viernes, julio 30, 2004



Mis cositas 


Cada uno tiene en su lugar de trabajo cosas que le definen como persona. Otto normalmente tiene su mesa llena de trozitos de palitos (de esos que sirven para remover el café de máquina, auqnue él sólo toma té), o de algún tornillo que se ha encontrado tirado por ahí, un muelle o artilugios varios de los que uno puede comprar en una ferretería de barrio (yo si encuentro algo tirado susceptible de que le haga feliz, siempre pienso: esto para Otto)
Sí, Otto es un chico muy apañado para las manualidades.
Fritz es más ordenado. En apariencia. Quiero decir: su mesa siempre está más limpia que la de Otto, pero no podría decir lo mismo de su mochila, donde se pueden encontrar restos arqueológicos de gran valía. Fritz suele tener cd's, cables y aparatitos varios que se va comprando por ahí (la calle y sus establecimientos) o por internet. Pero no lo hace nada sencillo, porque Fritz duda mucho antes de comprar cualquier cosa. Por eso su mesa está más limpia que la de Otto.
En cuanto a la mía, que es el tema princupal de este post, es una mesa un tanto impersonal. A saber: cuando no estoy no hay ningún signo visible de que está siendo ocupada por una chica. Ni por un chico. Vaya, por nadie. Es que soy muy ordenada. Y ese orden me ha llevado a vaciar el primer cajón de mi cajonera (por aquí la llaman book, y no lo entiendo. En todo caso se debería llamar box. Me gusta más cajonera).
Esta limpieza la he llevado a cabo pensando en el futuro. Eso tiene varias posibilidades: puede ser que me ponga de parto y ya no venga en septiembre. En esta empresa (se supone) llamarán a alguien para sustituirme mientras dure la baja. Después de la baja quizá me pida un excedencia. Esa persona que vendrá a sustituirme, seguirá sustituyéndome. Pueden pasar diez meses.
No voy a dejarla sin cajón.
Por eso he hecho limpieza. Y está muy bien, porque yo soy ordenada en cuanto a la mesa se refiere. Con la mochila también, pero los cajones...¡Ay, los cajones!. He tirado papelitos y papelotes varios que guardo desde septiembre de 2001, guiones que sólo hacen que ocupar sitio (los tenemos todos a buen recaudo en un disco duro, el del jefe), dibujitos (dibujo fatal) que tenían bien merecido su sitio en el montón de papel reciclado...y así hasta casi el infinito.
Me ha quedado un cajón (en el que guardo todavía mis cosas) muy apañado. Y el cajón vacío, limpísimo.
Espero que quien venga lo disfrute.

Y también me ha dado mucha pena, para qué negarlo. Os echaré de menos.


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jueves, julio 29, 2004



Mañana, tomorrow, mañana... 


Por fin jueves!, sólo me queda esperar que pase rápido, sin incidentes (o si son con ellos, por lo menos que sean divertidos) para llegar a mañana, mi último día de curro. ¡Tengo tantas ganas!. El lunes que viene, lo primero que haré será darme una vuelta por el mercadito de mi barrio. Llevo meses saliendo de casa los lunes a las 8:45 más o menos, y encontrándome con un puesto de ropa de bebé. Pijamas en sus cajitas, ranitas multicolores y calcetines minúsculos. Y siempre pienso: "dentro de poco, dentro de poco". Ese "poco" está a punto de llegar. Espero que la "parada" no se vaya de vacaciones como yo, menudo chasco!.
Papá Mababo (nuestro jefe, que debe su nombre en este blog a Fritz Mababo) ya se ha ido de vacaciones, pero antes de su marcha me dijo que escribiría.
-Ahora que no nos vamos a ver me parece más normal escribir y contar cosas- Dice papá Mababo
-También podías escribir antes. Dice la guionista
-Pero si era absurdo!. Es como Fritz, Otto y tu, unos sentados al lado de otros (en fila como en los pupitres del cole) y descubriendo cosas a través del blog en vez de giraros y hablar!
Y tiene razón, pero nos hacía tanta ilusión el blog que así nos comunicábamos. También existía otro método, en el que yo hablaba y Otto tomaba nota de las chorradas que decía. E incluso uno más, en el que hablábamos de lo que fuera y después lo escribíamos.
Jooooo, les echo de menos, porque ahora no hablo sobre las cosas que voy a escribir. Es más, ya casi no hablo. Y eso me pone enferma porque si hay una cosa en el mundo que me gusta mucho, esa cosa es hablar.
A veces estoy callada, pero suele ser porque estoy enfadada, o porque me duele la garganta. Pero desde que dejé de fumar ya no me duele nunca, y desde que estoy embarazada no me enfado. (Bueno sí me enfado pero todo el mundo sabe que lo voy a hacer porque siempre -y digo siempre- empiezo mi intervención con "pero vamos a ver...")

Este post era, en un principio y según mi estructura mental, para contaros cómo fue ayer la visita al ginecólogo. pero debo tener algún fallo en el circuito parietal, porque lo de la estructura se me cae por tierra cada dos por tres. Pero vayamos a ello (a Jorge, el ginecólogo).
Como siempre se portó magníficamente (y me cobró cinco euros más que la visita anterior, pero los pagó mi chico. Eso es responsabilidad compartida). Me regaló una crema antiestrías que huele muy bien y es menos pegajosa que la anterior. Me resolvió algunas dudas con respecto al funcionamiento de mi propio cuerpo y que por pudor me niego a transcribir aquí,  y vimos a Alex.
Ya conté que su aparato es un poco viejo (vaya, esto es un eufemismo que te cagas, pero hoy estoy generosa. Y me refiero al aparato de hacer ecografías, que al releer lo que he escrito me he encontrado con esta frase y he pensado: "Uy, qué feo queda esto de su aparato está un poco viejo"), así que, dejando a un lado la apariencia de Alien extraterrestre de mi hija, deciros que todo va perfectamente. Se chupa el dedo. Incluso, a veces, parecía que se chupara dos dedos (cada uno de una mano), y creemos que está cómodamente instalada en su cubículo. Así que , en breve resumen, todo va perfectamente.
Lo único es que debo hacerme unos análisis de orina, nada graves, pero es que la hinchazón de mis pies cada día es más evidente, y ahora va acompañada de un tono rosáceo que se torna rojo por la noche (cual atardecer). Así que es bueno saber si hay proteínas en la orina y ponerle remedio a lo de la retención de líquidos. Sólo el sábado volví a recuperar mis pies larguiruchos y flacos, nadando en el mar, fresquita y contenta, hasta que por la megafonía de los guardacostas nos echaron a todos a la arena calurosa porque había un banco de medusas rondándonos.
Y aquí termino, con mi nena perfectamente, con mis pies ya hinchados, a pesar de ser las 9:45 y quedarme todo el día por delante,  porque quiero acabar todos los trabajos pendientes antes de mañana, último día de trabajo (siento repetirlo tanto por los que no os vais, pero entendedme. No séría tan coñazo de tía sino estuviera embarazada). ya sabeis, mañana, tomorrow, mañana, como en el musical de Annie.

P.D.: Esto es una nota interna. Fritz, el musical ha quedado precioso!!!. Sobre todo mi canción favorita.



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martes, julio 27, 2004



Alex crece 


Ayer fue la última charla de Julila. Habló sobre la lactancia materna y sus grandes beneficios. Pero lo que más me gusta de ella, es que si, por cualquier causa, decides no dar de mamar, nunca te mirará mal porque respeta cualquier decisión que tome la madre. Aunque ella piense que no es la correcta.
No es que no le vaya a dar el pecho a Alex, pero nunca se sabe qué puede pasar en el futuro (si tendré que volver a currar nada más acabe la baja maternal, o yo qué sé) y me gustaría no sentirme culpable.

Por otro lado, noto el crecimiento de Alex. Un aumento de peso y de tamaño (creo) que no va acompañado por aumento de barriga ni cortorno abdominal por mi parte. Así que esto se traduce en que, por primera vez en el embarazo, me noto pesada. De esa pesadez que te impide hacer movimientos más o menos coordinados en algún momento: levantarme del sofá, darme la vuelta en la cama, sentarme en el suelo... Cada vez, como me auguraba Otto, soy más ballenato.

Mañana voy al ginecólogo particular. El amigo de mi chico aquél al que dediqué un post hace un millón de años, Jorge, ese ginecólogo tan encantador que te ayuda a levantarte de la camilla (cosa que ningún otro ha hecho por esta embarazada). Quizá os pregunteis por qué no hemos ido más a menudo (la primera y última vez que le visité fue en mayo, antes de la doppler), y la respuesta es bien sencilla: él mismo nos dijo que para qué íbamos a ir todos los meses a verle si todo (en principio) iba bien. No hace falta gastarse tanta pasta cuando no hay ningún problema, así que esta será la última visita que le hagamos (y eso que por ser amigo nos hace un precio especial), porque el ginecólogo de la Seguridad Social no me verá hasta finales de agosto. Creo que me iré más tranquila de vacaciones después de ver a Jorge. Lo único chungo es que no podré colgar ninguna ecografía, porque Jorge tiene un aparato del año de Matusalén (siglo arriba siglo abajo) en el que Alex se ve verde fosforito cual juego de marcianos de los años 70 (también de cuando Matusalén)

Y sólo me quedan cuatro días para irme de vacaciones, para dedicarme a preparar la habitación de Alex y descansar (aunque cada vez estoy más incómoda en todas las posiciones posibles). De todas formas no quiero pensar en ello, porque la semana se me hará muy, muy larga.

El jueves volveré por aquí y os contaré como está mi Alex y la cara que se le pone a su padre (esto de un embarazo compartido es muy hermoso. Cada vez me parecen más valientes las madres solteras). Hasta entonces pasadlo bien y refrescaos.


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viernes, julio 23, 2004



Recapitulaciones del viernes 


Creo que voy a inaugurar una nueva sección en los blogs. Es como lo de las cinco del viernes pero no se parece en nada. Eso es lo que más me gusta: la contradicción. Pero a lo que iba: esta nueva sección será de recapitulación de los post y comments de toda la semana. Puede que su duración sea efímera (o sea, hoy y ya está). O bien, puede alargarse en el tiempo. Eso lo sabremos los viernes venideros.
Y empezamos la recapitulación. Hermanos, recapitulemos:
1- Esto no es recapitulación, pero me ha venido a la cabeza la serie de los viernes por la noche que hace años me hacía recapitular. Y quiero dejar constancia: "Doctor en Alaska". Supongo que muchas-os también seríais fieles seguidores.
2- Gracias a nuestro fontanero he descubierto unos cuantos blogs muy divertidos. En uno, lola, nos nombra. Gracias a ella he vuelto a recordar el hermosos regalo que me hicieron Otto y Fritz.
3- Gracias también a Lynn por recomendarme la ducha de madrugada. No es para sofocar calores internos, no creais, sino simplemente para intentar dormir un poco más ahora que el calor y la barriga me aprietan por todos los lados.
4- También me he enterado por Lola (qué bonito nombre), que Douglas Adams ha muerto. No creo que acabe de morir, y eso me entristece todavía más. ¿Por qué?... A ver: recapitulemos. A mediados de los 80 descubrí la trilogía (de cuatro libros) de Douglas Adams: La guía del autoestopìsta galáctico (si lo leeis ahora vereis que tiene un humor muy inglés que puede haber quedado un tanto pasado de moda, pero muy, muy divertido), y ahora pienso que ni siquiera sé si en esa época (1985) Douglas Adams ya había muerto. Podeis prguntaros ¿Y qué?. Pues...nada, simplememnte me doy cuenta de que he estado 20 años recomendando unos libros de un tío que ni siquera sabía que estaba muerto. ¿Y qué?. nada, esto no me impide seguir con mi vida calurosa y cotidiana, pero que sepais que si quereis pasarlo bien durante este verano, os podeis comprar cualquiera de los cuatro libros de Douglas Adams, un autor que tengo que deciros que, desafortunadamenmte, ya no se encuentra entre nosotros.
5- Decidle a Otto que me alegra abrir el blog por la mañana y ver uno de sus largos post.
6- mañana me voy a la playa. Será mi primer baño (en la playa), que me viene al pelo para decir que el sábado pasado nos fuimos a ver Shreck 2 con nuestra sobrina, y que era la primera vez que Alex iba al cine, y se portó muy bien, ahí quietecita durante los 90 minutos. Ya veremos con la de Michale Moore cómo se porta.
7- Este es el fin de la recapitulación, siete puntos, siete, que en realidad son seis, como los toros de las tardes de corridas (de toros) de la feria de Julio.

Advertencia: con la última frase no quiero abrir polémica sobre el maltrato de los animales, simplemente ha sido una ocurrencia de guionista a finales de Julio.
Buen fin de semana a tod@s.


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jueves, julio 22, 2004



Dos semanas 


Dos semanas,  han bastado dos semanas, las que median entre este post y el último que escribí, para que todas las rutinas que tan duramente me he trabajado a lo largo del invierno se hayan ido a tomar por culo (Guionista, cuando la niña está en disposición de leer esto, por favor pon typex en la pantalla). Fritz y la guionista saben  que si hay algo que me caracteriza desde pequeñito es la inconstancia. De niño, cuando iba por la calle con mi madre y nos cruzábamos con alguien, indefectiblemente, fuera quien fuera, me miraba y decía: "que criatura más mona pero que incostante". Así que todo mi proceso de maduración ha sido una lucha inconstante por adquirir constancia. Constancia y dinero. Constancia, dinero y sabiduría. Constancia, dinero, sabiduría y amigos...Constancia...Constancia...He recurrido a todo tipo de remedios y cuando, mediada ya la treintena, parecía que lo había logrado, veo mis esfuerzos frustrados una vez más.

Me da la sensación de que estoy hablando en clave y nada más lejos de mi intención. Pero como no puedo concretar más, abreviaré. El cambio de programa y de horario han conseguido, por fin, alterar mi ritmo de vida. Y agotarme, física y psicológicamente. Pero esa es otra historia. Para acabar de rematar la faena, ha ido asumiedo una serie de compromisos profesionales, no relacionados directamente con la empresa en la que trabajamos, Fritz, la guionista y yo, a los que no sé si soy capaz de responder. Pero como no sé decir que no...
No es que no sepa decir que no, es que son propuestas que a la larga pueden resultar muy, pero que muy interesantes. Es ley de vida (y de Murphy), estas propuestas se caracterizan por no aparecer escalonadamente a lo largo de la carrera profesional de uno. Generalmente se agolpan en momentos breves que luego dan paso a largos periodos de sequía. De ahí ese interés enfermizo por abarcarlas todas.

Un pequeño inconveniente: ya lo he dicho antes, estoy agotado. Necesito una vacaciones (de las que, por cierto hablaré más adelante). Hoy mismo, comiendo con la guionista (sí, he comido con la guionista. Hacía mucho tiempo que no nos veíamos) le explicaba que, sí no escribía, era por agotamiento. Conveníamos los dos en que, desde que los escritores de esta página nos hemos dispersado, resulta muy difícil que Fritz y yo contemos desde fuera los pormenores del embarazo de nuestra amiga. Así que, para escribir, para que yo escriba, es necesario que busque temas propios, como hace Fritz, pero que encajen con el contenido de esta página, extremo nada sencillo dado que el circulo se estrecha cada vez más en torno a los aspectos más fisiológicos y "femeninos" del embarazo. Por favor, que nadie me crucifique por usar la palabra "femenino", la misma guionista estaba de acuerdo conmigo que existe una voz masculina y otra femenina a la hora de narrar las cosas. Eso no es ni bueno ni malo y no me extiendo más.

No quiero abrir con esto una polémica, así que vuelvo al tema que trataba de desarrollar. Quiero escribir pero me cuesta encontrar tema, el agotamiento y la distancia hacen su papel. Por fin lo encuentro, pero, otra vez el agotamiento, se me presenta como un iceberg, del que veo una punta muy atractiva y del que intuyo nueve décimas partes sumergidas y que, con mi relato, deben salir a la luz. Poético, verdad? Pues a mi me entran sudores frios. En mi imaginación trato de abordar el tema en toda su profundidad pero no paso de la superficie. Inmediatamente paso a otro tema y el fracaso se repite. Y así durante dias y dias, hasta que, de repente, me doy cuenta de que ha pasado una semana y no he puesto ni una sola letra en esta página. Me doy cuenta porque lectores y escritores de la misma se dedican a berrear mi nombre y a reclamar unos textos que, a mi juicio tampoco son para tanto. La superficialidad en el abordaje de los temas deja paso entonces  a la vergüenza torera. La expectación es tanta que me veo incapaz de satisfacerla. Y vuelvo a pasar otra semana sin escribir.

Yo sé cual es la solución para esto, cualquiera lo vería, necesito una vacaciones. las mismas vacaciones que mis compañeros están disfrutando o a punto de disfrutar. Un pequeño incoveniente de mi carácter, otro, es que además de inconstante, desde pequeñito me ha gustado llamar la atención. Cuando paseaba con mi madre y alguien nos paraba por la calle. indefectiblemente le decían:"que criatura más mona pero qué incosntante. Y cómo llama la atención". Así que, en lugar de cogerme las vacaciones como el resto de los mortales, he decidido que lo mejor es cogérmelas entre septiembre y octubre. Y ya veremos en que condiciones llego yo a octubre. Si llego.

Si llego, mi chica y yo disfrutaremos de unas dignas vacaciones de funcionarios. Treinta y cinco dias de "a suelto". Quería extenderme explicando como han sido mis vacaciones desde que trabajo y de qué forma programarlas  influyó para bien y para mal en el resto de los aspectos de mi vida, pero parece que tengo trabajo y mis compañeros me apremian para que lo acabe. Más bien para que lo empiece. Así que diré que este año queríamos irnos tres semanas a Japón, con un  par, pero a medida que íbamos concretando cosas, en lugar de ilusionarnos, inexplicablemente, nos íbamos agobiando. De forma que, hace un par de semanas, Japón quedó descartado y decidimos apostar por una fórmula que ya hemos probado y que nos da exelentes resultados. Llegada la fecha, nos meteremos en el coche con lo justo para 35 días de viaje y dos dedicaremos a recorrer el continente europeo sin rumbo fijo hasta que se nos acabe la pasta.  Esa es nuestra intención y cruzamos los dedos para que todo vaya bien. Mientras tanto soñamos con llegar, si nada lo impide, a Liubliana.

Creo que por hoy ya está bien. Esta noche me voy a ver Farenheit 9/11. Si me apetece, mañana contaré mis impresiones. Si no me apetece, habrá que esperar otros 15 días.

Mababo, Otto


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miércoles, julio 21, 2004



Cerrando la maleta / Tarjetones de boda 


Ya tengo la maleta casi hecha: mañana salimos hacia Mojácar, Almería. Nos apetece mucho, a mi chica y a mí. Nos esperan lugares como el Cabo de Gata, Las Negras, San José, Vera... Mucho sol, mucha playa, mucho descanso, poco agobio y pocas obligaciones.

Conozco a gente a la que le produce mucha emoción el hecho de preparar la maleta antes de un viaje. A mí, la verdad, me agobia un poco: me hace sufrir el hecho de saber que, por mucho que lo intente, es seguro que me olvidaré de algo. También supongo que es porque yo soy bastante 'chico' para las cosas de la ropa y demás, vamos, que me da un poco lo mismo si me pondré esto o aquello (de hecho mi vestuario es escandalosamente uniforme). Camisetas, bañadores, vaqueros y ya. Me hace ilusión, en cambio, acordarme de preparar la cámara, la radio, la tarjeta de memoria, el cargador de pilas, el ventilador pequeño... vamos, los aparatitos. Ya dijimos que los hombres seguimos siendo niños toda la vida. Necesitamos juguetes.
En fin, evidentemente éste será mi último post hasta dentro de una semana. No voy a cometer el error de decirles a mis compañeros que escriban, porque creo que este blog se repite demasiado en ese sentido. Así que ya sabéis, lectores, que si Otto y la guionista no escriben es porque no les apetece. Y listo.

Y EN CUANTO A LO DE MI BODA, esta mañana, como anuncié en un comentario, mi chica y yo hemos ido a una imprenta a encargar los tarjetones. Esto del tarjetón me suena a aumentativo cutre, así que no sé si es un localismo; me refiero a las invitaciones, a las tarjetas grandes de cartulina que se reparten con el típico texto "Fulanito y Sotanita, nos casamos y queremos que lo celebréis con nosotros, etc etc etc". Nosotros hemos ido a una imprenta un poco rara, situada en un polígono industrial de la periferia, porque tengo un amigo que conoce a uno y además nos acompañaba. Cosas de esas que se hacen por ahorrarse cuatro duros.
Como digo, la imprenta está situada en una de esas naves enormes de los polígonos industriales (en Beniparrell, uno de los pueblos más ricos de Valencia pero menos poblados... porque hay casi más industrias que habitantes!!), así que hemos llamado a la puertecita y parecía que estaba todo desierto. Pero no. Resulta que abriendo la puerta había una especie de casa con una escalera, todo muy limpio y aseado (mis anteriores experiencias con imprentas no fueron tan limpias). Hemos pedido el catálogo y nos lo han dejado mirar cutremente, apoyándolo sobre la única silla de la habitación (ni siquiera un despacho, vaya). En fin, lo que pasa cuando vas porque conoces a fulanito y que me ha dicho que me pase y pregunte por Javi. Bien, y ahora la decepción del día.
El catálogo no era, en general, tan horroroso como esperábamos. Las parejas de amigos que habían pasado por el trance nos habían contado que tendríamos que hacer esfuerzos por nor reírnos, que poco menos que el 95% de los diseños eran insoportables, todo lleno de lacitos y palomitas y dibujos de corazones entrelazados. Pero vaya, éste no. Parece que esta marca es un poco más mirada para esas cosas, y había pocos, muy pocos diseños cursis. La mayoría eran recargados (eso no me va) pero bonitos, con diseños de colores muy artísticos y poca iconografía típica. Había muchos, para mi sorpresa, infantiles: con dibujitos de parejas niños y niñas entre flores, etc.. Supongo que ésos son los que usan los poppies cuando se casan, siempre que le añadan unas chapitas. Ah, y por supuesto el colmo:
Uno de los tarjetones era alargado, con un gran oso de peluche a un lado y una osa al otro. En medio, con letras de palo bien grandes, ponía QUE SE BEEESEN, QUE SE BEEEESEN, QUE SE BEEESEN. Y efectivamente, había un resorte como en los libros infantiles, que si tirabas de él el oso de la izquierda se acercaba a la osa y la besaba. Como diría Ara, mira a ver si nos hemos reído un poco.

Tomando según qué decisiones se siente uno un poco corta-rollos, y comparado con lo que hemos visto tenemos un poco la sensación de haber encargado más una esquela que un tarjetón (sí, exagero adrede: es la mar de bonito) pero nosotros teníamos ya la idea hecha de lo que queríamos y hemos elegido el modelo más sencillo: una tarjeta normal, sin demasiados adornos, y sin tonterías. Ale. A ver si conseguimos tenerlo en un par de semanas.

En fin, voy a acabar de llenar la maleta. A mi regreso os contaré algo del viaje y pondré alguna foto. Besos y abrazos a todos.

Mababo Fritz


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martes, julio 20, 2004



Las vacaciones 


¿Por qué titular un post "las vacaciones" cuando todavía me quedan dos semanas para disfrutar de ellas?...Porque tengo tantas ganas de que lleguen que no puedo pensar en otra cosa. Quizá así las estoy exorcizando (qué palabra más rara) para que lleguen antes. Y es que, tengos tantas cosas que hacer!!!. Y ganas de hacerlas. El otro día me preguntaba Tse si ya tenía arreglada la habitación de Alex. La respuesta: no. Tampoco va a ser una tarea pesada. Los amigos y parientes nos lo dan todo (o casi todo): cuna, moisés, sábanas y mantas, trona...en fin, lo indispensable para poder empezar. El cuarto de Alex (que comunica con el nuestro con una doble puerta -vivo en un piso antiguo en el que esto de las dobles puertas comunicadas es bastante común-) está casi vacío. Antes teníamos ahí el estudio, que movimos hasta un cuarto interior cuando supimos lo de mi embarazo. Las estanterías que colocamos en un entrante de la pared se convertirán en un pequeño armario empotrado con puertas de cortina, y algunos estantes desaperecerán para poder meter una cómoda de Ikea que compramos hace unos años.
En principio Alex dormirá con nosotros (en su mini-cuna eso sí) para no tener que levantarme cuando deba darle el pecho por las noches. Pero pasará a su habitación con pocos meses. ampoco me preocupa mucho, porque continuará estando a nuestro lado (no tenemos una casa grande, todo queda "a mano")
El único inconveniente de nuestra "casita" es que es un quinto piso sin ascensor. Pero eso también quiere decir que mi culo pronto volverá a ser el de siempre, y que tendré unos bíceps dentro de poco que ni la Weawer en los Alien que ha protagonizado.
 
Hablando de otra cosa, aunque con relación intrínseca al embarazo: ayer fui a la segunda charla con Julila. "El recién nacido". Como siempre nos reímos muchísimo. Tiene cierta gracia Julila para quitarle importancia a cosas que las madres primerizas le damos (por qué llora nuestro bebé, por ejemplo... Pues porque es la única forma de comunicación que tienen, leñe. Si se pusieran a hablar nos daría un síncope, o se transformarían en Buda, y no me apetece tener una niña tan lista). El caso es que cuando estoy en las charlas de Julia, mi Alex no para de moverse en la hora y media que duran. No sé si porque reconoce la voz de mi comadrona (cosa que no creo porque la veo una vez al mes), o porque sabe que estamos hablando de los recién nacidos. Va ser una niña muy espabilada (ja, ja, y me río porque eso es lo que nos creemos todos los padres del mundo).
Desde aquí prometo (y si no lo cumplo Fritz y Otto me lo recordarán a base de latigazos) que intentaré no ser una madre coñazo que sólo habla de lo fantástica y lista que es su hija a los amigos solteros o sin descendencia (¿qué cosa hay más triste que hablar de tu propio hijo a alguien a quien no le interesa en absoluto y tú no darte cuenta?).
Así que vuelvo al principio de este post. Tengo ganas de que lleguen las vacaciones para ponerme manos a la obra en cuanto a aarreglar el cuarto de Alex, y comprar mini-perchas (me gusta cogerlas y ver lo pequeñas que son) para colgarle los pantaloncillos con pie que le ha comprado su yaya. Y quitar las  etiquetas que ponen en la ropa de recien nacido (mira que son grandes) y hacer una lavadora con detergente neutro y colgar en los hilos de tender una ristra de ropa minúscula, para que los vecinos del patio de luces piensen: mira ahí hay un bebé. O los que me conocen digan: que aseada es la guionista, todavía no ha nacido Alex y ya le lava la ropita... Creo que tendré que explicarles cosas sobre los tintes de la ropa y la piel de los recién nacidos.


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sábado, julio 17, 2004



Al fin libre, libre al fin 


Free at last; free at last;
thank God Almighty we are free at last
Martin Luther King

Definitivamente tiene algo especial el momento en que miras el reloj y ves que marca las 22:02. En que pulsas ventana/flecha arriba/enter/enter en la mierda de ordenador que tienes en el trabajo. En que te levantas de un salto, vas al perchero donde colgaste la mochila y comienzas a atravesar el pasillo con esa sensación pesada de que es un momento especial. Hasta cuando te despides lo haces con una sonoridad inusitada, aprietas más fuerte las manos, besas con más violencia, todo ello con una sonrisa inmensa, agresiva...
 

¡¡ESTOY DE VACACIONES!!

Siento volver sobre el tema, pero esta vez lo hago obligado. Otto y la guionista me han dicho que me tenía que despedir también aquí. Creo que no era más que una excusa para no escribir ellos, sobre todo porque precisamente aquí sí que voy a escribir este verano: son los guiones los que no pienso tocar hasta mediados de agosto.

Despedirme de la guionista ha sido más duro que despedirme de los demás: ella estará de vacaciones cuando yo vuelva. Y eso quiere decir que quizá nos veremos en septiembre. Ese inquietante quizá depende de si para entonces ya se ha cogido la baja o no. Si se la ha cogido... prácticamente la veré ya con Álex en brazos. Sólo de pensarlo me da un poco de vértigo y todo. En fin, que añado más besos a los que le he dado al despedirme, que me han sabido a poco. Y más caricias en la barrigota, claro.
En fin, por fin llegaron las vacaciones y, dentro de poco, incluso viajaremos. Si en algo coincido con mis compañeros de blog es que valía la pena intentar contagiar un poco este tipo de alegría.
 
Sólo me preocupa una cosa. Si no los tengo delante, ¿cómo presionaré a la guionista y los mababos para que escriban? ¿vía email? Oh, tendré que inventar algo, definitivamente.
 
Mababo Fritz


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jueves, julio 15, 2004



El bolso del carrito 


Ayer fue mi visita número...hmmm...bueno, un número alto, al tocólogo de la Seguridad Social. Me atendió en 1 minuto y 15 segundos. Y me enseñó el cráneo de mi Alex, como quien enseña un tesoro, en el monitor de la ecografía. No es que la cabecita de mi nena no sea un tesoro para mí, pero al verle sólo el cogote en una imagen parada, tampoco me inundó la alegría.
La parte positiva de todo esto es que Alex está muy bien. Lo puedo corroborar por las pataditas y movimentos que noto en este momento.

Esta tarde me voy con mi madre (la madre de la guionista ataca de nuevo) a comprarme el regalo de la nena. le he dicho que quiero el bolso Babybjörn. Espero que sea tan eficaz como lo pintan, porque no es barato (pero como es el regalo de la abuela -por aquí la llamamos yaya-, aunque sea una pensionista, a la señora le hace ilusión).
Lo peor de ir de compras con mi madre no son las compras en sí (ninguna de las dos somos muy derrochonas), sino lo feliz que se pone la mujer. Tanto que se transforma en una niña, y acabamos merendando en un Burger King o un Mc Donald's o alguna franquicia de estas que hay por todas las ciudades del mundo. Y lo peor de las compras con mi madre no son las compras ni el Burger, es el poco silencio que hay. Ella (mi madre) debe pensar que si se queda callada es como si no me quisiera, por lo tanto (y dado que me quiere mucho) no para de hablar. Contando todo tipo de anécdotas y detalles que son un auténtico rollo.
La quiero, es mi madre, pero es muy pesadita, todo hay que decirlo. Todo sea porque no le queda más remedio que ser la abuela de la guionista. Y ella encantada, claro.


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miércoles, julio 14, 2004



Tarde tranquila 


Otto y yo tenemos hoy una tarde tranquila. Esto, en nuestra actual ubicación, significa que los temas sobre los que tendríamos que escribir (para el trabajo, quiero decir, no para este blog) no están preparados, o llegan tarde, o vete a saber. Es una tranquilidad, pues, la mar de falsa: el trabajo tendrá que hacerse más tarde, o quizá mañana, y por supuesto deprisa y corriendo. Son las cosas que tiene el periodismo (que no el guionismo, porque ya sabéis que los mababos ahora estamos en plan reportero, cosa que nos gusta menos que estar de guionistas, pero qué vamos a hacerle).
Personalmente, tengo que aclarar que ya me encuentro en plena cuenta atrás. The final countdown de todos los años, ya sabéis: cuando quedan apenas unos días para vacaciones y no hay manera de tomarse el trabajo en serio. 'Esto lo haremos la semana que viene' dice alguien por aquí, por ejemplo, y yo sonrío pensando que sí, que sí. El viernes es mi último día de trabajo antes de vacaciones, sí señores. A partir del sábado, haré lo posible por olvidar las movidas televisivas y los múltiples asuntos de todo tipo que rodean a esta casa. No quiero saber nada. Y la semana que viene, mi chica y yo nos vamos a Mojácar, desde donde haremos incursiones diarias al Cabo de Gata y demás lugares, me cuentan, paradisíacos.
Total. Entre que la tarde es tranquila y que ya casi estoy con las maletas en la puerta, me parece que no hay quien me hunda el ánimo. Claro que nunca se sabe.
Y ahora la Crónica Social. Mañana jueves, los componentes de este blog al completo (la guionista y los mababos) asistiremos al estreno del cortometraje que ha dirigido nada más y nada menos que nuestro capo di tutti capi, también conocido por Papá Mababo. Así que si alguien (¿Magma quizás?) quiere venir y tomarse una copichuela con nosotros (con la guionista no, a ella no la dejamos beber), tiene que buscar la terraza Tivoli de Burjassot (Valencia) a las 22:30. El corto, por cierto, es la mar de divertido y se llama "La extraordinaria vida de Jesús".
Y una vez cumplidos los compromisos publicitarios, gratuitos por desgracia, envío veraniegos saludos a todo el mundo.

Mababo Fritz


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martes, julio 13, 2004



Las charlas de Julila 


Ayer fui a la primera charla que daba mi comadrona, Julila. Era sobre las fases del embarazo. Son charlas dirigidas a las mujeres que estan a punto de parir (o que lo harán a lo largo del mes de Agosto), pero como en ese maldito mes en el que todo el mundo coge vacaciones no hay preparación al parto, me dejan colarme.
Julila es muy, muy divertida. Y un poco bestia diciendo las cosas, la verdad. pero a mí eso me gusta. No porque sea masoca, sino porque no me gustan las personas "tiquismiquis" cuando tienen que hablar de canales de parto, inspecciones vaginales, estadios y estados del feto y esas cosas inherentes al parto y embarazo.
En resumen, que pienso ir todos los lunes a las charlas de Julila, porque son divertidas y, además, aprendo mucho. Aprendo cosas como (para las mujeres y hombres interesados en los aspectos técnicos de un parto):
1- En la Fe, en valencia, siempre ponen la epidural.
2-En el Peset (otro hospital), te la ponen si pares durante el día. Por la noche el anestesista está ocupado con las urgencias.
3- En la fase de dilatación, la mujer debería llevar un abanico y un coletero (si tiene el pelo largo. Si lo tiene corto y quiere llevarlo también puede). Las calores que se padecen durante esta fase (la más larga, de unas 12 a 14 horas de duración) se hacen más llevaderas con el abanico y el pelo apartado de la cara (y sobre todo no pareces una loca desorbitada y desgreñada que quiere matar a la comadrona).
4- La comadrona es esa señora estupenda que te atiende en el parto. No es necesaria la asistencia del ginecólogo (si el parto funciona correctamente). Se aconseja preguntarle el nombre a la comadrona cuando entras, así en el parto puedes estar gritando "Carmen, Carmen, Carmen",por ejemplo, como una posesa. Y también cagarte en toda su familia. Al menos sabes cómo se llama ella.
5- El acompañante PUEDE ENTRAR EN EL PARTO. Eso me alegró, porque creía que se quedaba fuera (sólo no entra en caso de cesárea). En la dilatación entra y sale de la sala. En la expulsión (lo que nosotros llamamos parto y que dura unos 60 minutos) está en el hombro de la mujer (no como un loro, claro, con los pies en tierra). Consolándola y apoyándola. Y cuando te ponen el bebé en la barriga (si quieres que lo hagan) sigue estando ahí contigo. Este punto me da mucha alegría :)
6- Todo esto que cuento sólo se puede aplicar a los hospitales de la Seguridad Social. Los privados funcionan con otros mecanismos (a veces mejores y a veces peores)

La semana que viene creo que hablaremos de la respiración (ya sabeis, lo de "empuja, empuja, empuja...") y de por qué son necesarias tantas toallas y tanta agua caliente ;D.

Ahora voy a trabajar de guionista durante el resto del día, que para eso me pagan. Y desde la planta baja saludo a mis Mababos, sobre todo a Fritz, porque Otto (animal de muy buenas costumbres) sigue compartiendo el café conmigo. Un café de cinco minutos eso sí, pero se agradece la visita.


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viernes, julio 09, 2004



El cochecito leré... 


Pues sí, ya lo tengo. y para los-las que estais interesad@s deciros que no ha sido tarea fácil. me ha recordado a cuando, el año pasado, mi chico y yo, nos compramos un sofá nuevo. No lo queríamos muy caro, pero tampoco de los tirados. Cómodo y que durara. después de dar muchas,muchas vueltas y probarlos todos, lo encontramos.
Lo mismo ha pasado con el cochecito (gran película de Ferreri, os la recomiendo), y al final lo hemos encontrado.
Al principio nos gustaba el jané de tres ruedas (power track 360), pero plegado ocupa tanto, y también pesa tanto, que nos hemos decidido por otro. No hay que olvidar que vivo en un quinto sin ascensor, y aunque el carrito no nos lo subiremos a casa (hay un cuarto pequeño en el patio donde dejamos, ahora, las bicis y a partir de octubre el cochecito), nunca se sabe a ciencia cierta dónde puede ir a parar o qué pisos has de subir cargada.
Así que nos hemos comprado el Jané Carrera C
El color es para que la "motoret" nos salga aventurera, y porque nos gusta, claro. Aquí lo veis sin sus accesorios, pero he pedido también la cestilla que va abajo, la sombrilla y los enganches para el matrix, que es el capazo que llevará Alex hasta los siete meses (bueno, es un capazo que se va transformando en sillita de bebé sin ser la silla que antes habeis visto, que es para cuando sea más grande).
El matrix nos lo dejan, y menos mal, porque, aún así, nos ha costado 289 euros del ala (del ala de mi hermano mayor que se ha portado como un jabato). Si te compras todo el carro entero (con todos, todos los complementos), no baja de los casi 500 euros. Una burrada, sí, pero como el carro es algo que normalmente tienes que comprarte, pues ya está hecho.
Espero que os guste.
Este post es un poco rollo, lo sé, pero es información que le puede ser necesaria a más de una (ahora o en el futuro), y como los Mababos y yo decimos que esta es una página cada vez más femenina (ellos están muy contentos de tener tantas lectoras) pues para la futuras mamis.
Las cosas que no sean del embarazo, que las cuente ellos, yo tengo la cabeza demasiado ocupada pensando en "la nena".




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jueves, julio 08, 2004



Ser guionista 


Por cuestiones espacio-temporales ya no puedo escribir sobre la guionista así que he decidio escribir sobre los guionistas en general. En más de una ocasión nuestras lectoras se han interesado por el oficio de guionista, sin ir más lejos, esta misma semana.

En los últimos años, con los guionistas pasa lo mismo que sucedió hace más o menos una década con los periodistas. Por entonces empezaban a ser mayoría los periodistas con estudios y diploma específicos. Parece una obviedad pero hasta 1974 no hubo una facultad de periodismo en este país, así que eran mucho los profesionales que habían llegado al oficio por las vías más variopintas. Finalmente, el acceso a la profesión se articuló en tres vías. A saber: al menos cinco años de experiencia acreditada sin titulación, cualquier titulación más dos años de experiencia y, por último estudios específicos en periodismo sin necesidad de experiencia. Durante mucho tiempo,los licenciados en ciencias de la información levantaron no pocas suspicacias entre los profesionales curtidos por años de ejercicio canalla. Hoy por hoy es extraño que los periodistas en activo no tengan el título
de ciencias de la información.

Históricamente, en este país, la formación en guión corría a cargo de las intermitentes escuelas de cine o del instituto de radiotelevisión española. Eran muy pocos los que accedían, de forma que los guionistas eran en su mayoría autodidactas. Cuando se ponen en marcha las facultades de comunicación, los planes de estudios incluyen el guión como una parte más de la formación, pero sin especialización. Los guionistas, pues, siguen viniendo un poco de todas partes. Para una aproximación histórica a este oficio tan perro recomiendo el libro que Esteve Riambau y Mirito Torreiro publicaron hace unos cuatro años en la Filmoteca Española.

A mediados de los años noventa, junto con las televisiones autonómicas y privadas y su necesidad de formatos y series, empiezan a surgir los primeros centros de formación de guionistas. La UIMP en Valencia y el Master de Escritura para Televisión y Cine de la Autónoma de barcelona. También se crean la ECAM en Madrid y la ESCAC en Barcelona, dos grandes escuelas constituídas a imagen y semejanza de la Fémis francesa. En ellas el guión ya constituye una especialidad con tres años de formación. Paralelamente surgen centenares de cursos y cursillos de guión en escuelas y escuelitas, de calidad y proyección desiguales.

La gente que sale de los centros de formación específica y, como pasó en su momento con los periodistas, se encuentran con los viejos profesionales formados en mil batallas. Evidentemente surgen las susceptibilidades pero, al final, y esto ya es una proyección de futuro, por una cuestión puramente mercantil se acabarán imponiendo los guionistas de formación. Si por el mismo precio tienes un guionista formado y joven y otro mayor y sin formación, con cual te quedas? Exactamente eso es lo que pasó con los periodistas.

En cuanto a la tan traída y llevada cuestión del talento. personalemente creo que para escribir televisión el talento es más un lastre que una ventaja. La televisión es un producto industrial hecho en serie y rápido y eso requiere oficio y el oficio se aprende. Para disciplinas artísticas que requieran guión es cierto que sin talento es dificil llevarlas a cabo. Dándole la vuelta a la tortilla, al hablar sobre la necesidad de una formación específica para guionistas, el que yo considero mi maestro, dijo que sólo con formación no se va a ninguna parte pero que el talento sólo no basta. Hay una reglas que se aprenden y que permiten recorrer rápidamente un camino que, de otra forma costaría una eternidad recorrer. Ese saber está en los libros, es cierto, y son cientos los manuales que prometen convertir un zote en guionista en 10 lecciones, pero la ventaja de formarse junto a profesionales la aporta el contacto directo con ellos, la supervisión y el tutelaje. Y sobre todo, la ocasión única de poder equivocarse aprendiendo, algo inimaginable cuando se aprende sobre la marcha.

Concretando, los guionistas que aquí aparecemos somos cada uno de un padre y una madre. La guionista estudió filología, Fritz y yo ciencias de la información, igual que los otros dos compañeros de la redacción. Nuestro capo es del tercio de autodicactas. Puede que me equivoque pero, como se deduce de mi defensa a ultranza de la formación específica, creo que soy el único que ha pasado por un centro de formación de guionistas. En concreto por Barcelona. Antes estuve en una de esas escuelillas. En Valencia todavía es normal la diversidad. Por otra parte, alos centros los que acuden tiene formaciones muy variadas. Muchos periodistas reciclados, filólogos, historiadores, psicólogos, publicitarios...

A la hora de organizar el trabajo, hay que distinguir entre los formatos -lo que todos conocemos por programas-- y las series. En los primeros se distingue entre los redactores y los guionistas. Los primeros son los que se encargan de hacer vídeos, pastillas y demás contenidos. Los guionistas en cambio son los que escriben el armazón del programa; el texto que contiene lo elaborado por los redactores. Concretamente guionizan la parte del presentador y, en el caso de que hubiera sketches, también los escribirian. En todo el mundo civilizado, los guionistas cobran bastante, pero bastante más que los redactores. En todas parte menos en la tierra de las flores de la luz y del amor, donde los guionistas cobramos bastante menos que los redactores.

En las series de ficción la cosa se complica. En función del formato de la serie, los equipos se organizan de una forma o de otra. Suelen tener no menos de cinco escritores que se organizan según las tareas a realizar. En primer lugar están los argumentistas, suelen ser dos, normalmente quién tuvo la idea de la serie, y un guionista de su entera confianza. Ambos elaboran lo que se ha dado en llamar la "biblia" de la serie. A saber: diseño de personajes, posibles localizaciones y argumento general. Se suele trabajar por tramas, en función de los personajes y se distribuyen los conflictos a lo largo de los capítulos de la serie. Normalmente se elabora una biblia por temporada, 13, 26 o 52 capítulos para periodicidades no diarias y entorno a los 150 para series diarias.

Cuando la serie se pone en marcha, los guionistas se dividen en escaletistas y dialoguistas. Los primeros, en torno a cuatro, coordinados por un editor de guiones que suele ser quién coordinó la biblia, se encarga de elaborar la esrtructura de los episodios organizando en ellos las tramas y las secuencias. Una vez acabada esta labor, las escaletas pasan a los dialoguistas que las rellenan de diálogos, como su propio nombre indica. En las series diarias, suele haber cinco dialoguistas, uno para cada episodio de la semana. Hay quién piensa que hay que servir para todo, pero lo cierto es que no es así. Voluntaria o involuntariamente cada uno se va decantando hacia una especialidad. Eso no significa que no pueda desenpeñar la otra. Por experiencia he visto gente que realizaba las dos simultáneamente.

Una vez dialogados los capítulos, vuelven al coordinador de guiones que les da un repaso para homogeneizarlos y adaptarlos al tono general de la serie, eliminando de esta forma las huellas de autoría. Cuando se trabaja en equipo, es necesario tener la autoestima muy alta y el ego muy bajo porque lo común es que no se reconozca el mérito individual.

Todo esta explicación no vale para el programa que nos acoge actualmente a Fritz y a mi. Aquí el trabajo es de periodista puro y duro. Un trabajo que, por cierto, hacía mucho años que no desempeñaba y, sinceramente, pensaba no volver a ejercer jamás.

Creo que con toda esta explicación queda más o menos claro cómo y por qué se hace un guionista. Si alguien tiene alguna duda, a los comments.

Mababo, Otto, que quería hablar del don que se ha descubierto recientemente.


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miércoles, julio 07, 2004



La nena 


Acabo de venir de mi cita con Julila, la comadrona. En ella (en la cita y en Julila)he descubierto mis nuevos niveles de colesterol, glucemia, hierro, etc...lo llevo fatal.
A ver, no es para preocuparse, ni mucho menos, pero yo siempre he sido una chica de niveles firmes, por encima de la media, y es la primera vez en mi vida que me encuentro con menos hierro del normal, más colesterol, un poco de anemia...etc. Vaya, lo normal en una mujer de avanzado estado gestante. Total,que lo único que me ha recetado ha sido un suplemento de hierro que empezaré a tomarme cuando la médico de cabecera me haga la receta (mañana por la tarde).
también tengo que ponerme una "vacuna". Y pongo "vacuna" y no vacuna, porque en realidad no es una "vacuna", sino una inyección (qué gracia me hace, je je) para que la sangre de Alex, en caso de ser positiva, no infecte la mía, que soy negativa.

Mi hija es un "motoret" (para los que no seais valencianos, ésta es la primera lección de diminutivos en lengua vernácula: podeis añadir el sufijo -et a cualquier palabra en castellano, previo mínimas modificaciones. Como por ejemplo: bonito- boniquet; cariño- carinyet. Siempre hay excepciones, y lo que parece la traducción de un diminutivo no lo es, estrecho= estret. Si se quiere decir "estrechito" se le añadirá otro -et: estretet).
Vale, después de esta regresión filológica a mis tiempos de estudiante, decir que mi Alex, según palabras de Julila, es un auténtico "motoret". Con eso supongo que ha querido decir que es un tanto inquieta (por Dios, que sea sólo eso, que la connotación de "motoret" es un culo-de-mal-asiento-desde-que-nace ), y que no va a salir, para nada, para nada, ni como su padre ni como yo. Seguramente le pone nerviosa notar el contacto del micrófono sobre las paredes del abdomen de su madre que, tensa como una mula, se agarra a los bordes de la camilla.
¿Por qué me pone tan nerviosa ese extraño cacharrillo? (aquí podría dar la primera lección de diminutivos en castellano para extranjeros, pero creo que no es el momento). La verdadera respuesta es: no tengo ni idea. Sé que me emocionan los latidos de mi hija (caramba!, es raro eso de decir "mi hija"), quizá por eso me engancho a la camilla cual buitre a su presa. Juro que cuando separa el micrófono de mi barriga, suelto los garfios que tengo de dedos y mis manos recuperan su posición de buda feliz.

Hasta aquí la visita a la comadrona.

A partir de aquí, la compra del cochecito.

Esta tarde me lanzo, ya lo tengo casi claro, y mi hermano mayor esta mañana, en un gesto que me ha conmovido profundamente, me ha soltado pasta gansa para el regalo de "la nena".

Es curioso, porque hasta ayer mismo "la nena" era yo. (En realidad era "la nana", pero me parece igual de entrañable)

Me da la sensación de dejar el post como a medio hacer (como la carne que me comeré en cuanto pueda), pero tengo tantas cosas dispersas en la cabeza que soy incapaz de ser más coherente.
Creo que tendré que hacer como Otto, anotar las cosas que quiero contar. Lo pondre en la "a" de anotar. Entre "anestesia epidural" y "anamnesis" (una palabra que he aprendido ahora y cuyo significado he olvidado rápidamente. creo que porque daba un poco de mal rollo)


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martes, julio 06, 2004



La lumière jaillira. 


¡Cómo pasa el tiempo! ¡Ya llevamos 138 posts! 139 si contamos este. Creo que la última vez que escribí estábamos en 122. A mí, como al conde Draco, lo que me gusta es contar. Por eso elegí una carrera de letras puras y me hice guionista. Pensando retrospectivamente en ello, todas las novias que me han aguantado lo suficiente como para caer en ello me han llamado la atención sobre esa peculiaridad contable de mi carácter. ¿Qué tiene que ver esto con el blog, la guionista y el tiempo que hace que no escribo? Sinceramente no lo sé. Én cambio si puedo aclarar quién es el conde Draco, aunque supongo que para muchos eso no es un misterio.

He perdido la costumbre de escribir en esta página. He perdido la costumbre de apuntarme los temas para después pasarlos aquí. Por poco pierdo incluso los amigos. Ha sido un periodo convulso pero de gran introspección. He descubierto que soy un cagao y me he puesto manos a la obra para solucionarlo. El cambio de programa me sentó muy mal. No es que me jodiese. Al contrario, un cambio de aires, aunque sea tan radical como este, siempre viene bien. Pasé unos días muy nervioso. No, no fue al incorporarme, fue antes. La incorporación fue progresiva y mis nuevos compañeros me recibieron con los brazos en cruz. Perdón con los brazos abiertos. El miedo venía de las expectativas que yo mismo había generado durante años respecto a ese programa. En concreto desde el momento, hace ya tiempo en que a mi me pusieron de patitas en la calle y yo pedía mis jefes que, en lugar de hacerlo, me mandarán al programa en el que ahora estoy. Entonces lo veía como una especie de purgatorio, siempre mejor que el infierno del paro. Mis jefes poco menos que me dijeron que mi espítitu jovial me incapacitaba para trabajar en ese programa y me pusieron de patitas en la calle. Desde entonces siempre he pensado que no servía para el programa en el que ahora estoy. Cual fue mi sorpresa cuando esos mismos jefes, cuatro años después y sin que mi carácter haya variado un ápice, consideraron que era apto para "el reino de los muertos". Incorporarme y disiparse mis temores fue todo uno. Ahora, más o menos me defiendo y he empezado a disfrutar del horario de trabajo, radicalmente distinto del que tenía en mi anterior destino. Además tengo a Fritz conmigo y, a pesar de sus agresiones, eso hace el trabajo más llevadero. Él ya ha explicado como funcionan nuestras rutinas, así que no me extiendo más en ello. Sólo añadir que en estos momentos lo tengo a mi espalda escribiendo cual poseso.

Durante todo este tiempo he llevado el blog en la cabeza y paticipaba mentalmente en todas las apasionantes polémicas que durante mi ausencia se han ido abriendo. Y cerrando. Escribía mentalmente apasionantes diatribas, jugosos post, hilarantes relatos que, como eran mentales, os váis a quedar con las ganas de conocer. Van a quedar para mi más íntimo regodeo.

Hala, ya he escrito. Espero que todo el mundo quede contento. Prometo hacerlo con regularidad a partir de ahora y aprovecho esta oportunidad que se me brinda para saludar a mis padres que seguro que no me leen y a mi hermana y mi novia que sí lo hacen. A mi hermana la pequeña, porque la mediana tampoco lee esto. Para los sagaces, de este párrafo se puede deducir mucha información sobre quién y como es Otto y a qué dedica el tiempo libre. Quiero aprovechar también para decirle a la guionista que ni Fritz ni yo podemos contar ya su día a día. Así que no seas perra, tía, y escribe que necesitamos noticias frescas. Nosotros y tus millones de fans.

Chinpón. me voy a currar, que aquí se curra mucho. ¡Ah! ¡Ahora también monto videos!

Mababo, Otto, que últimamente está que no caga con Jacques Brel (¡Maldito afrancesado!)


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lunes, julio 05, 2004



Fritz golpea a Otto con saña y violencia suma 


Y si todavía no le ha golpeado, debería.
¿A que funcionan estos titulares llenos de efectismo? Si es que todo se pega...
Otto, antaño miembro de este blog y único con fans declaradas, dice que tiene demasiado trabajo como para escribir. Estoy de acuerdo en que nuestra nueva ubicación (la que él y yo compartimos desde que nos separaron de la guionista) no permite ya tomarse esos descansos que antes nos dejaban escribir, más que nada porque aquí no se va por objetivos, como ibamos antes, sino por horarios. Y él dice que después de escribir contra reloj durante siete horas, pues que no apetece. Pero mírame Otto, miradme todos: yo sí que estoy aquí escribiendo, después de haber cumplido con creces con la tarea diaria. Y la guionista, esta mañana, parece que no tenía ganas. Así que ya veo que me toca a mí contar la cena del viernes...
(Jum. Releo el párrafo y creo que quedo como el Rottenmeyer de los blogs... ¡¡pero si yo soy la mar de bueno!! ¡¡Lo que pasa es que a esta juventud no hay manera de hacerlos responsables!!) ;)

Pues sí. El viernes pasado cumplimos con la tradición e inauguramos el verano con una cena de empresa, en este caso de programa. Estábamos los guionistas, los redactores (en nuestro caso somos los mismos), los de realización y los de producción. Muchos de nosotros, de hecho, estamos afectados por la diáspora veraniega y por tanto destinados a otros programas.
De la cena yo no puedo contar mucho puesto que llegué muy tarde, debido a compromisos familiares. Llegué, como hacen los grandes, a las copas, y cuando pedí un resumen de lo que me había perdido, me dijeron que 'mucho calor, mucho calor'. 'Menos mal que me lo he perdido', llegué a pensar, porque yo si me pongo a sudar es que inundo Valencia.
De todas maneras tengo que decir que, tanto en la cena como durante las copas, cumplimos a la perfección el orden del día, es decir que hicimos todo lo que se ha de hacer en estas cenas, a saber:

- Criticar sin piedad a todo aquel que no estuviera presente y que fuera notablemente merecedor de tal crítica, lo cual, gracias a los gin-tonics (preparados), se hacía con grandes dosis de imaginación y gracia. Ah, qué sería del mundo laboral sin estos momentos...

- Criticar sin piedad a la empresa, en general, y a los directivos en particular. Ah, el mundo empresarial...

- Criticar sin piedad a las bien pagadas estrellas de programas televisivos, que en realidad son todas unas víboras. Ah, el extraterrestre mundo de las estrellas televisivas...

- Criticar y criticar y criticar sin piedad. Ah, el apasionante mundo de criticar...

La guionista, tenemos que aclarar, no bebió una gota de alcohol. Yo tampoco bebí mucho, puesto que como digo llegué muy tarde. Sobre Otto, en cambio, creo que no hablaremos mucho: dice que recuerda que yo le llevé a casa en coche, pero no recuerda nada del viaje ni de lo que dijimos. Una pena, porque fue una conversación interesantísima. A lo mejor le pasó como en la cena anterior, en que sacamos la cuenta de habernos bebido una botella de vino de la cena por cada dos personas... pero esta vez Otto se sentó al lado de la guionista embarazada y abstemia.

En otro orden de cosas, quizá lo más bonito, junto a que se apuntara un antiguo becario a quien echamos de menos, fue la confirmación de la preciosa historia de amor que ha surgido entre los becarios a quienes despedíamos, mientras estaban en el programa. Becarios listos, trabajadores, simpáticos, prometedores y para colmo amorosos y emparejados. Precioso, en serio. Nos sentimos orgullosos y todo, como si tuviéramos alguna responsabilidad. Pero no, claro. Somos guionistas pero no alcahuetes. Casi nunca.
Y para terminar, destaco una nueva frase pronunciada poco antes de la despedida, y que puede hacer surgir uno de nuestros animados (?)debates. La dijo, como casi siempre, el Papá Mababo: "si tenéis hijos, tened niños, que duran más". Duran más como niños, se entiende. De hecho, duran toda la vida como niños, no como las niñas, que se gastan en seguida y pasan a ser otra cosa.
¿Habrá debate? Seguro que la guionista tiene algo que decir sobre esto.

Mababo Fritz


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viernes, julio 02, 2004



La guionista hipotensa 


Llevo toda la mañana dándole vueltas a las cosas de las embarazadas y su anidamiento. A saber: ¿carritos de tres o cuatro ruedas?. Juegos de sábanas para la cuna-cama que no sean tan sumamente "moñas" como los que hemos visto hasta ahora. Peleles, ranitas y cuáles son las similitudes y las diferencias entre cada uno de ellos. ¿Qué hacer?, ¿manga corta, manga larga o tirantes?. ¿Qué regalo pedir a cada uno de nuestros hermanos (del padre y míos)?. ¿Por qué no me dicen en el curro: Mira guionista, en vista del avanzado estado de gestación y de tu disminuído estado mental para con los guiones, te damos todo el tiempo del mundo para que estés en la parra pensando en tus cositas?. Pero no, aquí estoy, con la cabeza en otra parte y el cuerpo frente a este ordenador.
Julio es aterrador, con sus calores los tobillos y los pies se me ponen como botas de alta montaña (de gordas) sobre calcetines de gore-tech (por lo de la acumulación de líquidos). A esto le podemos añadir que, cuando me voy de tiendas, me dan bajones de tesión tales, que al día siguiente (esto va por el miércoles) no me puedo ni levantar. pero todo esto creo que es el estado típico de cualquier embarazada, del cual no me quejo, porque soy y sigo siendo la mujer más feliz del mundo.
Sé que esta felicidad, a veces me impide escribir en el blog todo lo que me propongo. En realidad lo tengo todo pensado, pero en cuanto empiezo con la primera letra escrita, se me borra todo de la mente. tendré que ir apuntando tema por tema los asuntos a tratar.
Un ejemplo:
1- Decirle a Otto que no tenga tanto morro y se escriba un post, que desde mediados de junio no ha hecho nada de nada. Déjate de esa excusa que estás pensando en este momento y a escribir ahora mismito
2- deciros que ya hace un mesecito entero que dejé de fumar. Yo estoy muy contenta, y Alex supongo que lo estará todavía más.
3- Esta noche celebramos la cena del verano. En el programa por lo menos hacemos dos cenas al año. Una para navidad y otra para verano. A veces, incluso hacemos alguna más. Y ahora hemos encontrado un sitio que, además de cenar bien, podemos quedarnos a tomar unas copas y salir (como nos pasó la última vez) a las tantas de la madrugada (una servidora no sé si aguantará tanto tiempo sin cerrar los ojos). Lo único malo de esa, tan idílica cena, es que el restoran no tiene aire acondicionado.
Espero no morir desaguada. Yo, por el embarazo, y Fritz porque (según sus propias palabras) suda como un cerdo. ;)
4- Temas relacionados con el anidamiento, que no voy a volver a repetir porque este post se convertiría en un bucle sin fin en el que todo volvería a empezar, tipo...

Llevo toda la mañana dándole vueltas a las cosas de las embarazadas y su anidamiento. A saber: carritos de tres o cuatro ruedas. Juegos de sábanas para la cuna-cama que no sean tan sumamente "moñas" como los que hemos visto hasta ahora. peleles, ranitas y cuáles son las similitudes y las diferencias entre cada uno de ellos. ¿Qué hacer?, ¿manga corta, manga larga o tirantes?. ¿Qué regalo pedir a cada uno de nuestros hermanos (del padre y míos)?. ¿Por qué no me dicen en el curro?: Mira guinoista, en vista del avanzado estado de gestación y de tu...


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jueves, julio 01, 2004



Vaya semana 


La primera semana separados ha tenido, en general, poca gracia. Para empezar, Otto y yo hemos estado hasta arriba de trabajo, y esto tiene pinta de seguir así todo el verano. Esto es malo para nosotros, y también para el blog. Tenemos pocos momentos de descanso, y pocas oportunidades de escribir aquí con un poco de... de intimidad, vaya. Total, un poco mal. Unid a esto que echamos de menos a la guionista y a los demás compañeros del programa habitual pero no tenemos muchas noticias de ellos, y ya lo tenéis.
Por si esto fuera poco, la guionista ha tenido unos días en que no se encontraba muy fina. Tranquilos todos, porque no pasa nada: ella misma me ha prometido que mañana os lo explica todo. Pero bueno, tampoco ha tenido fácil pasarse por aquí.
A mí (que como sabéis soy el fontanero y por tanto me siento un poco más responsable de que esto esté en pie) me da mucha rabia que hayan pasado tres días sin que hayamos escrito.
Así que hoy viernes esperaré con ilusión que la guionista nos cuente cosas. Y esperaré otra cosa con mucha ilusión: esta noche NOS VAMOS DE CENA. Los componentes del programa celebraremos la llegada del verano (y despediremos al Komando BKrio, como ellos dicen) con una buena cena y unas copichuelas.
Que os cuente la guionista, que os lo cuente...

Mababo Fritz


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