alargará por lo menos tres meses de forma que los que escribimos esta página ya no volveremos a coincidir por hasta finales de diciembre, si es que para entonces todavía existe el programa al que pertenecemos. Esta profesión es muy voluble.

Así pues, como también adelantó Fritz, hay que buscar fórmulas nuevas para que este diario siga cumpliendo su función por lo menos hasta el parto de la guionista. En primer lugar, porque al no estar físicamente juntos, los mababos ya no podremos contar lo que la guionista debería contar y no cuenta. Ya sabéis esos pequeños detalles sobre su embarazo que ella pasa por alto y que tan jugosos resultan. A partir de ahora debería ser ella quién los recoja en el diario. Nosotros, si al final se verifica que nos vamos los tres, lo más que podremos hacer será comentar lo que ella escriba y transmitir lo que nos suceda en el nuevo programa. Que por cierto no tiene nada de nuevo.

Pero es que además, en agosto, la guionista se va para no volver. Para no volver hasta después de su baja de maternidad y, posiblemente, de la excedencia posterior. Por lo tanto, la guionista estará ausente al menos un mes y medio de su embarazo y se verá en la obligación de llevar al dia esta página desde su casa. Hasta la fecha, ella siempre ha argumentado que el ordenador que tiene en su hogar, un flamante G5, da problemas para entrar al blog. Así que ya veremos cómo se lo monta para seguir escribiendo. Cómo solución Fritz prononía que nos mande los post por correo electrónico para que nosotros los colguemos desde los ordenadores del trabajo. Todo sea porque siguan apareciendo.

Y esto era todo. Yo, que soy el primero en desaparecer, no sé cuando podré volver a escribir. Así que, hasta pronto.
Mababo, Otto.


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jueves, junio 17, 2004



El día de la noticia.
(Saltó la bomba informativa) 


Oh, sí, es el día de la noticia. Solemos tener uno de éstos por la casa cada cuatro o cinco meses; sólo que esta noticia, esta vez, habla de nosotros: los dos mababos nos vamos de sustitutos a otro programa.
Dice Otto que cuando anoche leyó mi post entendió que los rumores, a esa hora de la tarde, estaban ya por todo lo alto. Así era, para qué negarlo. Y se han confirmado en unas horas.

En fin: un veranito más que tenemos movimiento. Al menos no es peor que el que ya tuvimos el año pasado... ¡¡No es ningún drama!! ¡¡Un cambio de aires no viene nada mal, a veces!!

Pero claro... lo que nos da más pena es alejarnos de los compañeros. De esos a quienes no conocéis, que también los queremos mucho, y de la guionista, la cual además está a punto (un mes y una semana, le queda) de embarcarse en lo que llamamos el viaje sin retorno: las vacaciones anuales pegadas a una posible baja previa, la baja previa pegada al parto, el parto pegado a la baja maternal, etc. Total, cerca de medio añito sin ella, si todo va bien (que irá bien, lo sabemos ya). La vamos a echar de menos, qué queréis que os digamos. Como ella ha dicho antes, después de tres años juntos nos cuesta especialmente separarnos.

Así que, a partir de ahora, este blog entra en su segunda fase de utilidad. Lo creamos, ya lo sabéis, como un regalo para ella: una crónica del embarazo que pudiera leer la niña cuando creciera, cuando pudiera darse cuenta de cómo era su madre al traerla al mundo, y qué tipo de gente la rodeaba. Pero muy pronto nosotros vimos que el blog también tenía otra utilidad: la de darnos noticias unos a otros, la de contarnos cosas cuando no coincidíamos por horarios. Incluso de contar por escrito lo que no podíamos contar de palabra. La mayoría de las crónicas de las diferentes pruebas, por ejemplo, las he leído aquí antes de ver en persona a la guionista. Yo me enteré de que Zigotix era niña leyendo este blog.

Ahora, el diario de la guionista embarazada servirá para darnos noticias unos a otros. Nos veremos en los pasillos y nos haremos visitas, pero aquí tendremos un punto de reunión. Escribiremos desde lugares diferentes, a horas diferentes. Desde casa, desde el otro programa, desde éste. Así nos comunicaremos nosotros, nos saludaremos, nos diremos qué tal va todo. Esperamos que sea el vehículo perfecto para que la guionista nos diga qué tal le van las vacaciones, cómo le sienta a Álex el agua de la piscina, si suda tanto como espera sudar. Este diario seguirá sirviendo de crónica para el futuro. Y además tendrá una segunda utilidad: de tablón de anuncios entre un grupo de amigos, que es lo que esperamos seguir siendo.

Desde aquí mi promesa, y la de mis compañeros, de seguir con este diario y darle una nueva vida.

Bueno, voy a seguir preparando el traslado, que hay que terminar un guión y dos VTRs para mañana. Jorl.

Mababo Fritz


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Cositas del día 


La máquina de los polos de limón del primer piso ha desaparecido. Pero no me preocupa, porque en el bar de esta empresa ha llegado una remesa de "pirulos tropicales". Mucho más ácidos y grandes que los polos de limón.
Además, siempre me compro en Mercadona cajas con cuatro polos de naranja y cuatro de limón para comérmelos en casa.
Como podeis comprobar, me encantan los polos. Y sólo colecciono los palitos de los pirulos, que son los mejores para luego hacer manualidades tipo: un marco de madera rodeando un espejo.

Pero este post no era sólo para comentar los pirulos tropicales, ni siquiera para contaros la vergüenza que da recorrer el largo trayecto entre el bar y mi lugar de trabajo con un polo del tamaño del susodicho pirulo tropical, intentando no hacer demasiado evidente la prueba del delito.
Cuando alguien mira mi panza y después el pirulo (siempre por ese orden, no sé porqué), tengo que dar largas explicaciones sobre el calor que pasan las embarazadas y lo refrescante que es un buen polo de hielo. Y claro, el único polo de hielo que ahora queda en esta santa casa es el pirulo tropical (je, je).

Tampoco quería escribir este post para quejarme de las gentes del trabajo que TODOS LOS DÍAS nos roban las sillas. Os explico, para que no penseis que estamos rodeados de ladronzuleos (que también, la verdad). Nuestro programa está situado al lado de la sala de reuniones. Una sala que no sabemos porqué cojones NUNCA tiene sillas para la gente. Y claro, como somos el programa de paso, nos las quitan. Cuando nosotros llegamos de cualquier otra cosa que estuviéramos haciendo sin estar sentados en nuestro lugar de trabajo, nos encontramos con un bonito vacío que no podemos rellenar.
Y lo que más jode es que se llevan las sillas con la historieta "te la devuelvo en cinco minutos", y ni de coña la devuelven, claro. Por eso estoy mosca!!!!

Y si juntamos lo anterior con lo que realmente quiero contar en el post, eso todavía me enrabia más. Los mababos y la guionista se separan durante el verano. Snif, snif.
No es que vayamos a estar demasiado lejos, pero después de tres años juntitos, creo que les voy a echar de menos.
Espero que sigan escribiendo por aquí, auqnue ya no podremos compartir los avatares de mi embarazo como hasta ahora.

Desde aquí os lo digo Mababos (incluído el tercero que nunca escribe), esta guionista ya no volverá a ser la de antes. Una pena, qué se le va a hacer.


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miércoles, junio 16, 2004



Mediados de junio 


Qué poca gracia tiene el trabajo en el mes de junio. Cansado de todo el año, deseando que lleguen las vacaciones... y nada, que no llegan, ni julio ni agosto ni nada. ¡Qué larga espera!
Junio es ese mes en que vas a la playa a ratitos, cuando realmente lo disfrutas; ¡hasta lo anuncias en el trabajo (he ido a la playa, ¿estoy moreno?) y lo planeas para el fin de semana inutilmente porque luego no puedes ir! Y no puedes porque Junio también es el mes de las cenas de empresa (¡¡cena de verano!! ¡¡cena de verano!!), de las comidas familiares ahora que hace buen tiempo, de a ver cuándo quedamos. Junio es el mes de cerrar los planes de vacaciones (¿de verdad quieres reservar en Formentera a estas alturas?), de los problemas a la hora de pedirlas en el trabajo(¿No ves que así no cuadra porque quien te sustituya tiene que entrar el 15 y luego tú vas a susituir a...?), de llevar el coche a revisión para que no nos dé sustos, de conducir oyendo música con las gafas de sol puestas, de sudar, de no comprar ropa porque dentro de nada son las rebajas.
Junio.
[Junio es el mes en que más cuesta escribir, porque después de once meses ya no quedan ideas. En junio, casi todo lo que escribes resultan ser homenajes y citas. En junio, acabar los guiones cuesta el doble, el triple. En junio te llegan rumores de que quizás te vas a quedar sin vacaciones. Y algunos años son ciertos. En junio te tiembla un poco el labio inferior cuando dices eso de me encanta mi trabajo porque escribo ficción. En junio, a fin de cuentas, mandarías este trabajo a mamar. Éste y cualquiera, sospechas].
Junio agobia.

Mababo Fritz

Que esta noche va a un concierto de Julio Bustamante, en el que presentará la reedición de su disco "Cambrers", de 1981. Vamos, que esta noche será de los jovencitos del local...


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martes, junio 15, 2004



funcionó el fumafín 


Hace casi dos semanas que la guionista dejó de fumar. Han pasado volando. Ella no quiere que se lo recordemos y quizá hagamos mal hablando del tema, pero los mababos nos hemos sorpredido preguntandónos si ella había vuelto a hacer referencia al tabaco. En mi presencia, desde luego, no pero puede que sea porque a mi me da apuro aludir a ello. Fritz sí que ha hablado alguna vez con ella sobre el tabaco. Parece que, en alguna ocasión, la guionista ha sentido tentaciones de romper la abstinencia. En cualquier caso las ha vencido y nosotros nos alegramos y la animanos a olvidar definitivamente el hábito. Fumafín funcionó, que siga haciéndolo. Y confiemos en que este post no atraiga el mal fario fumador.

Otra cosilla, repasando los títulos de nuestros viejos posts, actividad a la que me entrego con evidente placer y que me permite escabullirme de otras obligaciones más acuciantes, he descubierto que el otro día no fuí exacto al decir que los polos de limón son y han sido el único antojo de la guionista. Muchos no lo sabréis y otros no lo recordaréis, pero al principio de su embarazo, la voluntad de la guionista flaqueó miserablemente ante un paquete de cortezas de cerdo que otro compañero había dejado olvidado sobre nuestra mesa de trabajo. Tan ingnominioso gesto abrió la puerta a una larga serie de atentados contra su dignidad y contra su línea. Fue la época en la que devoraba sin tino ni tasa paquetes y más paquetes de rosquilletas y demás bollería industrial. Con el tiempo se normalizó y consiguió parecer de nuevo una persona. Ahora, con los polos, todo es mucho más tranquilo, más humano. Si el pecado existiese y comer helados fuese un pecado, en el caso de la guionista sería venial. Lo de las cortezas de cerdo fue mortal. Mortal de confesión y penitencia.

Mababo, Otto. También conocido por "el disperso".


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Ya estoy de vuelta 


¿Creiais que os había abandonado?. Noooooo, que todavía me quedan tres meses y medio para ponerme a parir (suena rara esta expresión cuando es tan real, o sea, tan literal, "ponerse a parir").
Estoy de vuelta de mi curva de la glucemia, y tengo que decir que no fue muy agradable. A ver, desagradable del todo tampoco, pero sí te deja un poquito de mal cuerpo.
Imaginaos una sala de la seguridad social, en la que hay unas veinte embarazadas, esas 20 gestantes beben de una botella de zumo de naranja poniendo cara de asquito. No es repugnante, pero es tan dulce que carraspeas constantemente, como si todo el azúcar se te quedara por la zona de las amígdalas...Y así durante una hora.
Para contrarrestar el "dulzor", una no para de beber agua (que es lo único que te dejan hacer durante una hora), y claro, las 20 bebemos agua.
Al cabo de tres minutos las 20 entramos al baño cada cinco minutos porque no nos podemos aguantar. Y a los cuatro minutos el baño se queda sin papel higiénico.
Esos son los pequeños trastonos de las embarazadas en la prueba de la glucemia. los resultados los tendré en unas tres semanas, justo antes de mi nueva visita a Julila y al hombre que toca.
Si sale mal, o sea positivo, (que debe ser el único momento en la vida en que un positivo,o algo con resultado positivo sea en realidad negativo), me tendré que torturar durante tres horas.
Si la prueba de un hora ya me paració larga de cojones, imaginaos una que dura tres...Pero si hay que hacerlo, se hace.

Claro que yo, como soy muy, muy nerviosa, lo paso fatal en los análisis de sangre, y cuando no me hacen daño y me da por no llorar (lo normal es que después de la extracción llore un poco, para consternación de las enfermeras y placer mío, porque me quedo muy a gusto) les doy las gracias a todos-as, porque no me han hecho daño, porque no me he desmayado y porque son estupendas-os. Ellos me miran y piensan que soy una embarazada muy rarita.
Rarita, sí, pero simpática.


Hoy leyendo a Ari (lo siento, no sé linkar, ya sabeis lo de ser madre y la burrez cibernética. Si no lo conoceis os remito a un post de hace varios meses), me he puesto de muy mala leche. porque es cierto que a las embarazadas no nos dejan los asientos en los buses, ni tranvías ni metros ni nada de nada.
Imaginaos cómo lo deben pasar los abuelos-as de las ciudades de nuestro puto país.
Siento lo de los tacos, pero me enerva los nervios ver que los jovenzuelos-as miran para otro lado cuando estoy a su lado en un transporte público. Como si sin verme mi embarazo fuera a desaparecer.
Sé que las chicas que lo hacen, en algún momento de su vida (cuando estén embarazadas) recordarán que apartaron la vista de una embarazada para no cederle el asiento, como espero que hagan con ellas.
Los chicos son otro cantar. Y ven tan lejano un embarazo que ni siquiera piensan que ellos salieron de la misma forma.
En fin, que yo padezco esto cada día, a veces incluso dos veces (la ida y la vuelta del curro), y menos mal que sólo estoy embarazada, y no enferma.
Cuando sea una abuela, llevaré un bastón (porque queda muy digno) y azotaré con él a los pasajeros del transporte público para que me dejen el asiento.
Menos mal que mi Alex cederá el asiento sin ningún problema. Creo firmemente que es un problema de educación. Y ahí tienen mucho que ver los padres.

Y para no terminar en este estado de nervios "transportiles", os cuento lo que me pasó el sábado en el mercado. Para poner el toque especial a mi primer post de la semana.
En la parada del pescado nos juntamos dos embarazadas, yo y otra chica a la que le faltaría pocos días para salir de cuantas. Ella tenía el turno. Pide cigalas, frescas y baratas (qué casualidad, yo también iba a por lo mismo), y veo como el tendero empieza a coger una docena, dos docenas...
Le digo a mi chico por lo "bajini": nos quedamos sin cigalas...
Las embarazadas, a parte de un olfato increíble, también desarrollamos un oído finísimo. Ella se gira, me mira, mira al tendero y dice gritando para que toda la parada se diera por enterada:
-"No pongas más, déjale esas cigalas a la otra embarazada. ¿Me han oído? (les dice a los demás clientes). Que nadie más pida cigalas que estas son para ella.
Yo creo morirme de la vergüenza y mi chico y yo nos empezamos a reír, le tiendo la mano a la embarazada, le doy las gracias, entre muuuuchas risas y un gran sonrojo por mi parte.
Ella se despide (sale de cuentas hoy, martes) y nos deseamos lo mejor del mundo. Ella también va a tener una niña.
Nosotros nos llevamos las cigalas que quedaban (nadie más las pidió) y cenamos a su salud y la de su futura hija.
Y también a la nuestra y la de Alex.


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lunes, junio 14, 2004



Gris 


Hoy la guionista no ha venido a trabajar. Según me cuentan, esta mañana tocaba que le hicieran unas pruebas (de glucosa o algo parecido) que la han dejado demasiado mareada como para acercarse al trabajo, a pesar de que ella, cumplidora como es, en un principio sí que iba a venir. Me aseguran que los resultados le han ido perfectamente, que ella está genial, que el mareo viene porque esas pruebas son un poco duras para la paciente. Así que he decidido no llamarla, porque si lo hago seguro que la despierto de la siesta que, imagino, se estará pegando ahora. Mañana nos contará qué tal ha ido todo.

Si a esto añadimos que hoy Otto y yo no hemos coincidido en horario, o sea que él ya se ha ido, ahora mismo soy el único Mababo (bueno, también están los becarios, a los que podríamos llamar los Mababettes) en la redacción. Es una tarde extraña. Y gran parte de ello la tiene el tiempo.

Anoche estaba yo en casa, como siempre de cara a mi ordenador, cuando de pronto cayó el cielo sobre nuestras cabezas, como diría Astérix. Nunca en mi vida he visto una tormenta tan salvaje presentarse en mi ciudad (mi ciudad, la de las dos o tres 'gotas frías' anuales, la que cuenta su historia por inundaciones), golpearla y patearla y azotarla por sorpresa de manera tan brutal, y marcharse. Daba verdadero miedo. Vivo en un último piso y oía la tempestad machacar el terrado, faaas, encima de mí. El alcantarillado de Valencia no podía tragar tanta agua, y eso hacía que subiera un gorjeo muy fuerte por los desagües de la pila, el retrete y la bañera de mi cuarto de baño. El ruido de todo esto junto era ensordecedor. Dormir era imposible. Y de golpe pasó todo. En media hora. Impresionante.

Esta mañana había muchos árboles en el suelo, incluso palmeras. Parecía que hubiéramos tenido un ciclón tropical. No ha sido nada grave, sino sólo sorprendente. Algunos no llegaron a despertarse. Otros lo recuerdan como un sueño. Todos los que se habían ido a dormir con las ventanas abiertas (es junio!), tenían algo que contar y que secar. Para mí fue una especie de saludo súbito por parte de la naturaleza, que a veces da un manotazo y nos recuerda que está ahí para amargarnos la vida si quiere.

Y ahora todo el cielo, la tarde, tiene ese tono osuro, gris inquietante. El tono con que los directores de cine colorean las escenas de los crímenes, las sospechas y las escenas de celos y mafiosos. Ese tono gris te hace esperar desgracias, pero --me recuerdo-- eso no es más que una convención narrativa, como las tormentas que subrayan conflictos en las películas.

Anoche no había conflicto, sólo tormenta. Y hoy no hay sospecha, sólo una plomiza tarde gris en que va, seguramente, a llover.

Mababo Fritz


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viernes, junio 11, 2004



El post que la guionista debería haber escrito 


Llevo toda la mañana insistiendo para que la guionista en persona escriba este post pero ella se resiste con uñas y dientes. "Ej que no tengo ganas de ejcribir" me dice con una acento impropio de la educación que su padres se han esforzado por darle. También es cierto que anda liada con un guión y con otros contenidos del programa. Así que lo escribo yo, que también debería estar liado con otro guión pero no lo estoy.

Todo viene a cuento del primer antojo confesado por la guionista. Sí, la guionista, que hasta ahora se había comportado como una embarazada modélica, está empezando a flaquear. Desde que el calor ha empezado a apretar es raro el día que no peregrina por lo menos una vez hasta una máquina de "vending", situada en el primer piso del edificio contiguo al nuestro, en busca de un polo de limón. El otro día me enseñaba el palo de uno de esos polos toda satisfecha. Mientras lo hacía, se recreaba en su contemplación mientras decía, para ella y para mí, "¡como me gustan estos palitos!" Y luego reflexionaba en voz alta "creo que me voy a hacer la colección". Sí sí. ¡Colección de polos es lo que está haciendo!. Hay que decir que, en cualquier caso, es preferible, y mucho más saludable, que le haya dado por los polos en lugar de por el cochinillo de Segovia. Al fin y al cabo los polos son casi todo agua y no harán de ella una vacaburra para el resto de sus días. Tampoco creo que afecten a su colesterol.

Eso sí, yo le pido que no se avergüence de sus antojos y evite esconderlos con coartadas coleccionistas. No cuela.

Mababo, Otto.


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jueves, junio 10, 2004



Mi mono vaquero y yo (Marco) 


Hoy llevo puesto mi mono vaquero, ese que ha despertado tantas expectativas relacionadas con el cuerpo proporcionalmente más grande de una embarazada y la tela azul de verano con tirantes.
Sí, es cierto, una embarazada sin peto vaquero no es una auténtica embarazada. Como un tío de metro y medio con peto vaquero y botas camperas no llega a ser un tio entero (que conste que conozco al susodicho, de una noche de juerguilla con Otto, y realmente es espectacular imaginárselo con peto vaquero...Eso sí, decir en su defensa -del susodicho-, que a pesar de todo, se hace entrañable).
Pero bueno, a lo que iba. El embarazo y el mono vaquero.

Para una embarazada llevar un peto vaquero (de verano, eh?), es como tener una seña de identidad propia. Vas por la calle como diciendo a voz en grito: aquí estoy yo, con mi panza y mi peto vaquero. ¿Qué pasa?. Y el mundo te respeta. Las miradas, inevitablemente, se drigen toooodas, sieeeeempre, hacia la protuberancia torsal que ya no puedes ocultar. Y entonces pasa lo que pasa...
-Ala!, que ya debes estar a punto. te dicen
-No, que va, si todavía quedan tres meses y medio. responde una sonriendo, como sin darle importancia.
-..... Se quedan mudas de espanto.

Y una sólo puede pensar: si crees que estoy gorda, espera a verme dentro de dos meses. Ahí te va a dar un patatús.
Eso lo piensas si con la que te cruzas te cae bien, si te cae mal, el pensamiento se va por otros derroteros "tu sí que estás gorda pedazo de vaca-burra. porque yo tengo la excusa de estar embarazada. Pero, ¿y tú?, ¿qué excusa tienes para no poder ocultar ese pedazo de culo de foca?". Ya sé que estos pensamientos no son dignos de una embarazada feliz como yo. pero a veces no los puedo controlar.
Como tampoco puedo controlar las micciones diarias, que tienen bastante que ver con el mono vaquero de verano.

El promedio de "meadillas" que una persona "normal" puede realizar a lo largo de día (sin que padezca alteración alguna de su organismo), no debería superar las 3 ó 4. Yo voy unas 54 veces.
Los monos vaqueros son harto jodidos de desabrochar, pero a la larga (sobre todo cuando se hace 54 veces en un día), una desarrolla una facilidad con los corchetes, botones y tirantes, que creo que después del embarazo me voy a dedicar al escapismo.
Mi chico me puede poner con una chaqueta bordada en lamé plateado (que viste mucho), con las manos exposadas, dentro de un saco atado con cadenas y en el fondo de un baúl cerrado.
No creo que sea más difícil salir de ese escondrijo que desabrocharme 54 veces el maldito mono vaquero de verano.

En otro orden de cosas (pero no muy lejanas al mono), decir que se me empiezan a hinchar los tobillos, sí. pero no son un simple hinchazón, sino que mis piernas (delgadillas hasta ahora), se convierten en patas de elefante con retención de líquidos. Y para no retener líquidos me han dicho que beba mucha agua, y como bebo mucho, también micciono mucho (las 54 veces, vaya), y aquí tenemos de nuevo el mono vaquero de verano.

Me encanta mi mono vaquero, a qué negarlo, y me queda muy gracioso. tanto que las chicas que se cruzan conmigo, me miran la barriga, y no me dicen "ala!, que esto ya está aquí, eh?" (leer segundo párrafo de este post), me suelen alegrar la mañana con esta bonita conversación:
-Pero qué graciosa estás!. Qué barriguilla!, (claro, ellas no se atreven con lo de "menudo pedazo de...lo que sea")
-Pues esto sólo puede ir a más. Digo yo. Satisfecha de encontrar una cómplice en alguien que no está embarazada.
-No te preocupes, porque estás ideal (y esto me lo suelen decir las señoras y señoritas que ya han sido madres y que saben que lo de la gordura -tanto si estás embarazada, como si no- es sólo algo relativo).
Relativo como mi mono vaquero de verano, que ha adquirido tanto peso escrito, que va camino de convertirse en una fórmula magistral:
embarazada+mono vaquero= mi mono vaquero y yo.


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miércoles, junio 09, 2004



De cronopios, casas y pieses 


Me estoy planteando hacerme comentarista de esta página. En lugar de escribir posts, escribiría sólo comentarios a los posts de Fritz y la guionista. Hay una razón para ello y es que, últimamente, escribir posts me genera mucha ansiedad. No puedo evitar la sensación de ser juzgado cada vez que lo hago. O que no lo hago. Sin embargo, en los comentarios todo es más casual, más distendido y sobre todo más fácil. Es mucho más sencillo escribir sobre lo que otros ya han escrito que empezar de cero.

Y es que no sé qué contar. Nunca he sido capaz de escribir regularmente un diario. Mejor dicho nunca he sido capaz de desarrollar ninguna actividad que requiriese un mínimo de constancia. Es duro encontrar temas para escribir diariamente. Para escribir en esta página. Diga lo que diga Fritz, a él también le pasa. Y por descontado a la guionista. Al final el recurso es hablar de uno mismo y en ese sentido estoy con Fritz. Más de una vez me he planteado escribir en esta página las cosas que escribiría si fuese sólo mia. Creo que ya he hablado de ello alguna vez. Pero no es sólo mía. De hecho ni siquiera es mia. Es la página que narra el embarazo de una guionista de televisión y mi presencia en ella, creo, debe venir dada por mi relación con la guionista o con el trabajo que desarrolloamos. No es el lugar para hablar de mi. De hecho, si quisiera hablar de mi ya tendría una página propia. Si no lo hago, además de lo dicho más arriba, es porque me siento expuesto. En esto también coincido con Fritz. Así que, para no extenderme más, y siento contradecir a la guionista, nos hemos reunido aquí para hablar de ella.

Porque hay tela que contar. Ella va dosificando la información, obviando detalles que considera baladís (¿Baladíes? ¿Baladises?) pero es precisamente en esos detalles donde reside la chicha de esta página. Un suponer: a la guionista se le hinchan los pies a causa del embarzazo. ¿Por qué no ha hablado de ello hasta la fecha? Quizá porque no lo considera un detalle importante. Pero si lo es. De la misma manera que no hay embarazada que valga sin su peto vaquero, no la hay sin sus pies hinchados a partir del sexto mes. Y aquí surge un interrogante sobre el que volveré más adelante.

Siguiendo con la hinchazón de pies, una muestra de su verdadera importancia reside en una anécdocta que protagonizamos la guionista y yo mismo la semana pasada. Ella entró en la redacción procedente de su casa con una expresión extraña en la cara, mezcla de somnolencia e indisposición. Después de saludarnos, somos educados a pesar de ser guionistas, le digo: "Haces mala cara". "Serán los pies", responde. La expresión extraña pasa inmediatamente de su cara a la mía. Estaréis de acuerdo conmigo en que había motivo. Ella, que es una lince, en seguida se da cuenta y añade "Es que se me hinchan los pies". Yo le recomendé que se diera paseos por la arena de la playa, un pertinente consejo que cacé al vuelo en una cena con unos amigos que también están embarazados. Ella me hizo caso este mismo fin de semana y, junto a su chico, se fue a caminar por la orilla de la mar. Lo hizo vestida de los pies a la cabeza, en horario de máxima insolación, y el sofocón estuvo a un paso de dar al traste con el embarazo. Así que no creo que nadie me niegue la importancia de los pies hinchados en este embarazo.

Recojo el interrogante que he planteado antes: ¿De cuántas semanas está embarazada la guionista? Ella me dijo ayer que está a punto de entrar en el séptimo mes, es decir que está de, aproximadamente, 24 semanas. Sin embargo, cada vez que va al ginecólogo, éste, siempre le dice "va a ser que estás de una semana más". Y van tres veces. Yo me pierdo con los cálculos porque ni las matemáticas ni la metafísica, como recordaréis, son lo mío. Pero misterio y duda haylos.

Por otra parte, la guionista anda buscando una casa con piscina, en el campo para pasar parte del mes de agosto. Entre una semana y un mes dependiendo de lo cara que resulte y lo lejos que esté. Lo de la piscina no es un capricho, es una necesidad porque en agosto la guionista lucirá una barriga superlativa y necesitará pasar a remojo la mayor parte de día. Sin los agobios de la piscina pública y sin los riesgos de la mar océana. No está de más que se puedan hacer excursiones por los alrededores. Si alguien tiene conocimiento de alguna casa de esas características, que no dude en comunicarlo a la guionista.

Cronopios

Cambiando de tercio, la propia guionista y Fritz, nuestro "gate keeper", ayer exigían el regreso de los cronopios. Sí, lo decían con cierto retintín y yo me barrunto que era una forma sutil de presionarme para que escribiese. O escribiera. Venían a decir que los cronopios han desaparecido de esta página. Es falso, siguen aquí, entre nosotros, pero ahora se deslizan sigilosamente por los comentarios. Ya he dicho que me voy a convertir en comentarista de esta página.

En uno de esos comentarios ayer mismo hablé de mi amigo, tallado en un metro cincuenta y uno de pedernal, que gustaba vestir un peto vaquero con botas camperas. Solía hacerlo, años ha, para salir por las noches, convencido de su arrebatadora presencia. ¿Es o no es mi amigo un cronopio? Por cierto, también dije ayer que no os fiaséis de un hombre con peto. Sí, pero con excepciones. Yo me fio de mi amigo.

Borjamari sigue sin hablar de nosotros.

Lo dijo Mababo, Otto la semama que reparó su moto.


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martes, junio 08, 2004



un no post 


LLevo un par de días tomando notas para escribir un post que haga buena mi reincorporación al equipo del programa y a esta página. Iba a ser un post muy jugoso pero Fritz, que cada vez asume más explicitamente la función de "gate keeper" ha dicho: "No, que hoy ya hay mucho escrito. ¡Un post cada día!". Y. claro, como en mi fuero interno me siento culpable de que esta página no se actualice diariamente, hago caso de nuestro redactor jefe in pectore y dejo para mañana lo que podría escribir hoy.

Desde un punto de vista narrativo, este recurso se conoce como mecanismo de suspense: genero expectativas a los lectores que, en teoría deben aguardar ansiosos, su cumplimiento o inversión. Lo dicho, mañana más.

Mababo,Otto.


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El blog compartido 


Nada más llegar al trabajo (y ha sido muy pronto), me he puesto a leer lo que Fritz había escrito ayer. Eso es lo bueno de un blog escrito por varias personas, siempre te alegras de visitarlo tú misma porque te encuentras novedades. Y todo esto viene porque Fritz siempre quiere contar cosas que no tienen que ver con el embarazado, y por pudor (o yo qué sé), no lo hace. Como si la vida de este blog fuera única y exclusivamente lo que le pasa a esta embarazada.
Vale, el título puede inducir a error, porque "Diario de una guionista embarazada", debería llevar el diario de la guionista que está embarazada (puede parecer una perogrullada, pero es de cajón, vaya).
Y como la guionista muchas veces no tiene nada que contar, Fritz se enfada. Por ejemplo (por poner un ejemplo), el viernes por la tarde me compré el mono vaquero quee ayer describió Fritz. Por lo del uniforme de las embarazadas. Y a él, (y a Otto), ese dato les parece lo bastante gracioso y anecdótico como para que escriba un post sobre ello.
¡Pero si sólo es un mono!, y además de tela, ni siquiera es de verdad (que tampoco podría comprármelo porque como di negativo en toxoplamosis, no puedo estar con ciertos animales).

Pero hoy tengo un pequeño tema que contar sobre mi embarazo: mi visita mensual a la comadrona (ayer por la tarde), y cómo volví a oír los latidos del corazón de mi Álex, esta vez acompañada por mi chico. Me es difícil poner en palabras cómo es el escuchar ese galope tendido, "taquicardia controlada", según Julila. Así que pienso que está siendo la mejor primavera de mi vida, aunque haya gente querida y conocida que no la comparta (aunque luego haya otras gentes que sí, eh chica?)
En fin, que la semana que viene me tocan un montón de análisis, y pruebas que, por lo que me cuentan, tienen bastante de asquerosas, como la de la curva de la glucemia (debe ser algo así como la niña la curva pero en dulce). A hacer de tripas corazón, que no queda más remedio.
Por cierto, dentro de hora y media me voy al señor que toca (ese que me tocó allá por marzo y que desde entonces no lo ha vuelto a hacer), pero no os pienso decir que me va a hacer otra eco, a ver si esta sale bien, ni que espero poder colgarla aquí y que la compartais, ni que ná de ná. Porque luego me hago ilusiones y sólo salen colummnas vertebrales (perfectas, eso sí), y me quedo "molt despagà". Así que no os pienso decir dónde voy ni lo que me van a hacer...pero mañana si la eco sale bien, Fritz la cuelga!!!


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lunes, junio 07, 2004



Apáticos ellos, yo contento... 


La guionista y Otto, mis compañeros de blog, están apáticos. No les apetece escribir por aquí (escribir para el trabajo tampoco les "apetece", pero lo hacen) y reaccionan con risitas nerviosas cuando les digo que lo hagan. Cosa de los biorritmos, imagino: supongo que a Otto se le ha pasado ya un poco el subidón de cuando varios lectores se le declararon "fans acérrimos" y que la guionista, por su parte, vive montada en una montaña rusa de hormonas, subidón viene subidón va, y alterna momentos de excitación con otros de modorra. Mal momento para pedir constancia. Últimamente dice que está "muy en la parra".
[Hoy, por cierto, la desintoxicada guionista ha venido vestida con el uniforme oficial de las embarazadas, es decir, un pantalón vaquero de ésos con peto. Le quedaba la mar de bien. Yo le he dicho que ya era hora que lo trajera, porque a fin de cuentas una embarazada que no viste tal prenda, ni es embarazada ni es ná]

Lo malo de estos en que ellos están apáticos es que yo no sé muy bien cómo reaccionar. Por una parte mi sentido del deber (a.k.a. Horror vacui, miedo a que este diario no sea... diario) me dice que llene el hueco contando cosas de la redacción, del trabajo. Por ejemplo, el enfado que tengo con un supuesto "técnico de sonido" de esta casa que no sabe (!) o no quiere (!!!) realizar el trabajo por el que le pagan bastante bien, y que una vez más me ha obligado a mí a solucionar la papeleta haciendo su trabajo en mi casa y con mi material (sí, sí, de verdad). A todo el mundo, por cierto, le parece la mar de normal la actitud del llamado "técnico". "Ya sabes cómo se ponen a veces", dicen (como los padres que disculpan las travesuras: "ya sabes cómo son los niños"). Sí, pongamos todos mirada tierna al mirar a los niños y a los técnicos de sonido inútiles.
Quizá, sólo quizá, todo tiene que ver con que necesitamos vacaciones. Cuanto antes.

En fin. En realidad, los días en que mis compañeros no quieren escribir aquí constituyen para mí una enorme tentación de salirme del tema, de escribir sobre asuntos míos propios. Poner aquí, en fin, lo que yo escribiría si este blog fuera sólo mío. Sin embargo, me resisto; si lo hiciera, me distinguiría demasiado de mis compañeros, que nunca cuentan nada personal. Alguna vez lo hice y me sentí algo al descubierto. Soy impúdico por naturaleza (en el pasado, como buen redactor televisivo, he practicado la pornografía sentimental), pero también sé que este no es el sitio.

Y a pesar de todo...
A pesar de todo me apetece contaros que este fin de semana he visto casarse, en un pueblecito de la Serra d'Espadà, a un gran amigo, (mi mejor amigo, si es que esas cosas pueden graduarse). Participé con mucho gusto en la ceremonia civil (adapté y leí por encargo la letra de esta canción) y... volví del pueblecito con una renovada fe en el amor, la pareja y la amistad. Tan cursi (o cierto, o excitante, o extraño) como pueda sonaros. Volví realmente encantado. Por hacer una comparación intertextual/interblogal, no volví tan en éxtasis como volvió ella de su ya mítico fin de semana, pero casi (felicidades, chica: mil felicidades). Lo pasé bien, pero en el sentido profundo del término. Y a
fin de cuentas, ¿no son buenos momentos como estos los que nos hacen avanzar en la vida, y ser felices, y no saltar por las ventanas abiertas?

Mababo Fritz
Bastante contento,
escuchando "Analfabada" de Mamá Ladilla,
esperando que se inicien las impertinencias, cuanto antes.


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jueves, junio 03, 2004



muy corto 


Ya estoy de vuelta junto a Fritz y la guionista. Me he encontrado el programa hecho unos zorros y no por culpa de ellos. Y no diré más...Por hoy.

Mababo, Otto


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miércoles, junio 02, 2004



23 años fumando 


¡Qué rápido pasa el tiempo!. Y no lo digo por mi panza, que se expande cual big band a punto de acontecer,no. Lo digo porque ya ha llegado el día en que, la guionista que cada vez escribe menos y está más en la parra, he dejado de fumar.
Por ahora no es que sea un logro de los de celebrar grandiosamente. Lo digo porque sólo llevo desde ayer por la noche, con las horas de sueño incluídas, sin fumar. Todavía no me parece ni un reto a mí misma. No os voy a engañar diciendo que ésto es pan comido (una expresión bien asquerosa, por otra parte), pero tampoco lo tengo que pasar tan mal como cuando los fumadores dejan de serlo así sin más, de un día para otro. Mono físico no tengo, ya se ha encargado el Fumafín de quitármelo, no bajando el consumo, sino bajando el nivel de nicotina ingerido. Total que las dos últimas semanas he fumado muy, muy poquito, así que no debería pasarlo execsivamente mal.
Otra cosita es la mente (esa gran desconocida), pero espero poder controlar las ansias (que todavía no tengo) y superarlo.
Todo sea por mi Alex y por su madre (que soy yo).


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