viernes, agosto 27, 2004



El retorno de la guionista 


Quizá queda un poco "ampuloso" eso de el retorno, pero bueno, he estado tanto tiempo sin escribir nada que mejor poner el retorno que cualquier otro título que no tenga nada que ver con lo que después cuento. Vaya... creo que aquí va a pasar eso
Aunque sí puede ser el retorno porque me siento como una gran masa que todo lo invade. O que todo lo arrasa allá por donde pasa. Y como vuelvo (que sería como la segunda parte de una peli de terror) pues eso, el retorno.
Una vez explicado, me quedo más tranquila.
Igual de tranquila que con mi última visita al señor que toca de la seguridad social. Se produjo ayer. Y aunque esta vez SÍ PUDIMOS VERLE LA CARA A ALEX, la visita siguió durando los 45 segundos de rigor. La nena tenía las manos delante de la boca, y creo (aunque no podría jurarlo) que incluso parpadeó. Le vimos la nariz, un ojo, y la boca, brevemente, porque le encanta chuparse los dedos desde hace ya un montón de meses.
Todo está correcto, y me dieron el alta para pasar directamente a las consultas externas del hospital donde, si las cuentas no fallan, salgo de ellas (de las cuentas) el 22 de septiembre.
Una gran fecha, sí señor. Porque Bilbo y Frodo Bolsón (ya sabeis, ¿quién no conoce ahora el señor de los anillos?) nacieron también un 22 de septiembre. Y porque a esta guionista, mira tu la coincidencia, también le dio por aparecer en escena ese mismo día.
Me pregunto si pasaré el día de mi cumple pariendo a mi nena. Y mi chico, tan práctico él como siempre, dice que así se ahorrará el dinero de una tarta de cumple.
Puede que resulte divertido (lo de ahorrarse el dinero y lo de parir el día del cumpleaños de una). Eso ya lo sabreis a su debido tiempo.
Me alegra ver a viejas conocidas por aquí (perdonad por lo de viejas, chicas), y procuraré escribir más. Aunque, y eso le pasa a todos los lectores, es mucho más interesante la vida ajetreada que llevan Fritz y Otto que la mía.
Un post antes Fritz hablaba de "la espera"...Yo sí que estoy esperando!, creo que nunca nada se me había hecho tan largo. Y eso que he tenido un embarazo dulce como la miel!. pero así me gusta, que sigamos compenetrados, vosotros por la espera de un nuevo programa (os envidio profesionalmente) y yo por la espera de mi futura hija (envidiadme mundo entero, soy una chica muuuuuy afortunada).
Y creo que hasta aquí ha llegado el retorno de esta guionista. Le cedo la herramienta de trabajo a mi chico y prometo escribir.
Ah!, no me puedo ir sin dar dos explicaciones.
1-Sí, llevaba un vestido blanco tipo ibiza a la cena con mis chicos, pero creo que parecía más una mesa camilla que otra cosa.
2- No, Fritz, los montadores de cine (y sobre todo las montadoras) tienen unas grandes cubetas donde ir tirando los descarte de las pelis. No creas que son unos guarrillos. Eso será algún despistado que hay por el mundo, porque para ser un buen montador, antes que nada debes ser ordenado.
Y ahora sí, hasta aquí por hoy.


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miércoles, agosto 25, 2004



Waiting for the great leap forwards
(Billy Bragg) 


(A mí no me acaba de convencer esto de poner titulos de canciones para rotular posts, pero bueno, aquí pega perfectamente...)

Pues sí, la cena del lunes estuvo la mar de bien. Ambiente agradable, comida buena, buen vino... Desde luego está claro que el mayor triunfo del programa que nos unió es haber conseguido un grupo de guionistas-amiguetes tan coincidente. Lo pasamos muy bien y, como dice Otto, volvimos a casa tarde. Eso quiere decir que estábamos a gusto, muy a gusto.

La guionista estaba grande, redonda, muy guapetona con un vestidito blanco la mar de vacacional (de ésos que recuerdan a Ibiza, que ya es recordar, aunque creo que no era ad-lib o como se diga). A su chico (el cual, ahora que lo pienso, aparece pocas veces por este blog) se le caía la baba de mirarla, lo cual es lógico. Se les ve ilusionados y un poco nerviosos de pensar que ya queda tan poco. Jurl. ¡Muy poco!

Por lo demás, como decía Billy Bragg en esa canción que si recuerdo ahora es porque tiene un sentido del humor bastante claro --ver--, estamos esperando el gran salto adelante. Lo malo es que a mí se me da muy mal esperar. Así es como nos encontramos: sabemos a qué nuevo programa vamos, nos bullen las ideas en la cabeza (y ahora son mejores aún, porque sin jefes todas parecen buenas), pero aquí estamos... parados... esperando a que alguien diga algo... Aquí, como en todas partes, hasta que no llegue septiembre no nos pondremos manos a la obra. Y mientras tanto yo sigo en mi destierro veraniego, en el programa donde no somos más que sustitutos, rodeado de gente que necesita vacaciones: por decirlo claramente, estoy hasta las narices de este programa. Sáquenme de aquí...

Este post, por tanto, es un post de espera.

Cuando era pequeño, camino del colegio, siempre pensaba que a la vida se le deberían quitar esos tiempos perdidos. Elipsis, como en el cine. Plano saliendo de casa, corte a plano en que entras al colegio. Pero no: la vida se empeña en poner esos quince minutos de planos pesados en que caminas por la calle con la mochila, solito, sin ningún interés. Ojalá en este caso fuera así, y estos días de espera se hubieran quedado en el suelo de la sala de montaje. ¡Qué guarros son los montadores de cine, que siempre lo tiran todo al suelo! ¿Es que no pueden usar la papelera, por Dios?

Por lo demás, el verano empieza a hacer amagos de terminar, lo cual siempre me produce una pena inmensa. La misma que hace años, cuando empezaban a salir en la tele los anuncios de fascículos y de "la vuelta al cole". Este invierno, eso sí, habrá movimiento y muchos cambios, cambios radicales en todos los frentes (aparte de que me case, preveo dos cambios de casa al menos!). Ay. Qué bien. Y qué miedo.

Mababo Fritz
Para interesados en música, mi disco de este verano, sin duda, ha sido "Terra", de Obrint Pas (2002). Lo recomiendo muchísimo. Rock i dolçaines! :)


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lunes, agosto 23, 2004



minivacaciones  


Lo cierto es que no sé por dónde empezar. Prueba de ello es que he sido incapaz de titular este post (claro que cuando vosotros lo leáis, ese pequeño detalle seguramente os pase desapercibido).

En primer lugar, para que no parezca que lo que más me gusta es hablar de mí mismo, he de decir que la semana pasada aproveché parte de las vacaciones de las que ha hablado Fritz, minivacaciones diría yo ahora que llegan a su ecuador, para ver a la guionista, que todavía disfruta de las suyas. Fritz podrá verla esta noche pero ya adelanto desde aquí que está estupenda. Enorme pero estupenda. las vacaciones le sientan bien a todo el mundo (ahora puedo dar fe) pero a ella le han sentado muy bien a pesar de los pequeños contratiempos con su hotelito rural. Demasiado rural quizá para sus circunstancias. En parte me siento culpable porque fuí yo quién se lo recomendó.

Dicho esto, paso directamente a hablar de mí. No sólo de mí, también de todos esos cambios que se nos han venido encima a quienes participamos en la confección de esta simpática página. Yo no tenía previsto largarme de vacaciones hasta mediados de septiembre. Una decisión que tomé yo solito. Bueno, impliqué en ella a mi chica porque teníamos la intención de viajar a Japón y queríamos precios baratos. Al final de tanto pensar en Japón se nos pasaron las ganas y decidimos hacer lo que hacemos siempre, meter la maleta en el coche y a rodar. Creo que esto ya lo he contado.

El caso es que creo que es la última vez que retraso tanto las vacaciones. LLegas a ellas tan agotado que apenas las disfrutas, intentando reponerte del duro esfuerzo que ha supuesto más de un año de trabajo. Además, como eres el único, o de los pocos que están disponibles en verano, tus jefes, mis jefes, aprovechan para encalomarte todo tipo de misiones arriesgadas con el único fin de que la parrilla de programación continue existiendo durante la canícula. Así pues, acabas haciendo prácticamente de todo, lo cual redunda más si cabe en el cansancio acumulado.

En esas estaba yo cuando a principios de la semana pasada me llama el Súper para anunciarme que ha pensado en mí para el equipo del nuevo programa del que ya ha hablado Fritz. Ha pensado en mi, en Fritz y en Papá Mababo. En un primer momento, me quedé descolocado pero, analizando en frío la propuesta, parece muy estimulante. Con matices.

De una intentona de negociación con el Súper salieron estos días de "asuelto" que estoy disfrutando.En teoría, estos días no daban para hacer nada extraordinario. Nada más allá de dormir y rascármela, lo cual, dadas las circusntancias, es bastante extraordinario. Pero hete que, merced al buen hacer de mi chica, he tenido una minivacaciones en toda regla. Durante tres días nos hemos alojado en un hotel muy pintoresco de nuestra propia ciudad y nos hemos dedicado a hacer el turista.

¡Fantástico! Siempre me ha gustado intentar ver mi ciudad con los ojos que me pongo para ver otros lugares. Es muy esclarecedor pero no funciona del todo porque al final siempre acaba uno volviendo a su propia casa. Por eso lo del hotelito ha sido una gran idea. Por el hotelito en sí y por la perspectiva que nos ha ofrecido de nuestra propia ciudad. De lo que pasó en el hotelito, me váis a excusar pero no voy a contar nada porque no es éste lugar y de la ciudad sólo diré que yo suelo ser muy crítico con ella pero que, vista con los ojos del turista, gana mucho. La razón es evidente, el turista, por muy despierto que sea, procura obviar lo negativo de los lugares que visita para hacerse de ellos una imagen hermosa, lo más perfecta posible. Nosotros prácticamente no hemos salido de los barrios "intramuros" y os puedo asegurar que he descubierto una ciudad nueva.

Siempre he sido de mucho pasear sin rumbo fijo por mi ciudad, pero desde que trabajo con regularidad había dejado prácticamente de andar si no era para ir a un lugar concreto. Trabajo fuera de la ciudad así que lo trayectos al trabajo tampoco me servían. De lo que me he dado cuento este finde semana es de que le había perdido el pulso a la ciudad. Ha cambiado mucho en pocos años. De hecho se ha convertido en lo que no era: una ciudad turística. Con todo lo bueno y lo malo que ello implica.

Y ya está. me voy a volver a tumbar en el sofà a leer ese estupendo libro sobre la música porpular brasileña que me llevo entre manos. En un par de horitas estaré cenando al aire libre con los amiguetes.

Nota: No, no está. Como habrán podido comprobar quienes leyeron este post ayer por la noche, he introducido unos "ligeros" cambios. Es que Fritz tiene la rara habilidad de meterme el miedo en el cuerpo. En un prodigioso ejercicio de economía lingüística me dijo: "Te he leído. Sigues en tu línea de contarlo todo". Yo entendí y me he despertado esta mañana con un bulle-bulle que me ha traído directamente ante el teclado.

La cena, por cierto, estuvo de puta madre. Nos reímos mucho. Hicimos lo que tocaba, es decir, rajar a los ausentes y arreglar el mundo, y finalmente retirarnos pasadas las tres y media de la mañana. Fue una delicia volver a la ciudad conduciendo la moto por las autopistas desiertas. La guionista se retiró un poco antes y los implicados en el nuevo proyecto estuvimos haciendo algo que algunos les puede parecer feo pero que no pudimos evitar: nos dedicamos a lanzar ideas para el programa. Es decir estuvimos trabajando en las horas libres por puro amor al arte. Si es que los guionistas estamos por espabilar...


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viernes, agosto 20, 2004



Dos partos 


No puedo mentir: me da un poco de penita que el blog lleve unos días parado. Evidentemente, hay un motivo: en la última semana hemos tenido mucho movimiento, noticias de ésas tan importantes que nos cambiarán el futuro (al menos los próximos meses). Tranquilos: ninguna de las noticias es mala. Ah, por supuesto el embarazo de la guionista sigue sin contratiempos, que ésa es la primera noticia que siempre tenemos que daros aquí. Los cambios que tengo que contaros son en el trabajo.

Si nos habéis seguido desde el principio, sabéis que la guionista embarazada, Otto Mababo y Fritz Mababo éramos guionistas de determinado programa de televisión (cuál, es un secreto). Y que llevábamos trabajando juntos más de dos años y pico. Y que todo fue como siempre, guión viene, guión va, hasta el mes de junio o así, en que de pronto zas, la dirección de esta casa decidió separarnos: la guionista se quedó donde estaba, y los Mababos nos vimos obligados a pasarnos a otro programa, totalmente diferente, a cubrir las bajas de vacaciones de los compañeros (ah, sí, todo es glamour en el mundo de la tele, je je). Este cambio, por supuesto, supuso que los integrantes de esta página dejásemos de vernos a diario. Pero bueno, lo llevábamos como podíamos y nos comunicábamos a base de entradas en este blog.

Así hemos seguido hasta ahora. Nos hemos ido yendo de vacaciones. Yo mismo regresé al trabajo el miércoles. La guionista, con su enorme barriga y su ya avanzada preñez, sigue disfrutando las suyas.

Pero hete aquí que han llegado cambios nuevos. Grandes cambios. No puedo contar excesivos detalles, pero la empresa ya nos ha comunicado que dentro de nada nos enviarán a otro programa que aparecerá en parrilla dentro de unas semanas. Un programa grandote, con muchos medios, muy ambicioso. No nos envían a a todos, claro: Otto y Fritz vamos al programa nuevo, pero la guionista no, sencillamente porque para esas fechas ya no estará en activo, y bastante tendrá con ocuparse de su Álex recién nacida. O sea, que nos trasladan a todos los guionistas del que era nuestro programa primigenio. Hasta el mítico Papá Mababo, del cual os hablamos a veces porque es nuestro jefe en dicho programa primigenio, viene también al programa nuevo. Una jugada arriesgada por parte de la casa.

Son buenas noticias, muy buenas: primero, porque el hecho de que nos cambien en grupo a otro programa es una muestra increíble de confianza (y eso, en una empresa sin corazón, es muy de agradecer), y de que a fin de cuentas hemos hecho un buen trabajo en los últimos años. Segundo, porque el nuevo programa, ahora que todavía no es más que una idea, tiene muy buena pinta: por decirlo así, es una buena idea. Y tercero, porque con un buen equipo y una buena dosis de libertad, este trabajo tan extraño de crear programas de televisión se convierte (y es una opinión personal) en uno de los más divertidos del mundo. Y quizá este proyecto cuente con ambas características.

Aún nos queda mucho por saber, y todo parece que se pondrá en marcha la semana próxima. Por ello, por si acaso, Otto se ha tomado unos días de vacaciones (ya que, muy probablemente, no podrá disfrutar de las que tenía previstas). Por cierto, que me prometió que escribiría y yo, que soy un tipo listo, no me lo creí, je je. La guionista, por su parte, también espera acontecimientos para saber qué va a pasar con el programa cuando ella esté ocupándose de su nena. Son tiempos convulsos, chicos.

Os cuento estas cosas y no sé si os interesan (a fin de cuentas son asuntos laborales, sin más), pero creedme que son un motivo razonable para el relativo abandono en que tenemos este blog (para nosotros, que somos currantes de la escritura a fin de cuentas, escribir tres posts a la semana es poco). Estamos ilusionados, tenemos un poquito de miedo pero estamos muy satisfechos. El lunes, para celebrar las noticias, los tres autores de esta página y el Papá Mababo cenaremos juntos.

La nueva temporada, así pues, se presenta agitada para nosotros. Los dos Mababos, Otto y Fritz, ya sabemos que nuestra vida laboral dará un giro importante: otro programa, muy diferente, con otro registro y otra manera de trabajar. Y ese programa, si nada se tuerce, se estrenará más o menos en los mismos días en que Álex venga al mundo.

Tenemos dos partos por delante, ya veis: uno de verdad y el otro televisivo. Tiempos convulsos e importantes...

Fritz Mababo


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martes, agosto 17, 2004



Holaaaaa! 


Ya estoy de vuelta. De unas vacaciones más cortas de lo que esperábamos. Y por varios motivos.
Sí, es cierto, el pueblo de interior al que hemos ido, era tan de interior que por no llegar no llegaba ni la prensa, así que ahora tendré que ponerme al día.
me siento tan pesada con mi barriga que coger el coche era un suplicio. las carreteras eran preciosas curvas largas interminables que no me sentaban nada bien.
Para movernos tardábamos tanto que hemos decidido volver a casita y rodearme con mis almohadones y mis cositas de super-preñada.
Y encima no hemos podido hacer fotos digitales porque tenemos la cámara estropeada. De todas formas, a mí me gusta mucho el negativo (que dicho así suena un poco raro). Y eso que soy una chica muy posotova.
Durante cinco días hemos estado recluídos, viendo las Olmpiadas, leyendo y poniéndome a remojo (pero no mucho Fritz, que el agua estaba helada). Han sido unas vacaciones un tanto raras, acostumbrada como estaba a largas excursiones a pie entre senderos y barrancos. Me he dado cuenta que , por ahora, el máximo esfuerzo que puedo hacer es subir los cinco pisos sin ascensor. Y todo eso porque vivo a esa altura.
En fin, que todo esto era para deciros que sigo tan gordi (más) que nunca, pero igual (o más) de feliz. Tengo muchas ganas de veros.
Ah!, por cierto, casi todos los días por la mañana, mi Alex tiene hipo. Y la barriga se me sigue ondulando. ¡Es la mar de graciosa y eso que todavía no ha nacido!


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viernes, agosto 13, 2004



¡¡Sustín!! 


Pequeño susto el que tenemos encima mi chica y yo, después de despertarnos esta mañana en Náquera con el incendio forestal cerca, y ver que cada vez se acercaba más, y pasarnos la mañana mirando helicópteros e hidroaviones, hasta que a mediodía nos han desalojado a toda prisa, por si acaso. Y salir de allí entre policías y bomberos.

A estas horas todavía todavía no dan el fuego por controlado, pero parece que el peligro de que llegue a las casas está ya descartado. Así que aquí estamos, en Valencia ciudad, esperando a que nos den permiso para volver a Náquera.

Como habréis leído, están seguros de que se ha tratado de un incendio provocado. Es ese tipo de cosas que nunca podré entender, y que ni siquiera puedo comentar. En fin. No puedo más que agradecer que, al menos, no haya habido desgracias personales.

Por otra parte, mis vacaciones han entrado ya en sus últimos días. Cinco me quedan, para ser exactos. Qué lástima.

Para resituar a los lectores habituales o novatos, recordemos que Otto (a quien veré esta noche en una cena) sigue desplazado al destino veraniego que él y yo compartimos, y que parece que no le deja mucho tiempo para escribir por aquí; y que la guionista está disfrutando de una semanita (¿o eran dos?) en una casita de campo en el interior de Alicante, donde ni tiene internet ni ganas de tenerlo y donde supongo que estará poniendo en remojo la enorme panchota donde vive su Álex. Ah, qué bonito es veranear.

Mientras tanto, en algún lugar, seguro que alguien está tramando algo para asegurarnos una vuelta al trabajo movidita. Pero eso, claramente, es lo de menos ahora. Me preocuparé el miércoles...

Fritz Mababo
Desalojado


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martes, agosto 10, 2004



Batiburrillo 


Cinco nanas para niños crecidos :

Jonathan Richman & the Modern Lovers: Theme from Moulin Rouge
Jacques Brel: Voir un ami pleurer
Caetano Veloso: Alegria, Alegria
Moby Grape: 8.05
Georges Brassens: Le petit joueur de fluteau.

Libros para leer en verano:

Raymond Queneau: Zazie dans le métro
Louis Ferdinand de Céline: Voyage au bout de la nuit
Jan Potocki: Manuscrito encontrado en Zaragoza
Nicolai Gogol: Las almas muertas
John Irving: El mundo según Garp.
julio Cortázar: Los autonautas de la cosmopista.


La guionista ha entrado en la trigésimo tercera semana de gestación mientras Fitz disfruta a su manera la última de vacaciones y a mi me queda más de un mes para coger las mías.


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lunes, agosto 09, 2004



Vacaciones y FIBs del pasado 


Las vacaciones continúan su curso habitual. Ya hace diez días que volvimos de Mojácar. La semana pasada tuvo parte de agitación, y parte de sosiego: por un lado, solucionamos un par de cosas de la boda que nos quedaban (y vamos, a lo mejor atento contra la leyenda urbana, pero organizar una boda tampoco es tanto trabajo) y nos dio por organizar una macro-comida familiar de ésas de para que os conozcáis las dos familias, lo cual fue exactamente tan horrible como suena (al menos para los organizadores, claro). Por otro lado, hubo unos días en que no hicimos NADA que no fuera descansar y leer y asimilados. Y después, el fin de semana, un par de visitas de compromiso a la familia (qué calor hacía ayer en Alicante, Freaktown). Chim-pón.

Eso sí: he empezado a detectar un cambio. De pronto, ahora que sólo quedan diez días, las vacaciones se han convertido en una sucesión de compromisos. Ir a comer a tal sitio. Quedar con éste o aquél que viene de vacaciones porque vive fuera. Quedar a cenar ahora que hay ocasión. Ir al chalet del tío tal, como es tradición. Pasar a ver a cual, como es tradición. Buff. Acaba uno saliendo todos los días, como un Magma cualquiera...
Las vacaciones también tienen estas cosas. Si uno lo piensa, es fabuloso ponerse en contacto con las personas a quien uno quiere. Pero también es pesado...


Este fin de semana, eso sí, he estado pendiente del FIB. También he leído muchos comentarios sobre el festival en los blogs habituales, lo cual ya da idea de que es más un acontecimiento social que musical. Yo hubiera ido a gusto aunque sólo hubiera sido por ver a Morrissey, claro (ya os conté que yo siempre he adorado a los Smiths), y si lo hubiera hecho me hubiera jodido mucho su impresentable espantá (he oído rumores que dicen que lo del avión no es del todo verdad).

En realidad, hace ya años que decidí no volver por el FIB, tras darme cuenta de que la masificación se estaba cargando todo el encanto que, para mí, tenía el festival. Recuerdo que la última vez casi no se podía ni andar por allí, me agobié de veras, me agobié hasta el punto de decir "nunca más". Además, eso era cuando el festival se hizo más tecno y cuando ver las actuaciones desde una distancia decente empezó a hacerse casi imposible (y para mí ver al cantante en la pantalla de vídeo no es "ir a un concierto"). Yo fui a los cuatro primeros fibs, si no me descuento, hasta el 99 (el del 99 fue el de Cinerama, creo). La foto que encabeza este párrafo, de hecho, es del primer FIB, y es del que probablemente ha sido uno de los mejores conciertos que he visto en mi vida. El de The Wedding Present, sin duda EL MEJOR GRUPO DE TODOS LOS TIEMPOS. (Ah, ése sí que es MI grupo).

El primer FIB fue muy especial. Allá estábamos, cuatro gatos, en el velódromo de Benicàssim, lugar incómodo donde los haya. El cartel era muy bueno (claro que yo por entonces estaba mucho más en el asunto, aún me dedicaba a la crítica de rock, los fanzines, esas cosas...) sin los alardes de hoy. Recuerdo ver a La Buena Vida cuando el estilo naïf aún tenía gracia y la cantante era tímida, Los Planetas con May de espaldas, los Wedding Present con dos baterías, los Charlatans cantando Weirdo... Yo mismo me asombro de ver qué lejos me ha quedado todo aquello. En aquel FIB no había tantos anuncios por todas partes como ahora. No había tanta gente. Y el lugar de acampada era mortal, terrorífico: el campo de fútbol del pueblo, de tierra por supuesto, donde por descontado no había ni un solo árbol. Tengo muchos recuerdos del primer FIB y de los siguientes: varios conciertos de Suede, uno de Gene, dormir entre naranjos en el asiento de atrás del Renault 19, ver a Cinerama con una pancarta en plan fan histérica, etc etc.

Leo en los blogs lo que dice gente más joven del FIB actual. No es lo mismo, aunque algunos de los grupos sí lo son, y muchos de los asistentes también. Un alto porcentaje no van por la música en absoluto, sino porque hay que ir. Lo que me pregunto es si, los que van este año, también lo recordarán nueve años más tarde con esta mezcla de cariño y extrañeza que yo estoy sintiendo, con ese sentimiento raro de ¿realmente el que hacía todas esas cosas era yo?.


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viernes, agosto 06, 2004



seguro que les hace gracia 


Acabo de ver, en el suplemento de televisión de un periódico de tirada nacional, una referencia a nuestro programa. Al programa que hacemos Fritz, la guionista y yo cuando trabajamos juntos. En concreto era un artículo que recomendaba programas de las televisiones autonómicas a los madrileños que, en lugar de ir de Madrid al cielo, deciden centrifugarse hacia la periferia en vacaciones. Como gran descubrimiento, la separata propone prestar atención a los canales "de provincias". De nuestra cadena escoge tres programas, entre los que destaca el nuestro. Al referirse a su público objetivo, dice textualmente "seguro que les hará gracia". No veáis cómo se me ha puesto el ego. Vamos, que no me habría puesto más contento si nos hubiesen citado, para bien, en el New York Times. En medios audiovisuales, salvo excepciones, se da tan por sentada la mala calidad de la programación de las autonómicas, y en concreto de la nuestra, que, cuando alguien nos elogia, resulta chocante. Inmersos como estamos en la vorágine de la profesión y empapados por la autoimagen que genera la cadena, empeñada en despreciar sus productos y a los profesionales que los elaboran, tendemos a olvidar que, en general, somos buenos en lo que hacemos y procuramos hacerlo lo mejor que sabemos. Así pues, colguémonos esta medallita y no nos durmamos en los laureles.

En otro orden de cosas, sobreviví a mi cumpleaños. Oficialmente, ya soy un año más viejo que ayer. Creo que dije que siempre he llevado muy mal mis cumpleaños. Cuando era pequeño, cuando iba al colegio, obviamente caían en plenas vacaciones. De forma que no podía celebrarlo con los amigos y compañeros. Esa circunstancia jugó siempre en contra de mi popularidad. Con los años, me he ido haciendo el ánimo de celebrarlo sólo, sólo con la familia, claro, pero aún así sigo echando en falta felicitaciones masivas, abundancia de regalos y empatía a raudales. Ahora ya no vamos al colegio pero trabajamos. De forma que los hipotéticos invitados a una improbable fiesta de cumpleaños andan también desperdigados disfrutando o no del periodo de inactividad que sigue a un duro año de trabajo. Normal pues que poca gente se acuerde de felicitarme. No me molesta, pero siempre me da una pequeña punzada en el corazón que me retrotrae a la infancia. Al final me fuí con mi chica a cenar a un restauante que tenía, teníamos, muchas ganas de conocer y ella me regaló un libro que llevaba (yo) mucho tiempo buscando y que tengo muchas ganas de leer.

Cuento las horas para salir del trabajo y largarme el fin de semana a la playa. No sé si lo he comentado en alguna ocasión anterior pero, aunque parezca imposible, este año hemos descubierto una pequeña cala completamente vírgen y desierta, incluso en pleno mes de agosto. Está en una de las zonas de mayor explotación turística de todo el Mediterráneo pero, milagrosamente, desde ella no se ve ni rastro de contrucciones y sólo algún barco inoportuno viene de vez en cuando a alterar la calma. Es un pelín incómoda porque dn la orilla hay grandes bloques de roca, pero el agua es transparente y de un verde esmeralda muy llamativo. En fin, que me voy para allá de cabeza. Es el mejor remedio contra el agotamiento que genera esto de retrasar la vacaciones hasta mediados de septiembre.

No, no iré a Benicàssim, salvo sorpresas de última hora, a pesar de que hay algunos grupos que me apetece mucho ver.

Mababo, Otto


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jueves, agosto 05, 2004



El relax 


Sigo levantándome temprano, y bajo a la calle con un ánimo estupendo. Compro el pan, el periódico, la comida necesaria?
Y vuelvo a casa cuando todavía no son las 10 de la mañana.
Almuerzo con mejor ánimo todavía, si es posible mejor lo inmejorable. Y me relajo. Quiero decir, me vuelvo a relajar.
Alex se mueve en mi interior, y yo sólo puedo pensar que ?se me ondula la pancha? :) con su baile.
Me encanta estar de vacaciones. Supongo que pensareis ?vaya, guionista, y a nosotros?. Pero tengo que decir que estas vacaciones son muy diferentes, y que me tomo las cosas con mucho más placer que los años anteriores.
Tanto relax hace que escriba poco, pero en agosto ya se sabe?(es por si vale de excusa).
La semana que viene nos vamos de excursión, a un hotelito rural en el interior de Alicante. Pero prometo escribir antes de marcharnos.
Espero que tod@s seais tan felices como esta guionista



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miércoles, agosto 04, 2004



pot pourri 


Hace algunos años, en este país, lo que ahora conocemos como un "mix", una mezcla de canciones encadenadas, se denominaba popurri. Claro que entonces en los institutos había más estudiantes de francés que de inglés. Ahora directamente ya no se estudia francés. Popurri, una palabra que en mi subconsciente se asocia siempre al grupo Mocedades, viene del francés "pot pourri", literalmente "olla podrida". Se trata de un plato muy apreciado tanto en España como en Francia durante el renacimiento y el barroco y que en nuestro pais evolucionó a lo largo del siglo XIX hacia lo que conocemos como "cocido". En Francia también cambió de denominación para pasar a llamarse " pot au feu" quizá por que lo de podrido o "pourri" no invitaba precisamente a la degustación de tan contundente plato. El pot pourri contenía literalmente de todo: legumbres, verduras, tubérculos, carnes, embutidos, frutas y especias que se recocian durante horas hasta constituir un todo más o menos homogéneo. Por analogía, el nombre del plato pasó denominar la unión en un sólo tema de todos los éxitos de un determinado intérprete. Luego llegó el "mix" y, si bien ganamos en economía lingüística, perdimos en profundidad connotativa.

¿A santo de qué esta larga introducción? Tiene que ver con la conclusión a la que he llegado esta tarde cuando pensaba en lo que inclúiría en este post. El problema de dejar pasar tanto tiempo entre post y post es que los temas se acumulan y, o bien renuncias a muchos de ellos para centrarte en unos pocos, o bien los reúnes todos en un popurri. O pot pourri. Que es lo que voy a hacer yo a continuación.

Yo quería haber escrito un post sobre los parientes. Sobre todos en general y sobre los míos en particular. Siempre en pensado que sólo los cronopios tienen parientes y que por eso nosotros, mi familia, los fuimos perdiendo a medida que mis padres avanzaban en su tarea de convertirse en famas. Nosotros teníamos un huerto de naranjos con dos casonas enormes y antiguas a las que nos trasladabamos en cuanto acaba el colegio y el calor empezaba a hacerse insoportable en la ciudad. Entonces empezaba el desfile de parientes, que se prolongaba a lo largo del verano. Me encantaría extenderme el cada uno de ellos, porque no tienen desperdicio, pero eso lo haré, si lo hago, en una novela.

También quería escribir sobre la inactividad que ha invadido esta página en agosto. Es una lástima que, precisamente ahora que se acerca a su desenlace, el diario haya caído en esta especie de letargo. Sin embargo, era inevitable, con la guionista en un extremo de la empresa, yo en otro y Fritz de vacaciones era imposible mantener la complicidad que nos impulsaba a seguir escribiendo. Ahora los dos están de vacaciones y me consta que Fritz sí enciende el ordenador pero la guionista seguramente se estará dedicando a tareas más satisfactorias. Fundamentalemente a preparar el nido mientras espera la llegada de su polluelo (iba a escribir polluela, que es lo que toca, pero suena muy feo).

De hecho también quise escribir sobre como el seguimiento de los quehaceres maternales de la guionista me recordaba a un documental de naturaleza. Me tenía pasmado como, por una razón que a mí se me antoja misteriosa, en el interior de la guionista se activó un mecanismo atávico que la impulsaba a concentrar todas sus energías en preparar su nido. Visto desde fuera, era fascinante.

Otra de las ideas que me vino a la cabeza, después de leer el relato de las vacaciones de Fritz, fue escribir sobre el mar. Quería incluir la letra de "la mer" de Charles Trenet, una canción que, desde que al recuperé para mi repertorio íntimo, siempre tarareo cuando voy a la playa. Me gustó mucho lo que decía Fritz de las playas y los paraísos y recordé las playas y los mares en los que me he bañado. Pensé en lo desapercibido que nos pasa el mar a los valencianos de capital por el simple hecho de tenerlo a la vista y me puse muy triste repasando las películas de Rohmer que he protagonizado junto al mar a lo largo de mi vida.

Por cierto que ese es otro de los temas sobre los que quería hablar: mi vida. Mañana es mi cumpleaños. Seguiré teniendo un año menos que la guionista y dos más que Fritz. Por cierto, me encanta que me feliciten.

Por último, me apetecía hacer referencia a la ciudad desierta. A lo mucho que me gusta el aspecto fantasmal que adquiere la ciudad en agosto. Mucho más fantasmal en horario comercial que a media noche. También me hubiera gustado contar como, de pequeño, mi padre recibió un guantazo de mi abuelo por querer que se bajasen los viajeros de un tranvía abarrotado para que él pudiera ir ancho y como, de forma inconsciente todos los miembros de mi familia hemos desarrollado, sin leer no a Ortega ni a Bech, un desprecio visceral hacia las masas. Por eso adoro la ciudad en agosto. porque lo que es de todos pasa a ser para mi sólo.

Pero como desarrollar todo eso en un post es taera de titanes, me quedo con este "pot pourri" al que sólo quiero añadir algo que he sabido justo antes de ponerme a escribir: Un blog denominado eCuaderno nos incluyó durante un tiempo en su "top ten" de los blogs más insólitos del mundo mundial. Me enterado haciendo una búsqueda en un buscador que no es Google, Dashbar creo que se llama. Desgraciadamente cuando he entrado en el susodicho blog de blogs ya no había ni rastro de nosotros.

Y eso es todo, de momento. Prometo seguir escribiendo.

Otto, Mababo.





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lunes, agosto 02, 2004



Ahí he estado yo... 




Allí estaba yo, en toda una bahía virgen, sin un solo edificio que molestara a la vista, bañado por el mar (literalmente) y por el sol (tópica y metafóricamente)...

El jueves pasado regresamos mi chica y yo de Almería. Hemos pasado una semana en Mojácar, visitando todos los alrededores y el Cabo de Gata, del cual nos habían hablado muy bien. Bueno, lo hemos pasado de maravilla, y principalmente hemos cumplido el objetivo: nos ha servido, y mucho, para descansar...
No recuerdo cuándo fue que yo me hice tan playero, pero no hace mucho. Cosa de seis años o así: antes, la playa no me aportaba nada, me rsultaba aburridísima. Así que estoy seguro que el hecho de que ahora me guste tanto tiene que ver con tener un trabajo estresante (¿no lo son todos?). Me da igual. Sea como sea, ya hace unos pocos años que cada verano intento buscar lo más parecido a un paraíso que pueda encontrar. De momento he buscado por Ibiza, las islas griegas, la Costa Brava, Fuerteventura y Menorca. Menorca sigue siendo nuestra favorita (por eso, y por ella, puse el enlace de Flor)

Almería, además de sol (tendríais que ver lo morenos que hemos vuelto) tiene esas playas largas, sin urbanizar, ardientes. Las hemos disfrutado, realmente. En algunas parecía que el desierto se lanzaba al mar (el terreno es árido, muy seco). Otras nos obligaban a caminar un buen rato para llegar (como la Cala de San Pedro en Las Negras, vendida como "paraíso Hippy" que luego más que de hippies es de colgaos que hablan solos y gente que va de moderna porque juega al diábolo, y la verdad, entre eso y las medusas la cala nos decepcionó bastante). En resumen, sin embargo, yo iba buscando paraísos y encontré unos pocos. Nos gustó mucho El Playazo de Vera, El Mónsul y los Genoveses de San José, los Bordonales de Mojácar...





(Hay que ver qué poco lucen las fotos a este tamaño, con lo bonitas que son).

También fuimos al "hollywood de Almería", al sitio donde se hacían (y se hacen) las películas del oeste. Qué impresionante. Desde luego, sí que parece el oeste. Y es divertido verle el truco (a veces yo mismo, que se supone que trabajo también en el ramo, me asombro cuando veo que no hay nada tras esa fachada de madera, o que tienen almacenes de atrezzo llenos de piedras de cartón). Allí, unos actores hacen un espectáculo un tanto laaaargo, pero lo pasamos la mar de bien. Me gusta además pensar que estaba en el lugar donde se han rodado tanto western (El bueno, el feo y el malo), tanta película incalificable (Aquí llega Condemor) y hasta videoclips que me sé de memoria como el Personal Jesus de Depeche Mode. (Ya de vuelta, este fin de semana he visto 800 Balas, película que trata precisamente de ese lugar, y no me ha gustado nada).

El viaje, pues, ha estado la mar de bien. Sobre todo, relajado: cómo no, cuando nuestro principal objetivo cada día era llegar y tumbarnos en la playa. Nos hemos encontrado muchas cosas curiosas y muchas verdades del viajero que a veces olvidamos. Las explico por puntos:

1.- Qué rabia da conducir tanto. Ida y vuelta a Mojácar, y una media de ciento y pico kilómetros por allí: 1550 kilómetros en siete días. Mi querido coche-huevecillo (¿nunca os he contado que tengo el coche de mis sueños? Ventajas de no soñar con cosas demasiado caras...) se ha portado de maravilla, pero vamos, ahora estoy en pleno proceso de desenganche. Ay. Además no hay autovía que odie más que la A-31, menuda chapuza.

2.- Siguiendo con el asunto, más rabia da todavía que el típico camión que llevas delante haga saltar una típica piedrecita contra tu parabrisas, oigas un simple "TAC!", y... parabrisas rajado. Jorl, es la segunda vez que me pasa. Menos mal que esta vez lo cubre el seguro y mañana me cambian la luna completa.

3.- Hay que tener mucho cuidado con el sol, señores. Los dos estamos muy morenos, realmente guapetones. Pero ya al segundo día nuestra piel empezó a quejarse, por mucho bronceador y crema hidratante que le pusimos. Y os aseguro que nos pusimos mucho. Mi chica, que es más pálida que yo, se ha pelado casi por completo. Yo no entiendo cómo los guiris no van a la playa envueltos en sábanas.

4.- Hablando de guiris, y especialmente ingleses, no hay nada más terrible que ver cómo se visten las jovencitas inglesas en localidades como Mojácar. Pintadas como una puerta, con tacones de medio metro y, sobre todo, vistiendo minifaldas de dos volantes como las que llevaba mi hermana en los 80 (ahora mi hermana lo negaría). Incluso para mí que no tengo criterio ni gusto en el vestir, es un verdadero horror. Y con los padres emborrachándose al lado (esa preciosa costumbre inglesa de la borrachera familiar!!). Ah, Inglaterra, cuándo pagarás por tus crímenes...

5.- Qué bonito es llegar a la cena con hambre y tener a tu disposición un buffet libre. Madre mía. Estoy verdaderamente en forma. Quiero decir en forma esférica.

6.- Algunos historiadores dicen que en Almería había vida antes de que existiera el aire acondicionado, pero yo lo dudo realmente.

7.- Los invernaderos en los que los agricultores retuercen la naturaleza (60 grados de temperatura bajo el plástico para llegar a sacar más de cuatro cosechas al año) son, de lejos, una vista grandiosa. Reflejan el sol y parecen un oasis entre las montañas. De cerca, en cambio, son siniestros, enormes. Forman una ciudad fantasma, vacía y ondulante. Están cubiertos de pintadas hechas a mano por un tal "Paco", que "blanquea echa plástico" y te ofrece su móvil. Y entre los invernaderos deambulan a pleno sol magrebíes que pasean.

8.- No me ha dado tiempo a captar del todo el carácter andaluz, ese famoso espíritu de cachondeo constante que probablemente es falso. Pero es evidente que eso del cachondeotiene que tener que ver con esto que encontramos a la entrada de Campohermoso:

¡La P.E.P.A.! Nacida, seguro, bajo la inspiración del gran Francisco Ibáñez (creador de la T.I.A. y hasta la A.B.U.E.L.A., como los mortadelólogos saben). Institución y campaña pagadas con fondos tan públicos como las fuentes públicas. Conozco gente que definiría esto como todo un atentado a las técnicas de comunicación empresarial modernas, para pasar a hablar de mal gusto y de chanchullo de alguien, seguro. Desde luego publicitariamente es de risa, y el niño con la camiseta P.E.P.A. probablemente será el monísimo hijo o sobrino de alguien. Pero, permitidme añadir, ¿no es entrañable ese aire familiar? ¡¡Viva la P.E.P.A.!!

9.- No es eso lo peor: he encontrado el colmo de la estupidez humana. Se trata de esa serie de tontos movimientos que hacen los muy púdicos en las playas para cambiarse el bañador delante de todo el mundo, para mantener fuera de miradas ajenas todos sus partes pudendas. A saber. Llega la chica, se pone una toalla enrollada del cuello, se la engancha allí como puede sacando sólo la cabeza, comienza a hacer movimientos bajo la toalla para cambiarse la parte de arriba del bikini sin que se caiga la toalla, se quita el top mojado, se pone el seco, desenrolla la toalla, lo consigue. A continuación se enrolla la toalla a la cintura, empieza a mover los brazos bajo la toalla a ciegas, se quita la parte de abajo del bikini, coge de la mochila el bañador seco, sigue haciendo malabarismos para no caer a la arena, se lo pone. Se quita la toalla con una sonrisa de triunfo: nadie, nadie, le ha visto uno solo de sus tesoritos. Cinco minutos de operación realizada por esa chica con verdadera habilidad.
¡¡¡SI NO FUERA PORQUE LA PLAYA ERA NUDISTA, Y POR TANTO A SU ALREDEDOR TODO EL MUNDO TENÍA CONSTANTEMENTE LOS MISMOS TESORITOS AL AIRE, dejando tanta leche púdica tan fuera de lugar!!!.
De verdad, para reír y no parar.

10.- Ha sido genial volver y leer el diario, y ver que la guionista se ha marchado ya, que Otto pasa de escribir como todos esperábamos, y que el verano también se ha adueñado de la temática y el ritmo de este blog. Normal, por supuesto: pasa en todas partes. Hablando de blogs, por cierto, me alegré sinceramente al leer esta entrada de una de mis ídolos, Ara. No os perdáis las fotos.

Espero que Otto nos cuente más cosas, y espero con ansias los mensajes que la guionista (por cierto, veo que sigues teniendo problemas para poner enlaces, jumm) envíe desde casa. Lo cierto, amiguitos míos (a mis dos co-autores de este asunto me refiero), es que os echo de menos. De verdad.

A falta de otros mensajes, contaré más cosas y pondré más fotos.
Sigo vacacional.
Mababo Fritz


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