viernes, octubre 15, 2004



La madrina cibernetica. O el post de Lynn 


Eso es lo que se me ha ocurrido cuando he leído todos los comentarios que me habeis dejado. Y cuando he visto que la ganadora absoluta ha sido Lynn (menudo ojo!!!). Así que, con el permiso de los Mababos, voy a nombrarla madrina cibernética. Un premio honorífico muy bien merecido

No sé muy bien cómo decirlo, porque me envarga la emoción, así que GRACIAS A TOD@S por haber estado ahi, aún en silencio. Por sentirme acompañada durante el trayecto más importante de mi vida y por todos los ratos buenos que hemos pasado juntos leyendo la vida de un ser extraño al que hace apenas seis días que le he visto la carita (toma ya!!!, qué moña que estoy).
Ahora, si me permitís ponerme práctica, os puedo contar cómo fue el parto. Una experiencia tan intensa que no me importa narrarla una y otra vez.
Me puse de parto (bueno, empecé a sentir las contracciones) el viernes pasado (8 de octubre) después de irme de cañas con los Mababos...Está bien, las cañas se las tomaron ellos, pero oyes, yo les acompañaba.
Sobre las 3 de la madrugada desperté con unos dolores hasta entonces desconocidos, pero no estaba muy segura de que fueran las "verdaderas" contracciones de las que tanto había leído. Esperé hasta las seis y entonces desperté a mi chico.
A las siete llegamos al hospital (el trayecto no duró una hora, no creais, pero a una parturienta le gusta ducharse antes de que llegue el momento). Estuve con los monitores (los cinturones que ya conoceis) hasta las 8, y llegó la comadrona diciéndome:
-"Pues ya estás de parto"
- "Sí, vale" -Digo yo. "Pero ¿cuántos centímetros he dilatado?"
-"Estás de cuatro"
-"Menos mal. me llegas a decir que estoy de uno y me muero"

Así que pasamos a dilatación y ahí entró mi chico.

De las 8 a las 10:04, hora en la que Alex nació. Un parto rápido, suave y precioso. Sin epidural y sin oxitocina. Ya que no me ponían una, tampoco quise que me pusieran la otra. Y lo agradezco.
Le agradezco a la comadrona que fuera tan enrollada, a mi chico que estuviera ahí en todo momento aunque yo no le hice ni caso, y a la gente del hospital que me enseñó todo lo que ahora sé (que es muy poco y sin embargo todo un mundo desde la semana pasada).
Alex se porta muy bien. Aunque sólo tiene seis días y todavía le queda mucho por despertar. Come muy bien, tanto y tan fuerte que me está destrozando los pezones. Gajes del oficio, creo que le dicen. Y duerme. Y yo. Y eso lo hace todavía más perfecto.
Y huele tan bien, y es tan blandita que me emociono cuando la cojo entre mis brazos (suerte que le doy de mamar porque mi chico la acapara siempre que puede). Ahora la tengo enttre mis brazos mientras os escribo. Y sonrío ante sus pequeños ruidillos y su cuerpo pegado al mío...Puede que la depresión post-parto empiece en cualquier momento, pero mientras llega voy dedicarme a ser feliz.



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